
Mons. Ramón Castro Castro. Crédito: Captura de video / CEM.
El Obispo de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Mons. Ramón Castro Castro, alentó a las autoridades a dejarse “iluminar” por el ejemplo de Jesucristo, “un rey que viene a gobernar sin humillar”, y alertó que muchos “cambian sus convicciones y sus principios y cambian de colores por el poder”.
En la homilía de la Misa que presidió el domingo 5 de julio en la Catedral de Cuernavaca, Mons. Castro Castro destacó que Jesús “es un Rey que viene sin aplastar” y que “viene a transformar sin imponer”.
“Vivimos en una época que está fascinada por el poder”, lamentó, pues “admiramos mucho [a] quien acumula riqueza (…) quien tiene prestigio, quien tiene influencia”, y a estas personas “les gusta que se les reconozca su influencia, su poder, su prestigio”.
“Las redes sociales muchas veces han convertido la vida en una competencia permanente para demostrar quién tiene más poder y quién tiene más éxito”, dijo, para precisar a continuación que “Cristo enseña que la verdadera autoridad nace del servicio, de la entrega a los demás”.
“El Mesías esperado no llega montado en un caballo de guerra, sino sobre un humilde burrito, como sucedió efectivamente”, resaltó, a comparación de los “reyes de este mundo”, quienes “exhibían su fuerza mediante ejércitos, carros, armas”.
La paz social será consecuencia “de corazones reconciliados”
Mons. Castro Castro aseguró que la sociedad mexicana “está cansada de la confrontación constante que hay, del lenguaje agresivo, de descalificaciones inmediatas y de una lógica según la cual debe haber vencedores y derrotados”.
Ante esta realidad, afirmó que “necesitamos recuperar la cultura del encuentro, del diálogo respetuoso, de la búsqueda sincera del bien común”.
Asimismo, subrayó que “la paz social no será fruto únicamente de mejores estrategias políticas o económicas, será consecuencia, oigámoslo bien, de corazones reconciliados”.
En ese sentido, añadió que “la justicia comienza cuando aprendemos a mirar al hermano no como un adversario, sino como un verdadero compañero de camino, un hermano”.
“Jesús no promete eliminar mágicamente los problemas”
El prelado reflexionó sobre la “promesa” que hace Jesús en el Evangelio de aliviar la carga de los fatigados y agobiados “no es una promesa superficial ni es un consuelo barato”, pues “Jesús no promete eliminar mágicamente los problemas”.
El Señor, señaló, “promete algo mucho más profundo: caminar con nosotros, sostenernos desde dentro y enseñarnos un modo nuevo de vivir”.
“El descanso que ofrece Cristo no consiste en escapar de la realidad”, sino “en aprender a cargarla con Él”.
Mons. Castro Castro reflexionó sobre los “diferentes tipos de cansancio” que experimenta la humanidad. “Hay cansancio físico, ciertamente, espiritual, social, pero hay un cansancio del alma”, afirmó.
Como ejemplo, mencionó que “hay personas que trabajan 12 horas al día, llegan cansadísimas. Hay otras personas angustiadas por las deudas, por la incertidumbre económica, por el futuro de sus hijos. Hay matrimonios cansados de discutir, jóvenes cansados de aparentar felicidad, ancianos cansados de la soledad y familias enteras desgastadas por la violencia o por el miedo”.
Frente a esa realidad, recordó la invitación de Cristo: “A todos ellos Jesús hoy dirige esta invitación profundamente humana: Vengan a mí, vengan. Yo los voy a restaurar”.
El obispo destacó además que “es importante notar que Cristo no dice vengan cuando hayan resuelto todos sus problemas”, sino que “el descanso que promete Cristo nace de saberse amado incondicionalmente” y de “saberme sostenido por una presencia que nunca me va a abandonar, nunca”.
Dirigiéndose especialmente a las Madres Buscadoras de desaparecidos en México, les dijo: “Si alguien conoce su dolor es Jesús, si alguien lo quiere compartir es Jesús”.
Finalmente, aseguró que, al caminar con Cristo, “las cruces no desaparecen pero dejan de ser insoportables”.
Fuente: www.aciprensa.com






