
El Cardenal Pietro Parolin celebró la Santa Misa en la Basílica de Guadalupe, en Ciudad de México, el miércoles 5 de agosto. Crédito: Basílica de Guadalupe.
El Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, tuvo especiales palabras para las madres de los desaparecidos en México, al presidir la celebración de la Santa Misa en la Basílica de Guadalupe, el miércoles 5 de agosto.
En su homilía, según recoge Vatican News, el cardenal dijo que la Virgen María “nunca deja de mostrar su cercanía y preocupación por sus hijos, ayudándoles siempre a acercarse cada vez más a su Divino Hijo”.
“Su ejemplo resuena con especial fuerza aquí en México, donde tantas madres siguen buscando, con firmeza y fe, a sus hijos desaparecidos”, dijo, asegurando que “nada puede impedirles hacer todo lo posible por ayudar a sus hijos, y todos podemos ayudarlas con nuestra oración, para que, al igual que aquella mujer del Evangelio de hoy, su perseverancia y fe sean recompensadas”.
El purpurado llegó de visita a México el 4 de agosto, con una agenda que incluyó una reunión con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; la celebración de la Misa en la Basílica de Guadalupe; un encuentro con líderes del Diálogo Nacional por la Paz y con el Consejo de Presidencia de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
Este 6 de agosto tiene programado su regreso a Roma.
En su homilía en el santuario mariano, al pie de la imagen aparecida milagrosamente hace casi 500 años en la tilma del indio San Juan Diego, el Cardenal Parolin destacó que “toda la sociedad necesita el mensaje del Evangelio y todos nosotros somos, como San Juan Diego, portadores de un mensaje que estamos llamados a compartir”.
Tras hacerles presente a los fieles mexicanos “la bendición especial del Santo Padre, el Papa León XIV”, el Secretario de Estado del Vaticano recordó cómo la aparición de la Virgen de Guadalupe en 1531 “trajo consuelo y seguridad a una sociedad que había experimentado cambios rápidos e inesperados”.
“Su aparición mostró una manera de reconciliar culturas y pueblos en una fe verdaderamente universal, donde no hay ni judío ni griego, ni esclavo ni libre, sino que todos están unidos, son uno solo. Su ejemplo nos desafía a estar presentes también para los necesitados, los marginados, los migrantes y los extranjeros”, destacó.
Santa María de Guadalupe, precisó, “no se apareció a los poderosos ni a los influyentes, sino a un hombre sencillo, y, sin embargo, su mensaje, a través de él, ha llegado a los rincones más remotos del mundo”.
“Un testimonio fiel de la verdad del Evangelio puede transformar corazones y, por lo tanto, transformar el mundo”, dijo.
El Cardenal Parolin señaló que “cada uno de nosotros somos invitados a dedicar tiempo para abrirnos al Señor y escuchar verdaderamente sus impulsos en el corazón”.
“Un verdadero fruto de la oración es esa paz interior que viene de lo alto, que es don de Dios, fruto de la presencia del Espíritu Santo que habita el corazón humano”, dijo, resaltando que “este es un lugar donde podemos orar por la paz, primero en nuestros propios corazones y luego en nuestra sociedad”.
Fuente: www.aciprensa.com






