John Deere lleva más de una década de tira y afloja algunos de sus clientes agricultores, pero este 2026 es el del jaque mate: va a pasar a la historia como el año del jaque mate. Hace apenas unos meses la justicia ya le dio la primera bofetada por monopolizar las reparaciones, obligándola a compensar a los agricultores que durante años tuvieron que pagar sus arreglos a precio de oro.
Ahora llega el golpe definitivo: la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) ha fallado a favor del derecho a reparar de los agricultores, y la gigante de la maquinaria agrícola no tendrá más remedio que ponérselo fácil: diez años de vigilancia estrecha para que abra sus herramientas de diagnóstico a quien tenga que reparar su propio tractor.
La sentencia. John Deere deberá ofrecer a agricultores y talleres de reparación independientes durante 10 años los mismos recursos que ya ofrece a sus concesionarios autorizados y además hacerlo de forma justa y razonable. El acuerdo prohibe también a los concesionarios de Deere tomar represalias o discriminar a clientes que reparaciones independientes y que promuevan activamente la disponibilidad de estos nuevos recursos.
Por qué es importante. El derecho a reparar es un viejo conocido en la tecnología, pero en el sector agrícola con maquinaria especializada de alto valor adquiere otra dimensión: la horquilla de tiempo para sembrar o cosechar es limitada y si un tractor o una cosechadora está averiado durante varios días a la espera de un técnico autorizado, eso se traduce en una pérdida real de producción. Y el precio de la reparación no suele ser barata.
La FTC considera las prácticas de John Deere ilegales y abusivas, al obligar a los agricultores a depender de concesionarios autorizados para reparaciones, lo que provoca aumentar los costes y provocar retrasos en el servicio en momentos críticos. Ojo porque esta sentencia podría sentar precedente como modelo de aplicación del derecho a reparar en otros sectores como el automotriz.
Contexto. En abril de 2026 John Deere ya había llegado a un acuerdo de 99 millones de dólares en una demanda colectiva con agricultores que ya habían pagado reparaciones caras desde 2018, de modo que resarcía el daño causado compensándoles económicamente. Ahora la sentencia requiere un cambio de modus operandi: la FTC obliga estructuralmente a Deere a poner sus servicios de reparación a disposición de propietarios de equipos y talleres independientes.
Puedes gastarte hasta 450.000 euros en un John Deere nuevo y que aún así, el tractor no sea tuyo del todo, porque estas máquinas son mucho más que cuatro ruedas enormes, tiene GPS, sensores, telemetría y software propietario de la marca, he aquí el quid de la cuestión.
En detalle. Deere posee el control exclusivo de una herramienta de software de reparación totalmente funcional llamada «Service Advisor», cuya distribución restringía únicamente a sus concesionarios autorizados, algo que la FTC calificó de «un estrangulamiento ilegal sobre reparaciones esenciales de equipo agrícola».
Además, Deere tendrá que pagar un millón de dólares de forma colectiva a los cinco estados demandantes en concepto de costes de ejecución antimonopolio, y quedará sujeta a una supervisión de cumplimiento estricta durante los próximos 10 años, un plazo que podrá extenderse si la empresa incumple los términos del acuerdo.
Sí, pero. El acuerdo es vinculante, tiene un plazo definido y un mecanismo de supervisión para velar por su cumplimiento. Pero John Deere se limita a decir que esta medida solo viene a reforzar un «compromiso de años» que, según ella, ya venía cumpliendo. Y habrá que ver cómo se implementa en la práctica: que esos precios «justos y razonables» lo sean de verdad dependerá de lo estrictamente que la FTC vigile su cumplimiento.
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La noticia
John Deere pierde la partida y el control total de las reparaciones de sus tractores: estará bajo lupa 10 años
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Xataka
por
Eva R. de Luis
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Fuente: www.xataka.com







