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Creíamos que la NASA inventó Tang para los astronautas, pero resultó ser uno de los malentendidos más rentables de la historia espacial

Creíamos que la NASA inventó Tang para los astronautas, pero resultó ser uno de los malentendidos más rentables de la historia espacial

Durante décadas, millones de personas han creído que Tang, la popular bebida de naranja en polvo, fue inventada por la NASA para alimentar a sus astronautas. La realidad es bastante más curiosa, porque el producto ya se vendía en los supermercados estadounidenses antes de que John Glenn orbitara la Tierra y sus ventas iniciales estaban lejos de entusiasmar a sus fabricantes. Bastó con que la agencia espacial lo incorporara a sus misiones para que una bebida corriente acabara convertida en símbolo de la conquista del espacio. La asociación dio lugar a uno de los malentendidos más rentables de la carrera espacial.

El invento que nació en un supermercado. La historia comenzó en 1957, cuando William A. Mitchell, un químico alimentario de General Foods, desarrolló una mezcla de cristales aromatizados que permitía preparar una bebida de sabor naranja añadiendo simplemente agua. El producto, conocido como Tang Flavor Crystals, llegó a los supermercados estadounidenses en 1959 con una propuesta muy propia de la época: ofrecer una alternativa práctica al zumo, enriquecida con vitamina C, que no necesitaba exprimirse ni conservarse refrigerada antes de su preparación. 

Sin embargo, las ventas iniciales fueron discretas y la bebida tuvo dificultades para destacar entre los numerosos productos procesados que inundaban los hogares estadounidenses. Sea como fuere, su creador trabajaba para una compañía alimentaria y su objetivo era conquistar las mesas del desayuno, varios años antes de que la NASA se interesara por aquella fórmula.

Un químico detrás de media despensa americana. Mitchell representaba la fascinación de la industria alimentaria de posguerra por transformar los alimentos mediante la química. Había trabajado en sustitutos alimentarios durante la Segunda Guerra Mundial y terminó desarrollando productos tan conocidos como los caramelos efervescentes Pop Rocks, la cobertura batida Cool Whip y preparados de gelatina de rápida elaboración. 

A lo largo de su carrera acumuló alrededor de 70 patentes y se convirtió en uno de los inventores más prolíficos de General Foods. Tang encajaba perfectamente en aquella filosofía industrial: reducir los problemas de almacenamiento, transporte y preparación de los alimentos mediante soluciones fáciles de comercializar. La fórmula surgió de esa búsqueda de comodidad doméstica, sin que su desarrollo estuviera vinculado a ningún encargo del programa espacial estadounidense.

Una utilidad inesperada. A comienzos de los años sesenta, los ingenieros de la agencia espacial necesitaban resolver problemas cotidianos que adquirían una enorme complejidad fuera de la Tierra. Beber en ingravidez exigía envases especiales, y algunas fuentes de agua de las naves presentaban sabores desagradables derivados de sus sistemas de producción y almacenamiento. Tang ofrecía una solución sencilla: era ligero, fácil de transportar y podía mezclarse con agua sin necesidad de llevar una bebida líquida preparada. 

La NASA adquirió el producto comercial y lo adaptó a sus necesidades mediante envases que permitían introducir agua, mezclar el contenido y beber directamente. La propia agencia ha confirmado que nunca inventó Tang y que se limitó a incorporar una fórmula ya disponible en el mercado.

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John Glenn y el salto a la fama. El 20 de febrero de 1962, John Glenn se convirtió en el primer estadounidense en orbitar la Tierra a bordo de la cápsula Friendship 7, en una misión que duró aproximadamente cinco horas. Tang quedó asociado a aquel vuelo histórico, aunque la documentación disponible no permite establecer con total certeza si Glenn llegó a consumirlo durante esa misión concreta. 

La bebida sí formó parte de la alimentación espacial estadounidense y adquirió especial protagonismo durante el programa Gemini, iniciado en sus vuelos tripulados en 1965. En aquellas misiones, el agua obtenida mediante pilas de combustible podía presentar un sabor poco agradable, y los preparados aromatizados ayudaban a hacerlo más aceptable. Una solución práctica para mejorar la hidratación de los astronautas terminó proporcionando a General Foods una asociación publicitaria que difícilmente habría podido comprar por otros medios.

La publicidad hizo el resto. General Foods comprendió rápidamente el potencial comercial de vincular Tang con los hombres que protagonizaban la carrera espacial. Sus anuncios comenzaron a destacar que la bebida había sido elegida para las misiones de la NASA, aprovechando la fascinación estadounidense por los astronautas y los avances tecnológicos de la Guerra Fría. La estrategia alcanzó uno de sus momentos más destacados en 1968, cuando Tang patrocinó la cobertura de ABC del Apolo 8, la primera misión tripulada que orbitó la Luna. 

El producto pasó de tener una acogida comercial limitada a convertirse en una bebida ampliamente reconocida, asociada con la modernidad, la ciencia y el futuro. La fuerza de aquella imagen acabó alimentando una confusión histórica: muchos consumidores asumieron que, si los astronautas bebían Tang, necesariamente tenía que haber sido desarrollado para ellos.

Una historia que los astronautas no compartían del todo. La identificación entre Tang y la conquista espacial terminó siendo tan intensa que incluso los protagonistas de aquellas misiones tuvieron que responder preguntas sobre la bebida décadas después. Buzz Aldrin, segundo ser humano en pisar la Luna, reconoció que los astronautas habían consumido Tang, aunque en 2013 resumió su opinión sobre el sabor con una frase demoledora: «Tang sucks” (Tang es horrible). 

La anécdota resulta especialmente reveladora porque separa la extraordinaria eficacia de la campaña publicitaria de la experiencia real de quienes utilizaban el producto. La NASA lo había incorporado por sus ventajas prácticas, mientras la publicidad lo presentaba como un emblema de la sofisticación tecnológica espacial.

El mito que sobrevivió a la carrera espacial. La popularidad de Tang acabó disminuyendo en Estados Unidos con el paso de las décadas, aunque la marca encontró importantes mercados internacionales, especialmente en América Latina y otras regiones. En 2011, publicaciones del sector publicitario ya la describían como una marca global con ventas anuales superiores a los 1.000 millones de dólares. 

Si se quiere, la trayectoria demuestra hasta qué punto una asociación cultural puede transformar la percepción de un producto y prolongar su éxito comercial mucho después de desaparecer las circunstancias que lo hicieron famoso. Tang nació en 1957 como una bebida instantánea para consumidores corrientes, llegó al espacio porque resultaba útil y terminó convertido en un supuesto invento de la NASA gracias al poder de la publicidad. La agencia espacial nunca necesitó atribuirse su creación para que el público acabara haciéndolo por ella.

Imagen | Tang, MIT, 

Fuente: Tecnologia

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