Mientras los astronautas descansan en su viaje hacia la Luna, expertos de la misión Artemis II monitorean el recorrido desde la Tierra, empleando tecnología de vanguardia basada en lecciones obtenidas de las misiones Apolo.
En la mañana del viernes, inicia el tercer día de los diez programados para la misión Artemis II. Un equipo de ingenieros y técnicos observa cien pantallas activas en el Centro Espacial Johnson en Houston, Texas, al sur de Estados Unidos.
Desde allí se mantienen en contacto con la nave Orion, la cual tiene previsto alcanzar la órbita lunar el 6 de abril para luego regresar a la Tierra, cubriendo una distancia total de hasta 800,000 km.
El epicentro de la operación se encuentra en la Sala de Control de Vuelo White, donde se ubican los directores de vuelo Judd Frieling y Rick Henfling. Cerca de ellos, el comunicador de cápsula, Stan Love, transmite instrucciones, actualizaciones y decisiones a los astronautas a bordo: los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen.
El equipo de control de la misión, altamente capacitado y experto en los sistemas de la nave, trabaja arduamente para asegurar el éxito de la misión, según lo indicado por Kylie Clem, funcionaria de comunicaciones de la NASA.
En este centro espacial, en 1969 se escuchó la emblemática frase de Neil Armstrong luego del alunizaje del Apolo 11, y en 1970 la angustiosa comunicación de Jim Lovell durante la misión Apolo 13. Clem explicó que todas las salas de control de misión se encuentran en el mismo edificio, donde se han logrado avances tecnológicos significativos.
Artemis II marca el retorno a la Luna desde el último Apolo en 1972, con mejoras notables en tecnología y capacidades, como destacó Howard Hu, director del programa Orion de la NASA.
La nave Orion ha evolucionado para transportar a 4 tripulantes y cuenta con avances tecnológicos como sensores, GPS y procedimientos electrónicos. A pesar de esto, se mantiene la eficacia de las misiones Apolo al asegurar estabilidad durante el reingreso a la atmósfera gracias a la forma cónica de la nave.
La física y eficiencia aerodinámica de la forma de lágrima de la nave Orion se basa en los conocimientos y avances del programa Apolo, demostrando que la tecnología actual se apoya en la experiencia y sabiduría de las misiones espaciales previas.
Source: www.diariolibre.com






