Cientos de miles de trabajadores en huelga y estudiantes manifestaron este jueves en Francia contra el encarecimiento del coste de la vida y para reclamar un «salario digno«, en una nueva jornada de movilizaciones nacionales tras semanas de protestas.
Las manifestaciones, algunas marcadas por disturbios y saqueos como la del 17 de octubre, están sacudiendo los últimos meses de la presidencia del centroderechista Emmanuel Macron, quien debe abandonar el poder en mayo.
Unas 575,000 personas participaron en las marchas, según las autoridades. La CGT, uno de los sindicatos organizadores, anunció por su parte unos 1,6 millones de manifestantes.
Los sindicatos piden una revalorización del salario mínimo interprofesional y una subida general de los sueldos, más justicia fiscal y la preservación de los servicios públicos. También dan apoyo a los estudiantes de liceo que reclaman desde septiembre mejores condiciones de estudio.
«Nada nos detendrá. Lo único que pondrá fin a la movilización es la respuesta a las reivindicaciones», aseguró la líder de la CGT, Sophie Binet, en la capital, donde la Torre Eiffel y algunas salas del museo del Louvre también cerraron por los paros.
Tras las manifestaciones, el primer ministro, Sébastien Lecornu, anunció una «conferencia social» el lunes con sindicatos y patronal «destinada a aportar respuestas a las cuestiones del poder adquisitivo y de salarios».
La pérdida de poder adquisitivo, simbolizada en el alza de los precios del combustible, está en el centro del creciente malestar social.
Pero el gobierno tiene un margen de maniobra limitado, máxime cuando busca sanear las arcas públicas con un fuerte ajuste fiscal en 2027.
«Estamos hartos»
En la segunda economía de la Unión Europea, una de cada dos personas declara que le resulta difícil salir adelante con los recursos de su hogar, según el barómetro publicado el miércoles por varias organizaciones, entre ellas la principal central sindical, CFDT.
«Estamos hartos. No nos estamos muriendo de hambre, pero tenemos que ayudar a nuestros hijos aunque hayan estudiado», dijo Sylvie Larneury, una trabajadora del sector sanitario, que junto a su marido secundaron el paro para protestar en la ciudad de Clermont-Ferrand.
«Queremos vivir de nuestro trabajo, ganar un salario digno«, abundó desde Lyon el viticultor Martin Thiberge, para quien las manifestaciones son un punto de encuentro para gente de todos los sectores de la sociedad.
En Brest, el músico Yann Tiersen, autor de la banda sonora de la película mundialmente conocida «Amélie», puso música a la manifestación desde el camión de la CGT, celebrando «un momento importante» para «la convergencia de luchas».
Los estudiantes de liceo lanzaron la jornada con el bloqueo de centros, al considerar insuficientes las respuestas del gobierno a sus reclamos, como modificar el sistema de admisión a la universidad.
Según las autoridades, sólo 81 de los 3.700 liceos de Francia sufrieron bloqueos, mientras que la Unión Sindical de Estudiantes de Liceo (USL) elevó a mil los centros cerrados.
Nuevas movilizaciones
Aunque las marchas fueron en gran medida pacíficas, se registraron choques con la policía en algunas ciudades como en París o Lyon, donde al menos un vehículo fue incendiado.
Cerca de Toulouse, personas enmascaradas provocaron un incendio en un local de un liceo casi vacío.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, había anunciado la movilización de 70.000 policías y gendarmes, y «una respuesta extremadamente firme» ante posibles desórdenes.
Pero el gobierno también está bajo presión por su gestión de las protestas y la prohibición de manifestaciones.
Asociaciones de jueces, de abogados, sindicatos y organizaciones de defensa de derechos humanos denunciaron un «giro autoritario» para acallar «toda voz discordante».
Fuente: Mundo






