Mons. Carlos Enrique Samaniego, Obispo de la Diócesis de Texcoco, ubicada en el estado de México, emitió un decreto para evitar que continúen en la diócesis “prácticas irregulares que deforman el ministerio sacerdotal y la sacralidad de los actos litúrgicos”.
En el documento, emitido el 22 de agosto, el prelado manifestó su preocupación por la realización de celebraciones en lugares “no aprobados”, como jardines y salones, que, según señaló, son utilizado por “pseudo ministros ordenados y por ‘celebradores’ que dañan gravemente la comunión”.
Por esta razón, estableció que, en la Diócesis de Texcoco, queda prohibido que cualquier laico que no esté instituido en el ministerio estable de acólito, presida “celebraciones de la Palabra, exequias, sacramentales o cualquier tipo de celebración o acto litúrgico propio del ministro ordenado en las Iglesias de la Diócesis o fuera de ellas”.
La disposición también contempla la vestimenta utilizada durante este tipo de celebraciones.
El decreto prohíbe “usar o revestir dentro y fuera de los actos litúrgicos, el alba o cualquier ornamento sagrado o vestimenta reservada única y exclusivamente a los clérigos”.
Acciones para “evitar abusos”
El llamado de Mons. Samaniego también se dirige a los sacerdotes, a quienes instruyó para que “no permitan, consientan, ni promuevan prácticas ilícitas, abusos o engaños como los que se señalan en el párrafo anterior”.
“Eviten que todo fiel laico asuma todo cuanto pertenezca exclusivamente al ministerio”, instó.
El prelado señaló que “salvaguardar la verdadera identidad eclesial de los ministros ordenados” ayuda a evitar “abusos, confusión, engaño y el fraude al Pueblo de Dios”.
El obispo advirtió que existen personas que, “usurpando el ministerio sacerdotal”, se presentan como “‘ministros celebradores’ ofreciendo y facilitando cualquier tipo de servicio religioso en casas particulares, salones, jardines de eventos, panteones privados, etc.”.
La medida, establecida por Mons. Samaniego, busca “promover la disciplina eclesiástica” y evitar que “se introduzcan abusos en la práctica”, especialmente en el ministerio de la Palabra, la celebración de los sacramentos, los sacramentales y el culto a Dios y de los Santos.
Fuente: www.aciprensa.com






