
Cardenal Timothy Dolan, arzobispo emérito de Nueva York. / Crédito: Arquidiócesis de Nueva York
El arzobispo emérito de Nueva York, Cardenal Timothy Dolan, celebró el último jueveel 50.º aniversario de su ordenación sacerdotal con una Misa en la Catedral de San Patricio, donde agradeció a Dios y al pueblo neoyorquino por décadas de ministerio marcadas —según destacó— por la cercanía, el servicio y la alegría.
Rodeado de obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, líderes ecuménicos e interreligiosos, autoridades civiles y fieles de la arquidiócesis, el cardenal de 76 años ofreció un emotivo mensaje al final de la celebración, en el que definió a los fieles de Nueva York como su “familia”.
“Después de 17 felices años, ustedes son mi familia, ustedes son mis amigos. Los amo y les doy gracias. Les doy muchísimas gracias”, expresó el Cardenal Dolan ante una catedral repleta.
El purpurado aseguró que todo lo bueno de su ministerio ha sido posible gracias a Jesús y al apoyo del pueblo de Dios. “Sin Jesús no habría podido hacer nada. Y sin ustedes, ninguno de los modestos logros que tan generosamente han señalado habría podido suceder jamás”, afirmó.
La celebración coincidió también con el 25.º aniversario de su ordenación episcopal, un doble jubileo que fue resaltado durante la homilía pronunciada por el Arzobispo de Nueva York, Mons. Ronald Hicks, quien describió al cardenal como “un sacerdote feliz de ayudar”.
“Soy sacerdote y estoy feliz de ayudarte”, recordó Mons. Hicks, citando una respuesta espontánea de Dolan a un hombre que deseaba convertirse al catolicismo. “Esas palabras reflejan quién es el Cardenal Dolan en lo más profundo de su ser. Él es un sacerdote que sigue el ejemplo de Jesús, el Buen Pastor”.
El arzobispo destacó que, aunque Dolan ha ocupado numerosos cargos importantes —párrocp, rector, canciller, obispo, arzobispo y cardenal—, su identidad más profunda sigue siendo la de sacerdote.
“Ha sido accesible, compasivo, testigo público, amigo, pastor con un extraordinario sentido del humor y un corazón aún más grande, configurado al corazón de Jesús”, señaló.
Durante la homilía, Mons. Hicks también subrayó el llamado misionero de la Iglesia, inspirado en el Evangelio de la Ascensión proclamado ese día.
“La Iglesia Católica nunca debe ser autorreferencial ni buscar servirse a sí misma. Estamos llamados a amar a Dios y a ver el rostro de Cristo en nuestros hermanos y hermanas”, afirmó.
El prelado recordó además que el anuncio del Evangelio ocurre muchas veces en encuentros sencillos y cotidianos.
“Hacer discípulos suele ocurrir en momentos simples, en encuentros personales con amigos, familiares y todas las personas que encontramos. Requiere confianza mutua, escucha, respeto y un verdadero testimonio de vida cristiana”, explicó.
Al final de la Misa, el Cardenal Dolan evocó también a sus padres, Robert Matthew Dolan y Shirley Jean Radcliffe, quienes se casaron el 14 de mayo de 1949 en Missouri.
“Crecer en ese hogar sencillo pero feliz es una bendición por la que estoy profundamente agradecido”, comentó.
El cardenal aseguró además que la cercanía con los fieles de Nueva York le recuerda el amor y la fe que recibió en su familia. “Estar cerca de ustedes aquí en Nueva York es un regalo que atesoraré para siempre”, dijo.
Con su característico humor, el Cardenal Dolan comparó la celebración con la víspera de Navidad.
“Puede que hoy sea la víspera de la Ascensión, pero para mí es Nochebuena y me siento como un niño mirando muchos regalos debajo del árbol”, comentó entre risas.
Antes de impartir la bendición final, el purpurado invitó a los asistentes a continuar la celebración de manera sencilla y cercana: “¿Quieren salir para que les invite un hot dog?”.
Fuente: www.aciprensa.com






