Ha pasado un lustro pero el mercado ha cambiado a una velocidad endiablada. Como la goma de un tirachinas, la industria del automóvil se ha tensado hasta el punto de salir disparada en todas direcciones con un descontrol como no habíamos vivido nunca.
En 2021, Audi anunciaba que abandonaba el desarrollo de los motores gasolina y diésel. El motivo era muy sencillo: multas. Según sus cálculos, los límites esperados con Euro 7 y las restricciones en materia de emisiones planificadas para 2025 eran tan estrictas que no merecía la pena seguir invirtiendo dinero en los motores de combustión.
Aquellos días, las marcas vivían una carrera por subirse al carro del coche eléctrico. Con Tesla empezando a ganar tracción y la Unión Europea poniendo más y más trabas a los coches de gasolina y gasóleo, el eléctrico parecía el futuro. Pero todo ha saltado por los aires. En Europa, el abrazo al coche eléctrico se ha retrasado más de lo esperado y en China, antaño fieles compradores de los coches occidentales, se han lanzado al producto local.
Esa pinza ha provocado que Audi se haya quedado en tierra de nadie. Ahora están decididos a recuperar terreno y el Audi Q9 es la última muestra de ello.
Ficha técnica del Audi Q9
|
Audi Q9 |
|
|---|---|
|
TIPO DE CARROCERÍA. |
SUV de seis o siete plazas |
|
MEDIDAS Y PESO. |
5,31 metros de largo, 2,21 metros de ancho, 1,81 metros de alto y 3,14 metros de distancia entre ejes. 2.605 kg |
|
MALETERO. |
700 litros con dos filas de asientos No especificado el tamaño con tres filas de asiento desplegadas |
|
POTENCIA MÁXIMA. |
299 CV |
|
CONSUMO WLTP. |
7,4 l/100 km según ciclo WLTP. |
|
DISTINTIVO AMBIENTAL. |
ECO |
|
AYUDAS A LA CONDUCCIÓN (ADAS). |
Control de crucero adaptativo con posibilidad de circular sin manos en Alemania, Estados Unidos y Canadá. Alerta de tráfico cruzado con detección de peatones y ciclistas. Asistencia de aparcamiento y de maniobras con remolque. |
|
OTROS. |
Software construido sobre Android Automotive. Luces matriciales con tecnología láser. Sistema de sonido Bang & Olufsen con 22 altavoces. Triple pantalla con cuadro de instrumentos de 11,9 pulgadas, pantalla central de 14,5 pulgadas y pantalla para el pasajero de 12,3 pulgadas. |
|
HÍBRIDO ELÉCTRICO. |
Sí, microhíbrido con motor diésel 3.0 V6 TDI de 299 CV. |
|
HÍBRIDO enchufable. |
No. |
|
eléctrico |
No. |
|
precio y lanzamiento |
Ya disponible desde 126.000 euros. |
Mirando al otro lado del Atlántico
En esa apuesta por el coche eléctrico, el Grupo Volkswagen se metió de lleno a una electrificación prácticamente completa pero las prisas les llevaron a un espacio complejo. Primero llegaron las plataformas MEB pero, al mismo tiempo, desarrollaron una segunda plataforma llamada PEE que venía a dar salida al nuevo Audi Q6 e-tron y el Porsche Macan, dos coches eléctricos con los que confiaban ganar cuota de mercado.
Lo más curioso del proyecto es que esa plataforma sólo se había desarrollado para dos coches, una inversión extraordinaria que no tendría continuidad porque el objetivo era aunar todos los coches del grupo en la futura SSP. Ese batiburrillo de plataformas provocó constantes retrasos en Cariad, su empresa dedicada al desarrollo de software, lo que terminó a su vez por retrasar los SUV de Porsche y Audi.
A su vez, el mercado chino se estaba transformando por completo. Lo que era un caladero casi infinito de clientes potenciales se ha convertido en poco menos que un desierto para las firmas occidentales. Al menos para aquellos que ofrecen los mismos productos que en occidente. Los motivos son muy sencillos: precios muy caros y una propuesta tecnológica venida del pasado. Por eso Audi está vendiendo en China coches que, en realidad, no son de Audi. Pese a que leamos Audi en el frontal.
Los rivales de la compañía germana tomaron dos caminos. Mercedes sí apostó claramente por el coche eléctrico. Como los e-tron de Audi, los EQ formaron parte de una familia propia. Y en ambos casos el resultado en ventas ha sido discreto. En su lugar, BMW parece que acertó el tiro. Mientras reservaba 10.000 millones de euros (¡10.000 millones de euros!) para desarrollar una nueva generación de coches eléctricos tenían claro que los motores de combustión iban a seguir teniendo vida. Objetivo: la gente con mucho dinero.
