La encargada nacional de currículo de la UNEV destaca que el verdadero maestro transforma vidas con humildad, compasión y servicio

Santo Domingo, RD.– El verdadero maestro es aquel que, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, enseña no solo con palabras, sino con su vida. Jesús no se limitó a transmitir conocimientos, sino que encarnó la verdad, mostrando amor, humildad y sacrificio.
Un maestro auténtico no busca su propia gloria, sino guiar a otros hacia Dios, tal como Jesús dijo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (Juan 14:6).
Su enseñanza no era teórica, sino transformadora, pues invitaba a un cambio de corazón y a una relación viva con el Padre.
Además, el verdadero maestro, como Jesús, ejerce su labor con autoridad espiritual, no con orgullo o superioridad.
Cristo enseñaba con poder, pero también con compasión, corrigiendo con misericordia y paciencia.
Mientras los líderes religiosos de su tiempo imponían cargas pesadas, Él ofrecía descanso al alma (Mateo 11:28-30).
Un maestro conforme al corazón de Dios no oprime, sino que libera; no condena sin amor, sino que restaura con gracia.
Como dijo Pablo: «La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros» (Colosenses 3:16).
Finalmente, el maestro según el modelo de Cristo sirve con humildad, reconociendo que toda sabiduría viene de Dios.
Jesús, siendo el Hijo de Dios, se humilló a sí mismo, lavando los pies de sus discípulos (Juan 13:14-15).
Un verdadero maestro no busca ser servido, sino servir, entendiendo que su rol es ser un instrumento en las manos del Señor.
Como Él advirtió: «El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor» (Mateo 20:26).
Así, el auténtico discipulado no se basa en títulos, sino en imitar a Jesús, el Maestro por excelencia, cuya enseñanza perdura por la eternidad.

La reflexión de la doctora Anneri Abreu se enmarca en la conmemoración del Día del Maestro en República Dominicana, que se celebra cada 30 de junio en honor al natalicio del maestro, escritor y expresidente Juan Bosch.
Esta fecha fue instituida mediante resolución el 6 de junio de 1939, por el entonces secretario de Estado de Educación, Virgilio Díaz Ordóñez, como una forma de rendir tributo a la noble labor del magisterio nacional.
Aunque no es un día feriado oficial, durante esta jornada se realizan actos de reconocimiento organizados por el Ministerio de Educación, centros educativos y diversas entidades sociales, como muestra de gratitud hacia los docentes que con vocación y entrega contribuyen al desarrollo de la nación.




