Andrés Modesto Cruz Cruz llegó a la Dirección General de la Policía Nacional con un perfil construido en áreas de control e inspección. Sin embargo, seis meses después, su paso por la institución terminó abruptamente con un decreto presidencial que lo apartó del cargo y colocó en su lugar al mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García, quien asumió ayer la jefatura.
En su despedida el exdirector dejo un mensaje claro a los policías: “No dejen de luchar por lo correcto, aunque les cueste el puesto. La integridad requiere carácter’’. La elección de estas palabras entre ellas carácter, adquiere otra dimensión al mirar las versiones que circulan sobre las razones de su destitución.
Aunque el Decreto 558-26 no explica las razones de la destitución, el corto recorrido de Cruz Cruz al frente de la Policía estuvo acompañado de episodios que pusieron a prueba su capacidad ante una entidad sometida a una intensa presión pública.
Entre líneas
Personas conocedoras del sistema interno de la institución señalaron que Cruz Cruz habría intentado dirigir con una línea recta y cerrada, pero esa misma raya habría terminado creando distancia con parte de la jerarquía que estaba llamado a conducir.
Según esta lectura, la dificultad no habría estado en la falta de autoridad, sino en la forma de ejercerla.
Su intención de marcar una línea habría chocado con los llamados «códigos», relaciones y formas de funcionamiento de una organización altamente escalonada al tiempo que habría reducido los espacios de interlocución necesarios. A esto se atribuyen también dificultades para recibir y procesar la asesoría que requería el cargo.
La falta de un engranaje suficientemente articulado alrededor del director habría presuntamente complicado el manejo de situaciones que exigían no solo una respuesta operativa, sino también una estrategia de comunicación y una lectura política de las circunstancias.
Entre los hechos que aparecen en las conversaciones está el ocurrido recientemente en Navarrete, en la provincia de Santiago.
Durante una huelga de 48 horas, Cruz Cruz se encontraba en el municipio cuando se escucharon detonaciones mientras su caravana se desplazaba por las inmediaciones de la Zona Franca. Aunque la Policía negó que los disparos estuvieran dirigidos contra el director, el incidente volvió a colocar a la institución bajo presión.
A este se suman el fallecimiento de un ciudadano bajo custodia policial en San Cristóbal y la investigación por la presunta desaparición de paquetes de droga incautados en Haina. Así como el caso del joven Darlin Mercado, a manos de un agente en Herrera a manos de su gestión.
En su discurso de despedida Modesto Cruz Cruz ecordó que la seguridad ciudadana constituye una obligación del Estado y no una concesión de la Policía a la población.»La seguridad ciudadana no es un favor que hacemos, es un deber», expresó.Al definir lo que quisiera dejar después de su corto período en el cargo, descartó las obras materiales o la asociación de la institución con una persona.»Si algo quisiera que quedara como legado de mi breve paso por esta responsabilidad, no sería un hombre, una posición ni una obra material. Quisiera que quedara una convicción: que en la Policía Nacional la integridad no es un discurso, es una forma de servir».Raful agradeció oficialmente a Cruz Cruz por su trabajo, compromiso y lealtad durante su gestión, mientras dio posesión a Rodríguez García y expresó el respaldo del Gobierno a la nueva administración policial.
Fuente: www.diariolibre.com






