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Con reverencia, sacerdote y religiosa colombianos recogen hostias que el sismo esparció por el suelo


La hermana Marcela y el sacerdote Germán Andrés Clavijo remueven los escombros para recoger las hostias consagradas que cayeron al suelo luego del terremoto del 10 de agosto de 2026 en Colombia. | Crédito: Cortesía del P. Germán Andrés Clavijo (captura de video).

En una antigua capilla de Colombia, el sismo provocó que varias hostias consagradas quedaran esparcidas por el suelo. Minutos después, fueron levantadas con reverencia y dolor por el sacerdote y una religiosa para darles el tratamiento que establece la Iglesia en estos casos.

El hecho ocurrió en la capilla Virgen del Rosario de Chiquinquirá en el municipio de Roldanillo, en el departamento del Valle del Cauca. Este templo de una sola nave, que data del siglo XVII, contaba con un sagrario de madera que quedó destruido a causa del movimiento sísmico.

Dentro del sagrario estaba el copón con las hostias consagradas que quedaron de la Misa que el sábado anterior celebró el P. Germán Andrés Clavijo, párroco de la iglesia San Sebastián y de la que depende la capilla.

Una vez pasado el terremoto, ocurrido el 10 de agosto a las 7:34 am, el sacerdote ingresó a la capilla con la hermana Marcela, de la Comunidad del Santísimo Sacramento, y fueron directo al muro donde estaba el sagrario, el cual había sido tumbado por los escombros. “Le digo: ‘Ayúdenme a buscar porque ahí están las formas consagradas’”, relató el sacerdote a ACI Prensa. 

“Encontramos el copón, pero estaba muy, muy destrozado”, recordó el P. Clavijo, y añadió que de “las hostias, estaban algunas muy quebradas”, así que comenzaron a recogerlas con bastante cuidado.

Mientras las tomaban con las manos, ambos recitaban «las letanías al Santísimo Sacramento, a Jesús Sacramentado”, y las iban colocando en un copón más pequeño. Luego, esparcieron agua en los escombros y donde podían haber quedado partículas de las formas que ya no se podían recoger.

Para las hostias que “iban con tierra, escombros, le dije: ‘Hay que colocarlas en un recipiente con agua’”, para que se diluyeran las especies eucarísticas y luego fueran depositadas «en un lugar como un árbol, una materita”.

El numeral 1377 del Catecismo de la Iglesia Católica enseña que “la presencia eucarística de Cristo comienza en el momento de la consagración y dura todo el tiempo que subsistan las especies eucarísticas” en la apariencia física de pan y vino.

El sacerdote de Roldanillo dijo que fue “muy triste” ver las hostias esparcidas en el suelo, pues la Eucaristía «es la vida del sacerdote, esa es la vida de la iglesia, es el centro de nosotros”.

Sin embargo, tuvo que ser “muy fuerte, porque tenía que dar solución”. “No era momento de lamentarse, porque de hecho no hacía mucho había pasado el temblor y también estábamos en un lugar muy inseguro y temíamos que alguna réplica o alguna cosa hiciera que se nos vinieran escombros encima”, relató.

Los efectos del sismo en Roldanillo

Roldanillo es uno de los municipios más golpeados por el terremoto, está a unos 150 kilómetros de Cali y fue fundado en 1576, por lo que muchas de sus construcciones datan de la época colonial e inicios de la república.

Al día siguiente del sismo, la Gobernación del Valle del Cauca informó que dos personas fallecieron y 112 quedaron heridas. Además, cerca de 1.300 viviendas fueron afectadas, “algunas de las cuales han colapsado completamente”, y “el 60% del hospital sufrió daños estructurales”.

Sobre la iglesia parroquial, el sacerdote indicó que está cerrada por los efectos del sismo y por ello las Misas están siendo celebradas en la plaza. La capilla tampoco puede ser utilizada y su restauración dependerá del Estado, al estar catalogada como patrimonio nacional.

En el video que compartió el día del terremoto, el P. Clavijo manifestó su solidaridad a los pobladores de Roldanillo y, «en medio de estos escombros que nos han quedado, quiero también elevar mi oración de esperanza y de aliento para aquellos que lo han perdido todo, sobre todo aquellos que han perdido algún ser querido”.

El sacerdote aseguró que, aunque no es fácil, “con la esperanza y la mano de Dios, todos unidos, vamos a superar esta tormenta. Como lo decía ayer (el domingo 9) el Evangelio, a veces caminamos sobre vientos fuertes, olas turbulentas, nuestra barca parece hundirse, pero Dios nos tiende la mano. Como Pedro, gritamos todos, Señor, sálvanos”.

“Y eso pedimos hoy en oración. Para todos ustedes, saludo mi bendición y mi voz de aliento y de esperanza en estos momentos. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, expresó.

Fuente: www.aciprensa.com

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