
Mons. Reinaldo Sorto, sacerdotes y fieles de El Salvador y Honduras reunidos en el cruzo fronteizo de El Amatillo este 23 de septiembre de 2026. Crédito: Notifides
Con peregrinaciones y misas, las Iglesias de distintos países de Centroamérica se reunieron en sus fronteras para expresar su cercanía con los migrantes y refugiados, poniendo especial atención con los menores de edad que se ven obligados a abandonar sus hogares.
Las actividades se realizaron en el marco de la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que la Iglesia celebrará el próximo 27 de septiembre bajo el lema “Incluso uno solo de estos pequeños”, propuesto por el Papa León XIV.
Panamá y Costa Rica
El 17 de septiembre, obispos, sacerdotes y fieles se reunieron en la zona fronteriza de Paso Canoas, la principal frontera terrestre entre Panamá y Costa Rica.
Las actividades comenzaron del lado costarricense, en la capilla Nuestra Señora de los Ángeles. Desde allí, los participantes atravesaron el punto fronterizo y posteriormente llegaron a Panamá, donde se celebró una Misa en la capilla Inmaculado Corazón de María.
En la homilía, Mons. Daniel Blanco, presidente de la Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, centró su reflexión en “los niños, niñas y adolescentes que viven la experiencia de la migración”.
El prelado lamentó que mientras un menor “debería estar pensando en jugar, en aprender, en crecer junto a su familia”, muchos conocen demasiado pronto “el miedo, el cansancio, la incertidumbre y el desarraigo”.
“Hay pequeños que han tenido que abandonar sus casas, su escuela, sus amigos y algunas veces incluso han sido separados de quienes más aman”, señaló.
Mons. Blanco indicó que antes que cualquier condición migratoria se encuentra “un pequeño que necesita protección, cuidado, esperanza”, por ello, invitó a todos los fieles católicos a ayudarlos “antes de preguntarnos de dónde viene”.
El encuentro concluyó con una pregunta: “¿Qué estoy dispuesto a hacer por uno solo de estos pequeños?”, y con el llamado a seguir construyendo entre Panamá y Costa Rica una frontera que sea “un espacio de encuentro, de cooperación, de fraternidad”.
Honduras y El Salvador
Otro encuentro binacional reunió a las Iglesias de Honduras y El Salvador en la frontera de El Amatillo el 23 de septiembre. Desde el punto fronterizo se caminó hasta la ermita de San Antonio de Padua del lado salvadoreño.
Ahí, Mons. Reinaldo Sorto, presidente de Cáritas El Salvador, llamó a reconocer a Cristo particularmente en los niños y adolescentes migrantes y pidió que estos ocupen “el centro de nuestra mirada”.
El prelado advirtió que los menores sufren “de una manera desproporcionada” las consecuencias de problemas como la pobreza o “el cambio climático que arruina nuestras tierras y los desplazamientos forzados a causa de la violencia”.
Por ello, aseguró que para un cristiano acoger a un niño migrante no consiste únicamente en responder a “un problema social o humanitario”, sino se trata de “un acto de encuentro directo con Cristo mismo”.
“Cuando nos inclinamos a curar, consolar o a educar a un menor migrante, nos estamos inclinando ante el cuerpo llagado y vulnerable del mismo Señor Jesucristo”, expresó.
Mons. Sorto concluyó pidiendo que, mediante la hospitalidad, “incluso uno solo de estos pequeños encuentre en nuestras tierras un espacio seguro donde volver a sonreír, estudiar y vivir con dignidad”.
Fuente: www.aciprensa.com






