45 años después de que Gilles Villeneuve cruzara la meta del circuito del Jarama en una carrera de infarto (los cinco primeros clasificados cruzaron la bandera a cuadros en un intervalo de un segundo), Madrid volvía a organizar un Gran Premio de Fórmula 1. La ciudad y la Comunidad de Madrid hacía tiempo que se habían propuesto volver a la categoría reina de monoplazas y lo han hecho con todas sus consecuencias.
Y es que, hoy día, meter la Fórmula 1 en el circuito del Jarama es inviable. El trazado, que es precioso, es demasiado estrecho para los coches actuales y el despliegue de medios técnicos que mueve la Fórmula 1 es imposible de meter en el viejo trazado madrileño. Eso sin hablar de la gestión de los aficionados. Y es que, como vimos con la Fórmula E, meter a decenas de miles de personas en un circuito constreñido por urbanizaciones a los lados puede rozar el caos.
En este contexto, Madrid tenía dos opciones: construir un nuevo circuito alejado de la ciudad, moderno y con accesos a la altura, o levantar un circuito urbano. Hace años se soñó con la posibilidad de meter la Fórmula 1 por el centro (Puerta de Alcalá, Paso de Recoletos…) pero eso, hoy en día, está descartado por motivos ambientales y logísticos.
Y es que levantar un circuito que venda unas vistas céntricas de la ciudad sólo está al alcance de Mónaco (más por tradición que por espectáculo en la pista). Por eso la Fórmula 1 ha ido buscando otro tipo de soluciones. Menos preocupada por «enseñar» la ciudad, los organizadores están apostando por circuitos urbanos o semiurbanos en parte de la misma pero sin pasar por el centro de la ciudad. Se trata de vender la «experiencia Miami» o la «experiencia Madrid» y que el asistente disfrute de la ciudad y, además, se deje caer por el circuito en su fin de semana de turismo.
Eso tiene evidentes consecuencias.
Y todas ellas las hemos visto en Madrid.
Un gran premio en un PAU
Cuando se anunció el circuito de Madrid ya podíamos entrever que la competición en la pista iba a quedar relegada a conducir entre raíles. El riesgo para el piloto no es tanto adelantar en pista como no cometer un error. Y eso es lo que hemos visto este fin de semana.
El circuito de Madrid ha quedado claramente limitado por las particularidades del escenario. La mitad del circuito es una concatenación de rectas demasiado cortas y chicanes definidas por clavar un circuito de Fórmula 1 en un barrio residencial. En el espacio libre donde el diseñador sí pudo crear con mayor libertad se encadenaron las típicas S habituales en todo circuito de nueva construcción y la famosa Monumental, la curva más icónica del trazado.
Lo peor, al menos para mí, fue lo de que hayan hecho un circuito en el que sea imposible adelantar incluso con estos coches de 2026. Es algo que deben corregir urgentemente si no quieren convertirse en un meme. Apostaría a que para 2027 ya veremos cambios en ese sentido. No solo la Fórmula 1 fue aburrida, sino que también lo fueron la Fórmula 2 y la Fórmula 3. Se vio ya desde el viernes que adelantar era imposible hasta para ellos. En este aspecto, mucho peor que Bakú y Miami. En esos circuitos sí se puede pasar. Madring es más bien un Singapur o incluso un Mónaco en ese aspecto, aunque más rápido.
Las palabras son de Roberto Montijo, compañero de Motorpasión que pudo acudir a la cita. No explica que el verdadero problema del trazado es que las rectas pueden ser suficientes pero las curvas que preceden a ellas son tan lentas que el monoplaza no tracciona lo suficientemente rápido como para conseguir ventaja frente a los rivales.
¿El resultado? Cuatro adelantamientos en toda la carrera. Para hacernos una idea, en el pasado Gran Premio de Miami hubo 88 adelantamientos. En Mónaco se contabilizaron diez cambios de posición en lo que se considera uno de los grandes premios más aburridos año tras año.
Durante todo el fin de semana, el trazado ha sido alabado por lo interesante de la propuesta a una vuelta pero ya desde el principio se vio que sería muy complicado adelantar. Desde la organización no han tardado en confirmar que trabajarán para arreglarlo y que es una prioridad en sus reuniones con la FIA.
Las críticas de los pilotos han sido constantes. Bien al trazado o bien a un reglamento técnico que limita a los monoplazas. Gabriel Bortoleto dijo tras la carrera: «Estuve a punto de quedarme dormido», en declaraciones recogidas por Mundo Deportivo. Ese mismo medio también recogió las palabras de Carlos Sainz, quien aseguró que el mayor problema es que no hay un punto claro de adelantamiento.
Fernando Alonso tiene claro que, en carrera, el circuito no ha sido ningún reto: «Es triste que en un circuito tan bonito como Madring con La Monumental, el piloto no tenga influencia. Mi jefe de prensa podría rodar ahí», recogen en La Razón. Y Max Verstappen señaló sobre la curva más icónica que le hubiera gustado hacerla a fondo «pero luego la batería se habría acabado y habría perdido más tiempo en la recta siguiente. Así que tuve que levantar el pie para tener un mejor despliegue», recogen en Motorsport.com.
Y detalles por pulir
En cuanto a la organización del Gran Premio, el fin de semana en Madrid ha arrojado luces y sombras. Roberto Montijo nos explicaba que la cita ha sido muy cómoda para el trabajador. Aprovechando las instalaciones de IFEMA, la sala de prensa contaba con un espacio enorme y era sencillo y cómodo moverse por los espacios acotados para trabajadores y espectadores VIPs.
Sin embargo, también nos señalaba que quedan evidentes fallos por solucionar:
«Estuve una tarde en La Monumental y pasé por las gradas de arena que no habían acabado a tiempo y me pareció cutrísimo. Sinceramente, creo que a esa gente le deberían devolver el dinero porque no es de recibo. Llegaron muy justos al Gran Premio en ese tipo de detalles. Yo fui el jueves y cuando regresé el viernes me di cuenta de muchos detalles que habían terminado en esa noche, incluso dentro del paddock»
Y es que en las redes sociales se han multiplicado las fotografías y los vídeos en los que se destacaban espacios sin acabar, como la Pelouse. En circuitos permanentes, este es un espacio de entrada general sin asientos que aprovechan las colinas junto a los circuitos. Aquí, los espectadores han pasado el fin de semana sentados sobre pequeños escalones formados por una lámina de madera y tierra.
Tampoco se han cuidado otros detalles como instalar un puente para moverse por el circuito justo delante de la vista de una de las gradas, tapando buena parte del paso de los monoplazas o espacios muy poco cuidados para personas con movilidad reducida.
En el lado positivo, la conexión con la ciudad de Madrid ha funcionado bien y el acceso en transporte público ha facilitado que unos 350.000 aficionados acudieran al evento sin pasar los larguísimos atascos que sí son habituales en otros circuitos que llevan decenas de años construidos.
Fuente: www.xataka.com