Con los años, Audi y Mercedes han tenido que dar marcha atrás. Ambas compañías han visto cómo sus ventas en China se despeñaban. Eso, que ya es un problema de por sí, no ha venido acompañado con el aumento de ventas de eléctricos esperado en Europa. Si a eso le sumamos que Estados Unidos está apostando claramente por el mercado de combustión y que no se atisba un cambio en el corto plazo, ambas compañías han echado el freno de mano y han recalculado su estrategia.
En el caso de Audi está pasando claramente por reposicionar la marca. No sólo se trata de vender motores de combustión frente a coches eléctricos, se trata de devolver a la compañía parte de un prestigio que ha quedado tocado. La compañía, por ejemplo, ha perdido su Audi A8 con el que competir contra el Mercedes Clase S y el BMW Serie 7. Y lo peor de todo es que se ha marchado sin apenas hacer ruido.
Recalculada la estrategia con el eléctrico, el Grupo Volkswagen parece tener claro que tiene que elevar el nivel de la compañía. El primer y más claro ejemplo fue el Audi Concept C. El año pasado presentaron un coupé que jugaba con las líneas propias de la escuela Bauhaus. Sentimiento germano que miraba al pasado para asentar las bases del futuro. Aluminio y formas simples para recuperar al deportivo biplaza. Será eléctrico, sí, pero también es la resurrección de una fórmula que parecía perdida. Un coche halo para atraer al cliente que debería compartir plataforma con el sucesor del Porsche Cayman y que, sobre todo, sabe a Audi TT.
Con ese mismo lenguaje de diseño, Audi presentó recientemente el Audi Nuvolari, un superdeportivo híbrido enchufable que estará limitado a 499 unidades cuya base es el Lamborghini Temerario. El movimiento, de nuevo, es el de una clara apuesta por reverdecer el pasado y recordad que un día hubo un Audi R8 que nos dejó con la boca abierta durante años.
Ahora, es el Audi Q9 el que viene a escribir un nuevo capítulo en la historia de la compañía. Hasta ahora, el Audi Q7 era el SUV más ambicioso de los germanos cuando se trataba de viajar rápido y cómodo. El Audi Q8, primo del Lamborghini Urus, tenía un enfoque diferente, más deportivo y agresivo. Pero a la compañía hace años que les falta una suerte de jet privado para competir con los BMW X7 o Mercedes GLS.

Sin la berlina de representación que es el Audi A8, el Audi Q9 es una clara apuesta por atrapar al público de Estados Unidos y Oriente Medio. Con sus 5,31 metros de largo y 2,21 metros de ancho hablamos de un gigantesco coche que tiene problemas para moverse por las ciudades europeas. Es muy probable que, en nuestro continente, lo veamos como vehículo de representación pero está muy limitado para ser usado como coche particular.
Con vistas a venderse en estos mercados, Audi deja a un lado la electrificación y apuesta por un motor microhíbrido diésel V6 3.0 que desarrolla 299 CV y 630 Nm de par motor. Sabe a pasado, de nuevo. Y eso no tiene por qué ser malo, sencillamente lanza el dardo a un tipo de cliente que claramente rechaza el coche eléctrico y que de momento no ha abrazado las propuestas que se han presentado en ese sentido como el Mercedes EQS. No hay, de partida, ni si quiera una opción híbrida enchufable.
Además de esta apuesta por la combustión, el coche llega con propuestas muy de los mercados antes mencionados. Llega con siete plazas pero también con opción de seis asientos con tres filas con dos enormes butacones en cada una. Vuelve esa idea de viajar como un jet privado, perdida con la salida del Audi A8.

Para vestir toda esa experiencia, tenemos un sistema de alta voces firmado por Bang & Olufsen con sonido 4D (tiene dos altavoces en los reposacabezas delanteros con actuadores para maximizar la experiencia) que se nutre de 22 altavoces, un cuadro de instrumentos de 11,9 pulgadas que acompaña a la pantalla central de 14,5 pulgadas. El acompañante también tiene su propia pantalla, en este caso de 12,3 pulgadas. Todo ello construido sobre Android Automotive. En el techo está el mayor techo solar que Audi ha fabricado nunca, con tecnología para opacarlo y filtrar, aseguran, el 99,5% de la radiación UV.
Otro buen ejemplo de hacia dónde se dirige este coche es que el asistente de velocidad permite que los conductores quiten las manos del volante hasta un máximo de 130 km/h. Este control de crucero adaptativo también cuenta con asistente de cambio de carril que funciona mientras el conductor conduce sin manos. Esta función solo está disponible en Alemania, Estados Unidos y Canadá. Eso sí, recuerdan que «el conductor sigue siendo responsable y debe permanecer alerta en todo momento».
Y, por último, como señalaban en el podcast PowerArt sólo hace falta fijarse en cómo Audi ha abandonado algunas lineas de diseño clásicas ya con el Audi Q7 para acercarse más al público estadounidense. Tampoco sus 126.000 euros de partida animan a pensar que estamos ante un SUV con Europa como objetivo.
Fuente: www.xataka.com






