En un cruce fronterizo entre México y Estados Unidos se celebró una Misa por el eterno descanso de los migrantes fallecidos al intentar cruzar la frontera, en el marco de la conmemoración de los Fieles Difuntos.
La celebración tuvo lugar el sábado 31 de octubre en el antiguo fuerte Bliss, un sitio histórico de la ciudad estadounidense de El Paso, Texas, y reunió a representantes de la Iglesia en ambos países.
Por parte de Estados Unidos participaron Mons. Peter Baldacchino, Obispo de Las Cruces, y Mons. Mark Seitz, Obispo de El Paso. En representación de la Iglesia en México estuvo estuvo el P. José Armando Benavides Romero, Administrador Diocesano de Ciudad Juárez.
De acuerdo con datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), durante 2025 murieron 131 personas en la frontera entre Estados Unidos y México.

“Si bien esta cifra representa una disminución frente a años anteriores, los datos siguen siendo incompletos debido a limitaciones en el acceso a información, particularmente en zonas fronterizas”, precisó el OIM.
En cuanto a las causas de muerte de migrantes en el continente americano, el organismo señaló que la principal es el ahogamiento de quienes intentan cruzar fronteras nadando.
“Hagamos sitio en nuestros corazones”
Durante la homilía, Mons. Baldacchino invitó a recordar a quienes fallecieron en su intento por cruzar la frontera, muchos de ellos movidos por la esperanza de encontrar “condiciones más seguras o estables para sí mismos y para sus familias”.
El prelado pidió mantener en la memoria tanto a quienes han podido ser identificados como a “aquellos cuyos nombres sólo Dios conoce”.

“Hagamos sitio en nuestros corazones para cada uno de ellos. El sufrimiento de los inocentes, especialmente de los niños, es tal vez el mayor escándalo para la humanidad”, alentó.
Mons. Baldacchino llamó a no permanecer indiferentes ante el dolor de quienes sufren durante su trayecto migratorio y recordó que el amor que nace del encuentro con Cristo “exige que aliviemos el sufrimiento dondequiera que podamos y protejamos a aquellos cuyas vidas corren peligro”.

El prelado recordó que el Evangelio pide “acoger, proteger y permanecer cerca, acompañar e integrar a los necesitados”, una misión que, destacó, debe dirigirse también a los migrantes y sus familias.
En este sentido, explicó que, aunque la ayuda de los cristianos no siempre puede resolver todas las dificultades “sí puede hacer que una persona que sufre sepa que alguien está a su lado”. Esta es la forma en la que “la iglesia se hace carne a través de la caridad de sus miembros”.
Mons. Baldacchino concluyó haciendo una invitación a los fieles: “caminemos juntos, consolemos mutuamente y confiémonos al pastor que nos conduce a la vida frágil”.
Fuente: Religion






