Washington despliega buques de guerra en el Caribe mientras Maduro activa millones de milicianos como respuesta a la presión estadounidense
Santo Domingo. La tensión militar sube de tono en el Mar Caribe. Estados Unidos enviará tres destructores guiados por misiles —USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson— que, según fuentes citadas por Reuters, llegarán en las próximas 36 horas frente a las costas de Venezuela como parte de una operación contra redes de narcotráfico catalogadas como “narcoterroristas”.
Los buques, de la clase Arleigh Burke y equipados con el sistema Aegis, forman parte de un despliegue más amplio que incluye aviones P-8 Poseidon y al menos un submarino de ataque.
Un funcionario estadounidense agregó que alrededor de 4,000 marinos e infantes de Marina serán comprometidos en la misión.
En Caracas, el presidente Nicolás Maduro anunció el despliegue de 4.5 millones de milicianos en todo el territorio, en respuesta al aumento de la recompensa ofrecida por Washington por su captura.

“Esta semana voy a activar un plan especial para garantizar la cobertura con más de 4.5 millones de milicianos”, dijo en transmisión televisada, sin detallar zonas específicas.
El incremento de la presencia naval estadounidense ocurre tras la orden de la Casa Blanca de mover activos aéreos y navales al sur del Caribe para enfrentar a carteles designados como organizaciones terroristas, confirmada por la agencia Reuters la semana pasada.
La operación se ejecutará en aguas y espacio aéreo internacionales, con enfoque de inteligencia, vigilancia y, si se ordena, capacidad para ataques selectivos.
Como telón de fondo, el 7 de agosto el Departamento de Estado y el Departamento de Justicia duplicaron a 50 millones de dólares la recompensa por información que lleve al arresto y/o condena de Maduro bajo el Programa de Recompensas por Narcóticos.
La medida fue formalizada en el sitio oficial del Departamento de Estado.
El aumento de la recompensa se sumó a acciones financieras recientes.
Según informó la prensa estadounidense, las autoridades federales reportaron incautaciones por unos 700 millones de dólares en activos vinculados al entorno de Maduro, incluidas propiedades y aeronaves, anuncio que la Embajada de EE. UU. en Caracas difundió en X.
Desde el chavismo, la respuesta no se limitó al anuncio de milicias.
El ministro del Interior y Justicia, Diosdado Cabello, afirmó en televisión estatal que las autoridades venezolanas también están desplegadas en el mar, en referencia a la mayor actividad naval de EE. UU. en la zona.
La llegada de los destructores —capaces de defensa antiaérea, antisubmarina y de ataque a superficie— marca un salto cualitativo en la presencia militar estadounidense frente a Venezuela.
Reuters detalló que el paquete incluye varios buques adicionales, P-8 Poseidon para patrulla marítima y al menos un submarino de ataque, y que el esfuerzo podría extenderse por meses.
Maduro, por su parte, enmarcó la activación masiva de la Milicia Nacional Bolivariana como parte de un “plan de paz” y llamó a mantenerla “preparada, activada y armada”.
El anuncio no precisó el despliegue por sectores ni reglas de actuación, más allá de reforzar presencia en fábricas y centros de trabajo.




