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Alertan por normalización de relaciones entre menores y adultos

La última conversación entre Abril de Jesús y su madre, Deyanira Puello, quedó atrapada en la tragedia que ocurrió el pasado viernes 22 de mayo y que hoy se suma a la estadística nacional de feminicidios.

“Mami, voy para allá”, le dijo la adolescente de 16 años pocas horas antes de morir en una finca de la comunidad Los Arroyones de Básima, en el municipio Villa Altagracia, provincia San Cristóbal. Su madre le respondió que la esperaba en casa. “Ven, que esta casa es tuya y aquí cabemos todos”, recordó entre lágrimas.

Pero Abril nunca regresó. Ahora, solo quedan las preguntas: ¿cómo una adolescente terminó viviendo con un adulto ocho años mayor? ¿Por qué nadie vio señales de peligro? ¿Y por qué todavía en muchos sectores de la sociedad siguen viendo como normales las relaciones entre menores y adultos?

La muerte de Abril, atribuida por las autoridades a Raudy Jiménez Dicent, alias “Ayendi”, de 24 años, ha reavivado el debate sobre una realidad que especialistas consideran una forma de abuso, aunque lamentablemente todavía sea tolerada.

La psicóloga clínica y terapeuta familiar, Carmen Sosa, advirtió que este tipo de relaciones están marcadas por dinámicas desiguales de poder, control y manipulación emocional.

“Un adulto de 24 años generalmente va a tener más capacidad de influencia, de control y de manipulación dentro de la relación, y eso crea una dinámica totalmente desigual”, afirmó.

La especialista explicó que muchos adolescentes aún se encuentran en pleno desarrollo emocional, psicológico y neurológico, por lo que son especialmente vulnerables frente a adultos con mayor experiencia y capacidad de control.

Cuatro meses con su verdugo

Abril llevaba alrededor de cuatro meses viviendo en una finca junto al hombre, que trabajaba allí como vigilante.

Más allá de la tragedia, otro elemento que impacta del caso es que la adolescente había abandonado su hogar para irse con una persona completamente desconocida para sus padres, quienes aseguran que nunca llegaron a conocer al señalado agresor.

«Yo no sabía quién era él» Deyanira Puello Madre de la víctima

Su padre, Gabino Mieses, recordó que la adolescente apenas le comentó un día que “se había casado” y que luego le presentaría al que definía como su pareja. Eso nunca se concretó.

  • De acuerdo con reportes preliminares, la joven habría muerto por estrangulamiento, aunque las autoridades esperan los resultados oficiales de la autopsia practicada por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif).

Mientras la familia insiste en que Abril nunca habló de violencia, Carmen Sosa advierte que muchas veces las señales de control y abuso pasan desapercibidas o terminan siendo normalizadas.

«No podemos seguir mirándolo como algo normal, porque no es normal» Carmen Sosa Psicóloga clínica y terapeuta familiar

La terapeuta señaló que detrás de muchos casos similares suelen existir carencias emocionales, ausencia de límites familiares, poca supervisión o adolescentes que buscan protección y estabilidad emocional en hombres mayores.

Para Carmen Sosa, uno de los mayores problemas es que todavía muchas familias y comunidades minimizan este tipo de relaciones. Es por ello que hizo un llamado a “no normalizar y denunciar” las convivencias entre una menor y un adulto.

“No normalizarlas, levantar la voz de alerta, denunciar, seguir hablando con la adolescente, intentar concientizar a ambos de que lo que está pasando no es sano… hay que buscar ayuda”, expresó. 

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Deyanira Puello, madre de Abril de Jesús, quien fue ultimada supuestamente por su pareja. (DIARIO LIBRE/ LUZ OGANDO)

¿Qué dice la ley?

De su lado, el abogado Robinson Reyes afirmó que las leyes dominicanas establecen límites claros sobre las relaciones entre adultos y menores de edad, especialmente cuando existe una diferencia significativa de edad. 

Explicó que, en el caso de adolescentes de 16 años involucradas con adultos mayores de 21, la legislación contempla la figura de «seducción».

El jurista señaló que, aunque una adolescente pueda expresar consentimiento, la ley dominicana no permite que un adulto sostenga relaciones con una menor de edad.

«Ella puede dar el consentimiento, pero la ley no permite que el adulto acepte el consentimiento de la menor. Ni siquiera los padres pueden consentir una relación de un adulto con una menor» Robinson Reyes Abogado

Reyes indicó que actualmente la legislación contempla sanciones de entre tres y diez años de prisión para adultos que mantengan relaciones con menores de edad, dependiendo de la edad de la víctima y la diferencia de edad entre ambas personas.

Precisó que cuando la víctima es menor de 16 años y el adulto supera los 20 años, el hecho puede tipificarse como violación, con penas de hasta 15 años de prisión.

Sobre el asesinato de la adolescente de Villa Altagracia, Reyes consideró que, además de las implicaciones relacionadas con la minoría de edad, el caso podría derivar en acusaciones más graves por la muerte de la joven.

“En este caso hay homicidio agravado porque se trata de un adulto que sobrepasa con más de cinco años a la menor y además la mató”, expresó.

Asimismo, el artículo 396 de la Ley 136-03 para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes establece que existe abuso sexual cuando un adulto, o una persona con al menos cinco años más que la víctima, sostiene prácticas sexuales con un menor para su propia gratificación.

La especialista también insistió en la necesidad de que padres, escuelas y autoridades actúen ante este tipo de situaciones y no minimicen las señales de riesgo. “La responsabilidad de ellos era denunciar que un adulto estaba viviendo con una menor”, afirmó.

Sosa llamó además a fortalecer la educación emocional desde la infancia y alertó sobre el incremento de la violencia en distintos espacios de la sociedad.

“La violencia se está convirtiendo en el lenguaje que muchas personas utilizan para relacionarse”, expresó.

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Raudy Jiménez Dicent es acusado de quitarle la vida a su pareja Abril de Jesús. (FUENTE EXTERNA)

Reyes también se refirió al nuevo Código Penal dominicano, aprobado mediante la Ley 74-25 y que entrará en vigencia en agosto de 2026, indicando que endurece las sanciones relacionadas con abuso de menores, feminicidio e incesto.

“El nuevo Código Penal agrava todas las penas, sin distinción”, sostuvo.

Explicó que la nueva legislación incorpora de manera expresa la figura del feminicidio, con penas que pueden alcanzar hasta 30 años de prisión, al igual que el parricidio y otros delitos graves contra mujeres y menores.

En medio del dolor por la muerte de Abril, el nuevo Código Penal endurece el feminicidio. El artículo 94 contempla penas de hasta 40 años de prisión cuando el asesinato de una mujer ocurre bajo condiciones de vulnerabilidad, control o dependencia frente al agresor.

La nueva legislación también sanciona a padres o tutores que permitan reiteradamente relaciones entre menores y adultos o que callen casos de explotación sexual. Además, el artículo 325 castiga a quienes conozcan abusos o agresiones contra menores y no los denuncien.

Mientras tanto, en Villa Altagracia, la familia de Abril, quien fue sepultada la mañana de este sábado, exige justicia e intenta procesar esta pérdida irreparable.

Fuente: www.diariolibre.com

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