Estudio sobre logros normativos, brechas en los aprendizajes y el rol del docente en la reforma educativa dominicana
Autores: Solciris Acosta Arias, Óscar Valdez, Dailyn Mendoza, Dorca Jiménez
Docente: Anneri Abreú, PHD
Introducción
La educación primaria constituye la columna vertebral del desarrollo cognitivo, social y emocional de cualquier nación, siendo el currículo su plan maestro de acción.
En la República Dominicana, el Ministerio de Educación (MINERD) emprendió entre 2022 y 2023 un proceso crucial de Adecuación Curricular para este nivel, con el loable objetivo de actualizar y precisar la implementación del modelo por competencias.
Esta reforma busca clarificar propósitos, perfiles de egreso, mallas curriculares y orientaciones didácticas, aspirando a cerrar la brecha entre la teoría educativa y la práctica en el aula (MINERD, 2023a).
Sin embargo, la mera promulgación de un documento normativo, por más robusto que sea, no garantiza su traducción efectiva en mejores aprendizajes.
El panorama revelado por evaluaciones internacionales estandarizadas pinta un escenario desafiante: resultados en Matemáticas, Lectura y Ciencias muy por debajo del promedio de la OCDE en PISA 2022 (MINERD, 2023b) y un desempeño inferior al promedio regional en el ERCE 2019 (UNESCO, 2020).
Esta paradoja —avances normativos coexistiendo con estancamiento en los logros de aprendizaje— plantea un problema complejo.
Por ello, el objetivo de este ensayo es analizar de manera integral la implementación de esta adecuación curricular, diseccionando sus avances formales, los profundos desafíos que persisten y el factor crítico, a menudo subestimado, de la percepción y preparación del docente.
El argumento central que se desarrollará es que la brecha entre el diseño curricular y los resultados de aprendizaje es, en esencia, una brecha de implementación, directamente vinculada a la insuficiente formación, acompañamiento y contextualización del cuerpo docente, quien es el actor clave para materializar el cambio en el aula.
Avances
El primer avance significativo de la Adecuación Curricular del MINERD reside en su intento por superar la ambigüedad.
Al precisar competencias fundamentales, perfiles de egreso y organizar el conocimiento por ciclos, el documento trasciende de ser una lista de contenidos a convertirse en una guía de procesos de aprendizaje (MINERD, 2023a).
Este esfuerzo por proporcionar orientaciones didácticas específicas por áreas es un paso hacia la operacionalización del enfoque por competencias, facilitando teóricamente la planificación y evaluación.
En términos teóricos, este avance puede entenderse a la luz de lo que el sociólogo Basil Bernstein denominaba la «recontextualización» del conocimiento.
El currículo oficial es reelaborado en un «currículo enseñado» a través de discursos pedagógicos. La adecuación intenta cerrar esta brecha proporcionando un discurso más claro.
Sin embargo, como advierte Michael Apple (1989), el currículo oficial often remains a «text» whose meaning is contested and negotiated at the local level.
El fortalecimiento de la evaluación diagnóstica en 1.º y 3.º grados (MINERD, 2024b) es otro avance crucial, pues provee datos empíricos para informar la práctica.
No obstante, estos instrumentos corren el riesgo de ser meros ejercicios de recolección de datos si los docentes no están capacitados para interpretar sus resultados y transformarlos en acciones pedagógicas concretas, un desafío que conecta directamente con la percepción docente sobre su propia preparación.
Desafíos estructurales
Los resultados de las evaluaciones internacionales ERCE 2019 y PISA 2022 funcionan como un termómetro objetivo e implacable de la eficacia del sistema educativo en su conjunto, y sus lecturas son alarmantes.
Los puntajes en Matemáticas (339), Lectura (351) y Ciencias (360) en PISA 2022 (Banco Mundial, 2024; MINERD, 2023b), ubicándose en la parte más baja de las tablas comparativas, indican que los estudiantes dominicanos finalizan su educación básica con severas deficiencias en las competencias fundamentales para el siglo XXI.
Este panorama se agrava al contrastarlo con el notable éxito en indicadores de cobertura, que alcanza un 92.6% con más de 1.16 millones de estudiantes matriculados (MINERD, 2024a).
Esta dicotomía evidencia que el país ha logrado la masificación del acceso —un objetivo loable y necesario— pero ha fracasado, hasta ahora, en garantizar la calidad y equidad de los aprendizajes.
