
Sacerdotes ayudan a repartir víveres a los afectados por el huracán Otis | Crédito: Ayuda a la Iglesia Necesitada
La Arquidiócesis de Acapulco, ubicada en el estado mexicano de Guerrero, comenzó a preparar a sus comunidades para responder ante una eventual situación de desastre provocada por posibles sismos y las intensas lluvias que se prevé caigan en los próximos meses.
A través de un mensaje, el Arzobispo de Acapulco, Mons. Leopoldo González señaló que las autoridades han informado que durante esta temporada podrían registrarse entre cinco y seis huracanes de categoría 1 y 2, además de entre cuatro y cinco de categorías 3 a 5.
En este sentido, el prelado informó que pidió a las comunidades parroquiales “estar en la disponibilidad de acoger en algún espacio y tener una despensa básica para brindar alimentos los dos primeros días de la emergencia”.

La preparación ocurre después del impacto del huracán Otis, que golpeó Acapulco como categoría 5 en octubre de 2023 y dejó graves daños en Guerrero. Según el gobierno mexicano, alrededor de 200.000 viviendas y cientos de negocios resultaron afectados por el huracán. Además, este desastre cobró la vida de 52 personas y dejó 32 desaparecidos.

Ante la posibilidad de nuevos fenómenos meteorológicos, Mons. González pidió a las comunidades de la sierra mantenerse atentas a posibles deslaves, que puedan “obstruir los caminos o dañar viviendas”.
Señaló que esto obliga a las comunidades a estar pendientes de “la consistencia de las laderas donde se han construido algunos de nuestros pueblos y caseríos”, mientras que en las zonas entre la sierra y la costa llamó a vigilar el caudal de ríos y arroyos para evitar que las personas sean arrastradas por la corriente.
En la región costera, Mons. González advirtió que los huracanes pueden “azotar, arrastrar cosas y hacer crecer el caudal de los ríos”, por lo que pidió a la población mantenerse atenta a las indicaciones oficiales.
El arzobispo también llamó a evitar que los residuos pueden tapar las coladeras y el drenaje y provocar que el agua entre a las viviendas. “También por esto es una contribución muy importante al bien común no tirar basura a la calle”, señaló.

Septiembre y el riesgo sísmico en Guerrero
Además de los riesgos asociados a la temporada de lluvias, Mons. González pidió a los habitantes de las tres regiones de la arquidiócesis prepararse ante la posibilidad de un sismo.
Aunque los sismos no pueden predecirse, septiembre recuerda algunos de los terremotos más importantes registrados en México, entre ellos los de 1985, 2017 y 2021.

El 7 de septiembre de 2021, un sismo de magnitud 7.1 tuvo su epicentro a 14 kilómetros al suroeste de Acapulco, Guerrero. Afectó a alrededor de 32 mil personas y los daños fueron estimados en aproximadamente 209.000.000 de pesos.
Ante este antecedente, Mons. González pidió no esperar a que ocurra un movimiento telúrico para saber cómo actuar, pues “esto nos exige ser diestros para salir a los espacios más seguros en cuanto inicie un temblor”, ya que “no sabemos de qué intensidad o duración va a ser”.
Preparación en las familias
Como parte de las medidas de prevención, Mons. González recomendó que los padres conversen con sus hijos sobre “a dónde ir, dónde encontrarse, cómo comunicarse, qué llevarse”, para que puedan reaccionar con mayor rapidez ante cualquier emergencia.
También pidió tener los documentos importantes dentro de una bolsa de plástico y en un lugar identificado, así como alimentos básicos. “Una linterna de pilas es indispensable”, añadió.
El Prelado pidió además mantenerse atentos a las noticias y recomendaciones de las autoridades y, en el caso de quienes viven en el campo, vigilar “los niveles de los ríos y la estructura de las laderas”.
Ante cualquiera de estos fenómenos, llamó finalmente a “conservar la tranquilidad para pensar y actuar de manera prudente, y así no poner en riesgo la propia seguridad o la de la familia”.
Fuente: www.aciprensa.com






