El cónclave se reunirá en los próximos días con 135 cardenales electores, en medio de especulaciones sobre continuidad o cambio en la Iglesia
Ciudad del Vaticano. – Tras el fallecimiento del papa Francisco el pasado 21 de abril de 2025, a los 88 años, el Vaticano ha declarado oficialmente la “sede vacante”, iniciando el proceso para la elección del nuevo pontífice que dirigirá a más de 1,300 millones de católicos en todo el mundo.
El cónclave —reunión cerrada de cardenales menores de 80 años— se celebrará entre 15 y 20 días después del deceso del pontífice, tal como establece la normativa canónica.
En esta ocasión, serán 135 los cardenales con derecho al voto, de los cuales 108 fueron nombrados por el propio Francisco, un dato que podría influir en la continuidad de su línea pastoral.
El proceso de elección se desarrolla en la Capilla Sixtina, donde los cardenales votan en secreto hasta que uno de los candidatos obtenga una mayoría de dos tercios.
Si tras varias rondas no se alcanza el consenso, se procede a una segunda fase donde se elige entre los dos más votados.
La señal visible al mundo será la tradicional «fumata blanca», que indicará la elección del nuevo papa, seguida del anuncio en el balcón de San Pedro: “Habemus Papam”.
Los nombres que suenan con fuerza
Entre los favoritos para suceder a Francisco destacan varios cardenales con perfiles diversos:
- Luis Antonio Tagle (Filipinas): Conocido como “el Francisco asiático”, su elección marcaría un hito histórico para Asia.
- Pietro Parolin (Italia): Secretario de Estado del Vaticano, es visto como un moderado con gran experiencia diplomática.
- Matteo Zuppi (Italia): Arzobispo de Bolonia, cercano a los movimientos sociales y promotor del diálogo.
- Peter Turkson (Ghana): Su elección representaría un histórico paso hacia la inclusión de África en el liderazgo católico.
- Raymond Burke (Estados Unidos): Firme opositor a varias reformas de Francisco, es el favorito del ala conservadora, aunque genera divisiones.
Un momento crucial para la Iglesia
La elección del nuevo papa se produce en un contexto global desafiante para la Iglesia Católica, con temas como el papel de la mujer, la moral sexual, los abusos y la relación con otras religiones en el centro del debate.
El próximo pontífice tendrá la tarea de guiar a la Iglesia en una era de profundos cambios culturales y sociales, y su perfil marcará el rumbo institucional durante las próximas décadas.
Mientras tanto, los fieles del mundo observan con expectativa y oración, esperando conocer pronto quién será el nuevo líder espiritual de la Iglesia católica.