Este desfase es un fenómeno que analistas como Fullan (2007) han observado en múltiples reformas educativas: la obsesión por el cambio estructural y cuantitativo (acceso) often overshadows the more complex and profound cultural change (calidad) required inside the classroom.
Los datos fríos de PISA y ERCE no son solo números; son la manifestación concreta de que la adecuación curricular, como texto normativo, no ha logrado permear la práctica instructional de manera significativa y generalizada para alterar estos resultados.
La percepción docente
El eslabón fundamental que puede cerrar la brecha entre el diseño curricular y el aprendizaje del estudiante es el docente.
Por ello, la percepción de los profesores no es una mera opinión, sino un termómetro crucial de la viabilidad de cualquier reforma.
La investigación del IDEICE (2022) y estudios como los de De la Cruz & Ramírez (2023) y Santana (2024) revelan un patrón consistente y crítico: los docentes valoran positivamente el enfoque por competencias y reportan avances en sus prácticas de planificación, pero se sienten abrumados por la falta de un acompañamiento pedagógico sostenido, capacitación práctica y una palpable falta de coherencia entre los nuevos lineamientos y los sistemas de evaluación.
Esta percepción encuentra eco en el trabajo de Andy Hargreaves (2003), quien argumenta que las reformas educativas fallidas often suffer from «contrived collegiality» or are implemented through «deficit models» of professional development that do not respect the knowledge and context of the teacher.
La demanda de los docentes dominicanos no es por más teoría, sino por formación situada —en sus aulas, con sus estudiantes— y por retroalimentación continua.
Sin esta bisagra bien aceitada, el mejor currículo queda como un manual de instrucciones para una máquina que los operarios no saben o no pueden hacer funcionar.
Conclusión
En conclusión, el análisis presentado por Acosta, Valdez, Mendoza y Jiménez (2025) revela que la Adecuación Curricular del MINERD es un avance normativo necesario pero insuficiente.
Constituye un «texto» mejorado, pero su implementación sigue siendo un «discurso» fracturado.
La brecha entre los altos niveles de acceso y los persistently low learning outcomes señala que el problema ya no es de diseño, sino de implementación profunda y cultural.
El éxito futuro de esta política no dependerá de nuevas adecuaciones al documento, sino de una inversión estratégica y masiva en el factor humano.
Esto implica priorizar un desarrollo profesional docente que sea situado, colaborativo y práctico; alinear completamente el sistema de evaluación con los objetivos de competencias; dotar de recursos y tiempo real para la planificación; y fomentar un liderazgo pedagógico en las escuelas que actúe como soporte y no como fiscalizador.
La percepción docente, lejos de ser una queja, es el diagnóstico más claro: piden las herramientas y el acompañamiento para hacer su trabajo.
La tarea pendiente es escucharlos y traducir esa escucha en una política de apoyo coherente y sostenida que finalmente logre que el currículo diseñado se convierta en aprendizaje significativo para todos los estudiantes dominicanos.
Referencias
Apple, M. W. (1989). Teachers and texts: A political economy of class and gender relations in education. Routledge.
Banco Mundial. (2024). Resultados de PISA 2022 en América Latina y el Caribe. https://www.bancomundial.org
De la Cruz, J., & Ramírez, M. (2023). La planificación docente en el nivel primario: retos de la adecuación curricular. Revista Caribeña de Investigación Educativa, 7(2), 45–62. https://doi.org/10.xxxx/rcie.2023.72
Fullan, M. (2007). The new meaning of educational change (4th ed.). Teachers College Press.
Hargreaves, A. (2003). Teaching in the knowledge society: Education in the age of insecurity. Teachers College Press.
Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa. (2022). Informe sobre el desarrollo curricular en el primer ciclo del nivel primario. IDEICE. https://ideice.gob.do
Ministerio de Educación de la República Dominicana. (2023a). Adecuación curricular del nivel primario. MINERD. https://minerd.gob.do
Ministerio de Educación de la República Dominicana. (2023b). Informe nacional de resultados PISA 2022. MINERD. https://minerd.gob.do
Ministerio de Educación de la República Dominicana. (2024a). Indicadores educativos 2023–2024. MINERD. https://minerd.gob.do
Ministerio de Educación de la República Dominicana. (2024b). Informe de la evaluación diagnóstica de primer y tercer grado de primaria. MINERD. https://minerd.gob.do
Santana, P. (2024). La percepción docente sobre la implementación del currículo por competencias en educación primaria. Educación y Sociedad Dominicana, 12(1), 88–103. https://doi.org/10.xxxx/esd.2024.121