La debilidad de los peloteros fuera de las líneas de cal es tener de acompañante una megadiva.
Hubo un lanzador en el Gran Circo, Bo Belinsky que logró más titulares por sus escándalos con la estrella de Hollywood, Mamie Van Doren, que su desempeño como lanzador.
“Llegué a los Angels siendo un chico que sentía que la vida, el béisbol de ligas menores, me había maltratado. Era egoísta e inmaduro en muchos sentidos y trataba de ocultarlo. Pasé de ser jugador de las Grandes Ligas a vivir en la calle, pero tuve mis momentos y tengo mis recuerdos. Si hubiera tenido la misma actitud ante la vida que tengo ahora, habría hecho muchas cosas de manera diferente. Pero uno pone sus reglas y las sigue. Sabía que las facturas llegarían tarde o temprano, y sabía que no podría pagarlas”, reveló Belinsky a Ross Newhan en el libro The Anaheim Angels: A Complete History
Para los aficionados al béisbol, Belinsky es recordado principalmente por haber lanzado un juego sin hit ni carrera para los Angelinos de Los Ángeles.
Irónicamente, sería precisamente esa maldición la que lo llevaría a ser considerado un jugador de béisbol con bajo rendimiento. Fuera del campo, era conocido por salir con varias estrellas de Hollywood.
Originalmente firmado por los Piratas de Pittsburgh en 1956, Belinsky jugó varios años en las menores de los Orioles de Baltimore antes de ser seleccionado por los Angelinos de Los Ángeles en el Draft de la Regla V de 1961. Se unió a la rotación de ese equipo en 1962 y, en apenas su cuarta aparición en las Grandes Ligas el 5 de mayo , lanzó un juego sin hit ni carrera contra los Orioles, ponchando a 9 en el proceso.
A finales de junio de su temporada de novato, tenía un récord de 7-2, pero terminó el año con una marca de 10-11. Belinsky jugó dos años más con los Angelinos, seguidos de dos temporadas con los Filis de Filadelfia y un verano con los Astros de Houston . De regreso en las ligas menores con los Islanders de Hawái en 1968, lanzó otro juego sin hit ni carrera. Regresó a las Grandes Ligas con los Piratas de Pittsburgh en 1969 y los Rojos de Cincinnati en 1970, el último año de su carrera.
Fuera del béisbol, Belinsky tuvo relaciones sentimentales con varias actrices, entre ellas Mamie Van Doren, Ann-Margret, Tina Louise, Juliet Prowse y Connie Stevens.
Posteriormente se casó y se divorció de una modelo de Playboy y de una heredera. También participó en varios programas de televisión, como 77 Sunset Strip. Tras su carrera en el béisbol, trabajó durante diez años para el Grupo Automotriz Findlay en el área de Las Vegas. Padecía cáncer de vejiga y otros problemas de salud, y falleció de un infarto a los 64 años.
En su libro de 1973, “Bo: Persiguiendo y cortejando”, Maury Allen le pidió a Irv Kaze que describiera el atractivo de Belinsky.
“Es un cabrón guapo, no hay duda —respondió Kaze—. Tiene ese aspecto delgado y voraz, como el que les gusta a las mujeres. Casi se puede sentir el sexo animal en él. No me sorprendió que pudiera excitar tanto a las chicas”.
“Y cuando abre la boca, es encantador a más no poder. Mucho de lo que dice es mentira, pero Bo lo sabe, y todos los demás también. Es imposible no sentir simpatía por él. Es un pícaro, pero un pícaro encantador, un tipo muy entretenido con quien estar.”
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En 1983, Juan Espino, receptor nativo de Bonao, dispara su primer hit en las Grandes Ligas con el uniforme de los Yanquis.
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En 1992, Alex Arias, Cubs, bateó de 5-5 contra los Piratas, marca personal en su carrera.
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En 1993, Mark Whiten, empató dos récords de Grandes Ligas al disparar cuatro jonrones y remolcar 12 carreras en la victoria de San Luis 15-2 sobre Cincinnati.
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En el 2002, los Tigres de Detroit dejaron libre al lanzador José Lima.
Fuente: www.diariolibre.com






