InicioCiencia & TecnologíaLa OTAN ha diseñado una pesadilla para el día que Rusia cruce...

La OTAN ha diseñado una pesadilla para el día que Rusia cruce la frontera: convertir una invasión en el atasco militar más caro del planeta

La OTAN ha diseñado una pesadilla para el día que Rusia cruce la frontera: convertir una invasión en el atasco militar más caro del planeta

La OTAN lleva años preparándose para una posibilidad que hasta hace poco parecía impensable: que Rusia decida cruzar la frontera de alguno de sus miembros orientales. Ahora, su máximo comandante militar ha desvelado las líneas maestras de un plan diseñado para convertir esa invasión en una pesadilla logística. La idea consiste en detener el primer golpe, atascar el avance de las tropas y destruir progresivamente todo lo que permite a un ejército seguir combatiendo. Una estrategia que pretende convertir cada kilómetro de una ofensiva rusa en un problema cada vez más difícil y costoso de resolver.

La pesadilla que prepara la OTAN. El general estadounidense Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado en Europa, ha presentado en el Foro de Seguridad de Varsovia lo que denomina como la “teoría de la victoria” de la Alianza. Su planteamiento se resume en tres verbos: bloquear, frenar y desarticular (block, blunt and break). 

El objetivo es impedir que una ofensiva consiga sus primeras conquistas territoriales y, si el atacante insiste, desmantelar la estructura militar que sostiene la operación hasta hacer inviable su continuación.

El atasco militar más caro. La primera fase consistiría en levantar una barrera capaz de detener a las fuerzas invasoras antes de que consoliden posiciones. Para conseguirlo, la OTAN contempla una extensa zona de defensa apoyada en drones, robots terrestres, sensores y sistemas autónomos que permitirían identificar y atacar las unidades enemigas reduciendo la exposición de los soldados aliados. 

La experiencia de Ucrania ha demostrado que estos sistemas relativamente baratos pueden convertir carreteras, corredores logísticos y concentraciones de vehículos en espacios extremadamente peligrosos para un ejército convencional.

Cuando el frente deja de ser el problema. Si Rusia continuara avanzando o movilizara sus reservas, comenzaría la fase destinada a privar a sus fuerzas de capacidad ofensiva. La OTAN emplearía aviación, artillería y misiles de largo alcance para golpear las unidades que se aproximaran al campo de batalla, interrumpir la llegada de refuerzos y reducir la capacidad de las defensas aéreas enemigas. 

Entre los escenarios contemplados figuran ataques contra instalaciones militares y puestos de mando en Kaliningrado, Bielorrusia y las proximidades de San Petersburgo, con el propósito de dificultar la coordinación de las operaciones rusas y facilitar la respuesta terrestre aliada.

Un ejército que se queda sin ejército. La tercera fase apunta directamente a los elementos que mantienen operativa una invasión: combustible, municiones, comunicaciones, centros de mando y cadenas de abastecimiento. Grynkewich explicó que las formaciones atacantes quedarían privadas de suministros y que sus comandantes perderían progresivamente la capacidad de dirigirlas. 

La lógica es que una columna de blindados puede conservar buena parte de sus vehículos y, aun así, dejar de representar una fuerza de combate eficaz cuando se interrumpe todo aquello que necesita para moverse, disparar y recibir órdenes.

A Right Front View Of A Soviet Built T 62a Main Battle Tank 7f1469 1024

La guerra de los drones baratos. Uno de los cambios fundamentales respecto a los planes tradicionales de la OTAN es la apuesta por lo que Grynkewich denomina “masa asequible”: grandes cantidades de sistemas autónomos relativamente económicos que complementen los cazas, misiles y plataformas de alta tecnología. 

Como decíamos antes, el planteamiento recoge las lecciones de Ucrania, donde los drones han multiplicado la vigilancia del campo de batalla y han obligado a modificar profundamente los movimientos de las unidades terrestres. Para conectar todos esos medios, la Alianza desarrolla además una infraestructura digital que permitiría compartir información clasificada sobre objetivos entre sus fuerzas y acelerar las decisiones militares.

Un millón de soldados en el tablero. Mientras Grynkewich exponía el plan en Varsovia, más de 20.000 militares participaban en el ejercicio Steadfast Duel, una simulación de diez días organizada para ensayar la respuesta a una invasión procedente del este. El escenario contemplaba aproximadamente un millón de efectivos aliados enfrentados a una fuerza enemiga de dimensiones similares, aunque esas cifras correspondían al supuesto del ejercicio y no a tropas realmente desplegadas. 

La maniobra permitía probar la coordinación entre mandos, la transmisión digital de información y la capacidad de ejecutar ataques contra centros de mando enemigos en una guerra de enorme escala.

El límite que la OTAN quiere respetar. El comandante insistió en que la estrategia busca detener una agresión sin conquistar territorio ruso ni perseguir el derrumbe del Gobierno de Moscú. En teoría, esa distinción responde al peligro de que una guerra convencional entre potencias nucleares termine escalando hasta consecuencias mucho mayores. 

Dicho de otra forma, la Alianza pretende destruir la capacidad militar utilizada para atacar a sus miembros y obligar al adversario a detenerse, manteniendo sus objetivos de guerra lo suficientemente delimitados como para reducir el riesgo de una escalada incontrolada.

La gran incógnita: los recursos. Qué duda cabe, el plan llega en un momento de inquietud europea por las operaciones de sabotaje atribuidas a Rusia, las incursiones de drones y las dudas sobre la continuidad del compromiso estadounidense con la defensa del continente. A ello se suman las dificultades para reponer municiones, especialmente interceptores Patriot PAC-3 y misiles ATACMS, mientras Washington destina parte de sus arsenales a Oriente Próximo. 

Grynkewich ha presentado una estrategia que aspira a convencer a Moscú de que atacar a la OTAN sería inútil, aunque su eficacia dependerá de que los aliados dispongan del dinero, las armas, la preparación y la voluntad política necesarios para ejecutarla. Casi nada.

Imagen | EAS:Offload at Parsbergs, NARA

Fuente: Tecnologia

RELATED ARTICLES

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -
Google search engine
Google search engine
Google search engine

Most Popular