
Mons. Juan Tomis Stack, el sacerdote misionero estadounidense que dedicó más de dos décadas de su vida al norte del Perú. Crédito: Cortesía de Jesús León.
El Obispo de Chiclayo, Mons. Edinson Farfán Córdova, anunció que la diócesis iniciará en los próximos meses la causa de beatificación y canonización de Mons. Juan Tomis Stack.
Este sacerdote misionero estadounidense dedicó más de dos décadas de su vida al norte del Perú y ha sido recordado por el Papa León XIV en diversas ocasiones como uno de los grandes referentes de su vocación misionera.
El anuncio fue realizado el 4 de agosto durante su homilía con motivo de la fiesta de San Juan María Vianney, patrono de los párrocos. Allí, Mons. Farfán destacó el testimonio de quien fundó la parroquia San Juan María Vianney de Chiclayo y pidió a los fieles encomendar el futuro proceso.
“En nuestra Iglesia diocesana de Chiclayo todos han conocido al Padre Juan Tomis. Quiero pedir que aprendamos de él. Si todo sale bien y el Señor nos acompaña y nos bendice, iniciará en poco tiempo su proceso para su beatificación y canonización”, expresó el prelado.
El obispo resaltó además que Tomis dejó su país para entregar su vida a los más necesitados del Perú.
“Qué bello que ha nacido en esas tierras. Desde los Estados Unidos ha venido a servir a estos pueblos en Santa Cruz, en la sierra, y luego en nuestro querido Chiclayo que tanto le quiere. Pido por intercesión de San Juan María Vianney que podamos iniciar este proceso con alegría, con gratitud y esperanza”, añadió.
Un sacerdote que dejó huella en el Perú
La noticia llega pocos días después de la presentación de la edición en español del libro Bridgeport a Perú, obra escrita originalmente en inglés en 1989 por Mons. Stephen M. DiGiovanni bajo el título Bridgeport’s Peru.

Durante la ceremonia, organizada por el grupo “Amigos del Padre Juan Tomis”, el periodista e investigador Larcery Díaz explicó que la traducción constituye un homenaje por el centenario del nacimiento del sacerdote, celebrado en 2025.
“Este proyecto nace como un tributo de gratitud al cumplirse el centenario del nacimiento de quien fuera guía y padre espiritual de todos los habitantes de esta zona: Monseñor Juan Tomis Stack”, afirmó.
Díaz recordó que todo comenzó en 1963, cuando el entonces Obispo de Bridgeport, Mons. Walter Curtis, inspirado por el Concilio Vaticano II, decidió enviar sacerdotes misioneros a América Latina.
«El libro nos cuenta una historia que comenzó con un ‘sí’ valiente», señaló. Entre aquellos primeros voluntarios estaba «un joven sacerdote de ascendencia eslovaca, entusiasta y lleno de fe: el Padre Juan Tomis».
Una misión entre la pobreza y la esperanza
El investigador relató que los primeros años del sacerdote estuvieron marcados por enormes desafíos en la provincia cajamarquina de Santa Cruz.
Los misioneros encontraron una población sin electricidad ni agua potable, caminos casi intransitables, altos índices de desnutrición infantil y una fuerte resistencia a cualquier cambio pastoral o social.

A pesar de ello, Tomis impulsó la construcción de caminos, promovió vocaciones sacerdotales, ayudó a levantar una clínica para atender a los más pobres y trabajó para recuperar bienes de la Iglesia que habían sido ocupados ilegalmente.
«Al llegar en un frío invierno, los misioneros se enfrentaron a una realidad muy distinta a la que habían soñado. Pero fue su perseverancia la que permitió que la semilla del Evangelio diera frutos en tierras peruanas», destacó Díaz.
El nacimiento de una «familia parroquial»
En 1967 la misión se trasladó a Chiclayo, donde Tomis fundó la parroquia San Juan María Vianney, una comunidad que, según recordó Díaz, nunca quiso convertir simplemente en una institución.
«Él no quería solo una institución, sino una ‘familia parroquial’. Sus herramientas fueron la caridad activa y la bondad humana», explicó.
Desde allí impulsó iniciativas que aún permanecen en la memoria de miles de chiclayanos: las Vacaciones Útiles para niños, la creación de grupos scouts, consultorios médicos, bibliotecas, festivales de la canción religiosa y las recordadas misas transmitidas por televisión.
«La labor del Padre Juan transformó Chiclayo. Esto es innegable», afirmó el periodista.
Su entrega también fue reconocida por la Santa Sede. En 1979, San Juan Pablo II le otorgó el título de monseñor.
Una despedida que marcó a Chiclayo
Mons. Juan Tomis falleció el 29 de junio de 1986. Su funeral congregó a unas 20.000 personas que acompañaron el cortejo por las calles de Chiclayo, en una de las manifestaciones de afecto más multitudinarias que recuerda la ciudad.
«Fue espontánea la movilización humana de todo un pueblo», recordó Díaz al leer un artículo que escribió diez años después de la muerte del sacerdote.
«Aún me parece ver los miles y miles de albos pañuelos flameando al viento, dándole el último adiós… Fue un sacerdote que llegó para cumplir con su deber, poniendo en todo momento una delicada cuota de ternura, un cálido contenido de amor al prójimo y una permanente devoción por los menesterosos y desamparados», recordó.
El periodista aseguró que Tomis «sembró amor, porque amó el amor, el signo distintivo del cristianismo», y afirmó que su legado sigue vivo en las obras pastorales, sociales y educativas que impulsó en Chiclayo.
Al concluir la presentación del libro, Díaz resumió el impacto que dejó el sacerdote en una frase que hoy cobra un significado especial tras el anuncio de su futura causa de beatificación.
«Hoy, al abrir estas páginas, no solo leemos una crónica histórica; nos reencontramos con el amigo, el maestro y el guía. Este libro es un testimonio de cómo el amor de Dios, cuando se traduce en servicio, puede cambiar la historia de una comunidad».
Mesa de votación del Papa León XIV está en un colegio que lleva el nombre de Mons. Juan Tomis
La coincidencia ha llamado la atención: el local electoral que fue asignado para las últimas elecciones generales al Papa León XIV (Robert Prevost, de nacionalidad peruana) no solo está en Chiclayo, ciudad donde fue obispo, sino que lleva el nombre de Mons. Juan Tomis Stack.
Fuente: www.aciprensa.com






