Meta se ha sentado una vez más en el banquillo de los acusados en EEUU. La acusación: diseñar funciones adictivas para enganchar a niños y jóvenes a su plataforma. Aunque Meta niega las acusaciones, ha aceptado pagar 18.000 millones de dólares para llegar a un acuerdo y evitar ser juzgada. En el marco de este litigio, Adam Mosseri, el máximo responsable de Instagram, se subió al estrado y terminó admitiendo que una cosa es tener herramientas de seguridad y otra que sirvan de algo.
Qué ha pasado. Lo cuentan en el New York Times. El pasado martes, Adam Mosseri testificó ante el Tribunal de Distrito de Oakland, convirtiéndose en el primer alto ejecutivo de la empresa en subirse al estrado. El abogado de la acusación mostró documentos internos de Meta en los que se describía las herramientas de seguridad para adolescentes como «pruebas» que «no eran eficaces para reducir conductas problemáticas». Mosseri reconoció que ciertas funciones de protección no tienen efecto en la frecuencia o el tiempo de uso por parte de los adolescentes. “No existen soluciones mágicas para problemas como este” admitió durante su intervención.
Las funciones de seguridad. En la misma sesión también testificó Francesco Fogu, director de diseño de producto de Instagram. Reconoció que funciones como «Tómate un descanso» y el modo silencioso se lanzaron como opciones que el usuario debe activar por su cuenta. El abogado de la acusación le preguntó directamente si entendía que, al no ser automáticas, menos adolescentes las usarían y Fogu asintió. Es la otra cara de la frase de Mosseri: es cierto que no existen «soluciones mágicas», pero también es cierto que Meta optó por la versión menos efectiva de esas soluciones.
El juicio. Es el primero de una serie de casos federales impulsados por cuatro estados (California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey) que reclamaban a la compañía cerca de 200.000 millones de dólares en sanciones, más del 14% del valor bursátil de la compañía. Les acusan de violar la Ley de Protección de la Privacidad Infantil en Internet (COPPA, por sus siglas en inglés), además de engañar a los consumidores por decir que sus plataformas son seguras, mientras internamente estudiaban los riesgos para los jóvenes. Meta ha optado por no llegar a ese veredicto: el acuerdo con una coalición de fiscales generales cierra el frente antes de que un jurado se pronuncie, aunque todavía necesita aprobación judicial.
Cambios reales. Meta ya había perdido varios casos similares hace poco, pero de momento lo han solucionado a golpe de talonario. Además de ofrecer los 18.000 millones de dólares, la compañía ha aceptado realizar cambios en sus plataformas. Los cambios que proponen son que las cuentas de menores de 18 años tendrán por defecto un máximo de dos horas diarias combinadas en Facebook e Instagram, con bloqueo de acceso entre las 00:00 y las 06:00, y notificaciones silenciadas por defecto por la noche y en horario escolar. Los adolescentes también podrán optar por un feed sin personalizar, desactivar el autoplay y dejarán de ver el número de «me gusta» en las publicaciones. Si Snapchat, TikTok y YouTube adoptan medidas similares, Meta se compromete a endurecer aún más las suyas. Eso sí, puede que estos cambios sólo lleguen a EEUU, donde se les está juzgando, no al resto del mundo.
La postura de Meta. La empresa ha negado las acusaciones argumentando que no existe evidencia científica que demuestre que sus apps causan adicción. También citaron la sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, que exime a las plataformas de hacerse responsables del contenido que publican los usuarios. A pesar del pacto, Meta sigue sin admitir haber actuado de forma ilícita.
Imagen | Meta, Unsplash
Fuente: www.xataka.com






