Bomberos encabezan una operación compleja para proteger zonas rurales ante condiciones extremas
Portugal enfrenta actualmente tres incendios forestales de gran magnitud, intensificados por una ola de calor con temperaturas récord y baja humedad, lo que dificulta las labores de contención y aumenta el riesgo en zonas pobladas.
Las autoridades han desplegado miles de bomberos, equipos aéreos y terrestres para combatir las llamas.
A pesar del esfuerzo, el avance del fuego es rápido y amenaza comunidades y reservas naturales cercanas a los focos activos.
Por ahora no se han reportado víctimas mortales, pero sí daños significativos a la infraestructura rural, bosques y cultivos.
Se espera que los vientos fuertes y condiciones de sequía mantengan la emergencia en las próximas jornadas.
Portugal, al igual que otros países del sur de Europa, enfrenta veranos cada vez más intensos debido al cambio climático, con olas de calor más frecuentes y prolongadas que crean condiciones ideales para los incendios forestales.
En los últimos años, el país ha sufrido varios siniestros devastadores, siendo el de Pedrógão Grande en 2017 uno de los más mortales, con más de 60 víctimas fatales.
Ante esta situación, el gobierno portugués ha reforzado sus protocolos de emergencia y aumentado la inversión en vigilancia aérea, capacitación de brigadistas y modernización de equipos.
Sin embargo, las autoridades reconocen que los incendios seguirán representando una amenaza creciente mientras persistan las condiciones climáticas extremas y la acumulación de vegetación seca en zonas rurales.