
Un hombre nicaragüense lleva una camiseta con la inscripción «Viva Nicaragua libre, no pueden silenciarnos a todos» tras la Misa en la iglesia de San Francisco en San José (Costa Rica), el 19 de abril de 2026. La celebración religiosa conmemoraba el aniversario del levantamiento social y político de 2018 en Nicaragua. | Crédito: Ezequiel Becerra/AFP vía Getty Images.
El Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) podría convocar a los cancilleres del hemisferio a una reunión de emergencia sobre Nicaragua, después de que el presidente Daniel Ortega prometiera poner fin a las elecciones y ante la creciente preocupación por la represión contra la Iglesia Católica.
Durante una sesión especial celebrada el 5 de agosto, la representación oficial de Estados Unidos ante la OEA presentó el proyecto de resolución titulado “Convocatoria de una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para considerar la situación en Nicaragua”. La resolución de la Misión Permanente de Estados Unidos fue copatrocinada por las misiones permanentes de Argentina, Panamá, Paraguay y Uruguay.
La Misión Permanente de Estados Unidos pidió que la reunión se celebre antes del 1 de septiembre, fecha en la que el régimen de Ortega tiene previsto codificar sus más recientes reformas políticas.
La medida recurriría a uno de los instrumentos diplomáticos de más alto nivel de la OEA y señalaría que los Estados miembros consideran que la ruptura política de Nicaragua constituye una preocupación regional con implicaciones directas para los derechos humanos. El anuncio de Ortega, acompañado de cambios constitucionales destinados a impedir que figuras de la oposición lleguen al poder, llevó a Estados Unidos y Paraguay a solicitar la reunión extraordinaria.
La comisionada Rosa María Payá, relatora para Nicaragua de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, expresó durante la sesión del Consejo Permanente de la OEA su preocupación por los continuos abusos contra los derechos humanos de los nicaragüenses, entre ellos las detenciones arbitrarias y las desapariciones forzadas.
Señaló que cerca de 838.363 nicaragüenses han huido del país desde 2018 y que muchos enfrentan represión transnacional. Durante la sesión, representantes de varios Estados miembros afirmaron que la migración forzada de los nicaragüenses constituye una crisis migratoria y una amenaza para la seguridad nacional.
Payá, católica de ascendencia cubana, también destacó la persecución contra la Iglesia Católica en Nicaragua y se refirió a la desaparición de Mons. Juan Abelardo Mata Guevara, Obispo Emérito de Estelí. Mons. Mata fue detenido por la Policía en dos ocasiones a finales de junio, después de rezar por la Iglesia perseguida en Nicaragua durante una Misa que celebró el domingo 28 de junio.

“Estamos muy preocupados por la persecución contra la Iglesia Católica en Nicaragua y por la persecución de la fe en general, así como de su práctica y ejercicio”, declaró Payá a EWTN News. “Hemos expresado públicamente nuestra preocupación y alarma por la desaparición de Mons. Abelardo Mata Guevara”.
En octubre de 2023, el Consejo Permanente aprobó por unanimidad la resolución “Rechazo de las medidas represivas del Gobierno de Nicaragua contra instituciones educativas y la Iglesia Católica en Nicaragua”. Nicaragua se retiró de la OEA en noviembre de 2023.
“Cuando hablamos del régimen nicaragüense, vemos realmente una conducta sistemática y continua encaminada a violar la libertad religiosa, desde la situación que vivió Mons. [Rolando] Álvarez hace años —ahora está obligado a vivir en el exilio— hasta la situación de Mons. Mata y la de muchos otros sacerdotes y miembros de las comunidades católicas que tienen miedo de practicar su fe”, afirmó.
Payá dijo que la suspensión de las elecciones por parte del régimen de Ortega ha provocado un “colapso de la democracia”, que, según señaló, “crea un ambiente de miedo que afecta a las personas de fe”.

“Yo misma soy católica y también provengo de una sociedad que ha sufrido la violación de los derechos humanos”, afirmó. “Por eso comprendo profundamente lo que significa tener miedo de expresar lo que uno piensa y tener miedo de practicar y manifestar la propia fe, que es un ejercicio humano muy fundamental”.
Payá es hija de Oswaldo Payá Sardiñas, disidente católico que en 1988 fundó el Movimiento Cristiano Liberación (MCL), un movimiento democrático pacífico inspirado en la doctrina social católica. Murió durante la Primavera Cubana de 2012.
“Toda mi solidaridad está con el pueblo nicaragüense”, dijo Payá. “Y creo que también cuenta con toda la solidaridad de la comisión. Seguiremos dando seguimiento al asunto y participando en el diálogo político con los Estados miembros”.
Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.
Fuente: www.aciprensa.com






