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El Congreso peruano recientemente elegido para el periodo 2026 al 2030 abre un escenario que podría considerarse favorable para impulsar legislaciones en favor de la vida y la familia, según Carlos Polo, director de la oficina para América Latina del Population Research Institute (PRI).
“En las bancadas de Fuerza Popular y Renovación Popular hay personas muy comprometidas con la defensa de la vida. Sobre todo, hay católicos comprometidos”, señaló en entrevista con ACI Prensa.
A este escenario se suma la proclamación de Keiko Fujimori como presidenta electa del Perú el pasado 3 de julio,. La líder de derecha y de fe católica se convirtió así en la primera mujer elegida para gobernar el país, que además se prepara para recibir en noviembre la visita del Papa León XIV.
Polo aseguró que el panorama legislativo representa un avance respecto al Congreso saliente y que el número de parlamentarios comprometidos con causas provida crecerá de manera significativa.
Entre los legisladores identificados por sus posturas a favor de la vida y la familia figuran, por Fuerza Popular, la senadora Martha Chávez, así como la diputada Rosangella Barbarán. Por Renovación Popular destacan los senadores Alejandro Muñante y Milagros Jáuregui, además de los diputados Frank Krklec, Paola Martínez, Alex Segura, Leo de Paz, Aldo Bravo y Christian Aranda.
“Antes solo teníamos dos congresistas evangélicos que han sido reelegidos como senadores: Muñante y Jáuregui; además de dos diputados evangélicos. Donde antes había dos, ahora tenemos alrededor de ocho legisladores claramente comprometidos”, sostuvo.
“También está Martha Chávez, que por sí sola es una institución. Tenemos una multiplicidad de senadores y diputados verdaderamente provida. Es decir, no solamente votan a favor de la vida, sino que presentan iniciativas legislativas en esa línea”, agregó.
Legisladores con experiencia en iniciativas provida
Para Polo, una de las fortalezas del nuevo Congreso es que varios de estos parlamentarios ya cuentan con experiencia impulsando leyes relacionadas con la defensa de la vida y la familia.
“Rosángela Barbarán, por ejemplo, impulsó el proyecto que terminó convirtiéndose en la Ley 32000, que protege a la madre gestante, al niño por nacer y al entorno familiar, además de establecer la obligación de que los funcionarios públicos defiendan al concebido. Ese ha sido un gran avance», dijo.
Asimismo, recordó que otros legisladores reelegidos participaron en la defensa de la Ley de Igualdad de Oportunidades entre Hombres y Mujeres.
“Ahora contamos con un contingente mucho más grande, lo que me hace pensar que no solo podremos mantener lo que ya se ha ganado, sino profundizar la desideologización de las leyes y de las políticas públicas en el Perú”, anotó.
Un optimismo acompañado por la participación ciudadana
Aunque considera que el escenario es favorable, Polo insistió en que el éxito no dependerá únicamente del trabajo de diputados y senadores.
«El panorama es muy positivo. Ahora bien, yo no creo en una política de representación en la que uno espera que los congresistas hagan todo. Creo en una política de participación. Es decir, no solo pedirle a un diputado o senador que actúe, sino respaldarlo, motivarlo, promoverlo y, cuando sea necesario, defenderlo”.
En ese sentido, destacó el papel que desempeñan las organizaciones de la sociedad civil.
“Existe un grupo de alrededor de 35 organizaciones de la sociedad civil provida y profamilia que participan de manera constante en los debates parlamentarios. Eso hace la diferencia”, sostuvo. Entre las organizaciones se encuentra Origen, Marcha por la Vida, Padres en Acción, entre otras.
Añadió que ese trabajo conjunto se fortalecerá durante el próximo quinquenio con la presentación de mociones, organización de eventos, así como opiniones e informes técnicos. “Todo eso se va a multiplicar y es una muy buena noticia”, subrayó.
¿Hay mayoría para aprobar nuevas iniciativas?
Consultado sobre si existen los votos suficientes para sacar adelante proyectos provida, Polo respondió con cautela.
“Potencialmente sí existen los votos. Sin embargo, soy enemigo de hacer cálculos únicamente a partir de la posición ideológica de los partidos. Muchas veces los congresistas sorprenden con posturas distintas a las de sus bancadas”.
Por otro lado, recordó que las iniciativas impulsadas por sectores progresistas han encontrado reiteradamente el rechazo mayoritario.
“Las agendas progresistas, como las relacionadas con el aborto o la agenda LGTB, han chocado muchas veces con una mayoría multipartidaria opuesta. Eso ocurrió, por ejemplo, con el último proyecto de ley sobre aborto. En la Comisión de Justicia, la única congresista que votó a favor fue Ruth Luque, autora del proyecto. Todos los demás votaron en contra o se abstuvieron”.
“Lo mismo ocurrió con el proyecto de Ley de Identidad de Género, el proyecto de Ley de Cuidados, el proyecto sobre masculinidades, el proyecto de unión civil y el proyecto de eutanasia. Todos terminaron archivados o no llegaron a prosperar porque no encontraron respaldo político ni popular”, agregó.
La prioridad: “desideologizar” las leyes
Polo afirmó que el principal objetivo del movimiento provida y profamilia durante los próximos años “debe ser desideologizar aquello que fue ideologizado durante los gobiernos de Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Francisco Sagasti, Pedro Castillo y Dina Boluarte”.
A su juicio, diversos conceptos constitucionales fueron reinterpretados desde una perspectiva ideológica.
“Términos como derechos humanos, violencia o igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres terminaron asociados casi exclusivamente a categorías como violencia de género o derechos sexuales y reproductivos, tergiversando su significado original”, aseguró.
También mencionó el caso de la familia: “La Constitución reconoce una institución familiar, pero desde ciertos sectores se empezó a afirmar que no existe una sola familia sino muchas formas de familia. A partir de ahí comenzaron a impulsarse leyes inspiradas en la ideología de género que modifican el sentido constitucional del matrimonio y de la familia».
Para Polo, el contexto político ha cambiado. «Hoy esa influencia se ha limitado y existe una mayor participación de organizaciones provida en el debate público. Por eso considero que la prioridad debe ser la desideologización de las leyes y de las políticas públicas” ,concluyó.
Fuente: www.aciprensa.com






