Con anuncios cuestionados en Brasilia, Donald Trump se convirtió en protagonista de la carrera hacia las elecciones de octubre en Brasil y abrió la incógnita del peso de Estados Unidos en el duelo entre el presidente Lula y el derechista Flávio Bolsonaro.
El mandatario estadounidense respaldó a candidatos de derecha en otros países latinoamericanos como Argentina, Colombia y Honduras, aunque en el caso brasileño ha destacado su «excelente química» con el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, quien buscará la reelección.
Pero luego de recibir a Lula el mes pasado en Washington, Trump se reunió también con el candidato y senador Flávio Bolsonaro, hijo de su aliado y expresidente Jair Bolsonaro, y lo elogió como un «joven inteligente que ama a su país».
Días después, Estados Unidos clasificó como terroristas a los dos mayores grupos narcotraficantes de Brasil, Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV), y anunció un posible alza arancelaria a productos brasileños, dos medidas rechazadas con vehemencia por el gobierno de Lula.
Mientras el bolsonarismo prevé que Trump resulte clave en el duelo electoral, según dijo su líder parlamentario a la AFP, Lula apuesta a un canal directo con su par estadounidense para reducir posibles daños.
Por ahora, las encuestas prevén una segunda vuelta ajustada entre Bolsonaro, de 45 años, y Lula, de 80.
«Factor decisivo»
Lula ha acusado a Trump de comportarse como un «emperador» del mundo, pero tras su reunión de tres horas en mayo en la Casa Blanca celebró la buena sintonía entre ambos y dijo que el presidente estadounidense «aprendió a reír» con él.
Bolsonaro, sin embargo, también se vanaglorió de su cita con el republicano, quien apoyó una bandera de la derecha brasileña al designar como terroristas al PCC y al CV.
- «En un viaje (a Washington) como precandidato, hicimos más por Brasil y la seguridad de los brasileños que Lula» y que la izquierda en «17 años» en el poder, se congratuló el senador.
- La lucha contra el crimen organizado es una prioridad para decenas de millones de votantes en Brasil.
La medida estadounidense «favorece a Flávio y desgasta a Lula, que siempre estuvo en contra», dijo a la AFP Sóstenes Cavalcante, líder del Partido Liberal del campo bolsonarista en la Cámara de Diputados.
«Trump será un factor decisivo (en la campaña), aunque debemos tener mucho cuidado porque tiene un costado positivo que nos suma pero también una alta reprobación«, agregó, en alusión a sondeos que muestran que el mandatario estadounidense divide a los brasileños.
Según Oliver Stuenkel, profesor de la Fundación Getúlio Vargas, Trump ha ejercido «un intervencionismo partidario en varios países, apoyando a candidatos aliados, y puede esperarse que Brasil también sea objeto de un intento estadounidense de influir en las elecciones».
Canal presidencial
Trump y Lula arrastran tensiones desde 2025, cuando Estados Unidos impuso aranceles punitivos a Brasil en represalia por un juicio por golpismo a Jair Bolsonaro, hoy condenado a 27 años de cárcel.
Tras un acercamiento entre ambos mandatarios, Estados Unidos finalmente retiró parte de esos gravámenes.
Pero el Representante Comercial de Estados Unidos propuso nuevas tarifas de 25% a varios productos brasileños por supuestas prácticas comerciales desleales, y, como a otros países, de 12,5%, por supuesto uso de trabajos forzados.
La palabra final será de Trump.
Lula adjudicó el riesgo de un fuerte incremento de los aranceles al activismo en Washington de Bolsonaro, a quien acusó de «traidor de la patria».
Bolsonaro negó haber pedido tal medida al republicano.
Según Stuenkel, «los aranceles anularon la ventaja que Flávio había sacado con la decisión estadounidense sobre el PCC y el CV», ya que Lula puede achacarle una medida perjudicial para la economía de Brasil, un país exportador.
Lula dijo que quiere negociar directamente con Trump para evitar que se apliquen las tarifas aduaneras, aunque afirmó encuentra resistencias del Departamento de Estado.
El izquierdista apuntó contra el secretario de Estado Marco Rubio, de familia cubana, a quien llamó «latinoamericano frustrado» y «enemigo mortal» de países de América Latina.
«El canal Trump–Lula es lo mejor que tiene hoy esta relación (bilateral), su última reunión fue lo que calmó los ánimos», dijo a la AFP Bruna Santos, directora para Brasil del centro de análisis Diálogo Interamericano.
Trump y Lula confirmaron su presencia para la cumbre del G7 en Francia, entre el 15 y 17 de junio. Brasil está confiado en que los dos líderes se puedan encontrar, aunque por ahora no hay ninguna confirmación oficial, dijo a la AFP una fuente del gobierno brasileño.
Fuente: www.diariolibre.com






