La reacción de la Comisión Nacional de Béisbol con la apertura de una investigación a un entrenador al que la MLB le detectó niños dopados en su academia no debe terminar con una reunión donde el señalado por el rumor se dio por aludido y lo negó todo, como si fuera Sabina. Ni en las cortes valen las versiones de los imputados y la defensa, se profundiza y actúa.
Dopar a un adolescente sin una indicación médica es atentar contra la salud de este, es competir en condiciones ventajosas con otros que igual dejan la piel en el terreno por atar un bono que le cambie la vida a su entorno… y desde agosto tendrá implicaciones legales mayor que hasta la fecha.
El nuevo Código Penal o Ley 74-25, que entrará en vigencia en semanas, es contundente en su artículo 105 relativo al “daño por dopaje”:
“Quien prescriba, proporcione, dispense, suministre, administre, ofrezca o facilite a otra persona sustancias controladas prohibidas, así como métodos o tratamientos no reglamentados, destinados a aumentar sus capacidades físicas, será sancionado con pena de dos a tres años de prisión, multa de nueve a quince salarios mínimos del sector público y con las sanciones complementarias…”.
Los últimos dos años fiscales (2024 y 2025) los clubes de las Grandes Ligas han destinado 100 millones de dólares en el reclutamiento de prospectos dominicanos. Una fortuna repartida en poco más de 700 jóvenes. Este año proyecta ser mayor.
Ese maná que se rocía desde los Estados Unidos se convierte en una tentación muy grande para desaprensivos capaces de cualquier cosa solo por obtener un pedazo del pastel. Hay historias bien documentadas hasta de disparos a vehículos, tipo los ajustes de cuenta en el “bajo mundo”.
Sobran los casos de entrenadores serios, que juegan limpio y que demuestran que, si bien los costos son altos en un negocio sin garantía alguna de éxito, se puede desarrollar jugadores, hacer buen dinero y sostener la industria donde el porcentaje de acierto es menor que la de conectar de hit.
Los apalabreos
Una vez se normalizaron los acuerdos prematuros (la década pasada) se abrió la brecha a dopar al niño entre los 10-12 años para inflar los reportes de los escuchas que los siguen hasta con seis años de anticipación a la edad de firma. Una vez negociado se comienza la limpieza para cuando llegue la fecha de pasar por el laboratorio no encontrar rastros.
- Para contraatacar, la MLB ordena el test de sustancias controladas tan pronto se entera de un apalabreo. Los resultados son confidenciales y solo se les suministran al club interesado, al representante y a los familiares del jugador.
La Ley del Deporte ordena al Estado regular, supervisar y carnetizar las academias donde se desarrollan jóvenes para fines de firma. Junior Noboa, comisionado nacional de béisbol, ha dado pasos en esa línea con la creación de una estructura que ordene el sistema.
Desde el registro de las pequeñas ligas en una base de datos donde reposa la información de cada entidad dedicada a este negocio hasta la designación de un jefe de investigación (Publio Peláez), existe la intención comprobada de terminar con el desorden en el que opera una industria tan grande.
Hace falta ejemplos, que se envíe el mensaje de que hacer trampas tiene implicaciones legales y que la infracción de las leyes no se resuelvan con media tour o declaraciones en las redes sociales.
Fuente: www.diariolibre.com






