El dolor de espalda y cuello continúa siendo una de las principales causas de discapacidad en el mundo, pero los avances tecnológicos están cambiando la forma en que se tratan estas afecciones.
Desde la inteligencia artificial hasta los implantes que preservan el movimiento de la columna, los especialistas disponen hoy de herramientas que permiten intervenciones más precisas y menos invasivas.
Así lo explicó el doctor Ahmad Nassr, cirujano ortopédico especializado en columna de Mayo Clinic, quien aseguró que la inteligencia artificial ya forma parte de la práctica clínica cotidiana para planificar cirugías complejas.
“Yo uso inteligencia artificial para cada una de las fusiones que realizo. Nos ayuda a predecir qué maniobras hacer, qué implantes utilizar y cuál podría ser el resultado de la cirugía”, señaló durante un encuentro virtual con periodistas latinoamericanos.
Según el especialista, estas herramientas analizan radiografías e imágenes médicas y las comparan con bases de datos de decenas de miles de pacientes operados previamente. Con ello, pueden anticipar cómo responderá la columna a determinados procedimientos y ayudar a seleccionar el tratamiento más adecuado.
No obstante, advirtió que la tecnología debe utilizarse como una herramienta complementaria y no como sustituto del criterio médico.
“La inteligencia artificial puede equivocarse. Es una herramienta muy valiosa, pero siempre hay que verificar la información y aplicar el juicio clínico”, sostuvo.
Busca el movimiento natural de la espalda
Uno de los cambios más relevantes en cirugía de columna es el desarrollo de dispositivos que buscan preservar el movimiento natural de la espalda.
Tradicionalmente, muchas afecciones como la escoliosis, la enfermedad degenerativa del disco o la espondilolistesis se han tratado mediante fusiones vertebrales, procedimientos que estabilizan la columna mediante tornillos y varillas metálicas, pero que reducen su movilidad.
Nassr explicó que actualmente se estudian implantes capaces de reemplazar tanto los discos intervertebrales como las articulaciones facetarias, permitiendo mantener una mayor flexibilidad.

“Estamos muy cerca de contar con implantes que sustituyan el disco y la articulación facetaria (pequeñas uniones óseas situadas en la parte posterior de cada vértebra) al mismo tiempo. Es algo muy novedoso y podría estar disponible para el público en un futuro próximo”, indicó.
El especialista también destacó avances en el tratamiento de la escoliosis, incluyendo dispositivos flexibles que corrigen la curvatura sin necesidad de fusionar la columna, permitiendo que los niños continúen creciendo de forma natural.
Menos invasión, recuperación más rápida
Otro de los avances destacados es la expansión de las técnicas mínimamente invasivas, que permiten tratar problemas como hernias discales, nervios comprimidos o estenosis espinal mediante incisiones más pequeñas y con menor daño muscular.
“Siempre que sea posible tratamos de escoger la cirugía más pequeña. Queremos resolver el problema con la menor afectación posible para el paciente”, explicó Nassr.
Estas técnicas suelen traducirse en menos dolor posoperatorio, recuperaciones más rápidas y estancias hospitalarias más cortas.
El sedentarismo pasa factura
Más allá de la tecnología, el especialista llamó la atención sobre uno de los factores que más contribuyen al deterioro de la columna: el sedentarismo.
-
Según destacó, permanecer sentado durante largas jornadas aumenta la presión sobre los discos intervertebrales y favorece su desgaste.
“El disco funciona como una bomba mecánica. Le gusta el movimiento. Estar sentado todo el día probablemente es peor para la salud de los discos que caminar durante horas”, afirmó.
Por ello, recomendó realizar actividad física regular, especialmente ejercicios aeróbicos y rutinas que fortalezcan la musculatura abdominal y lumbar.
A su juicio, combinar ejercicio cardiovascular con disciplinas como pilates, yoga o tai chi podría ayudar a muchas personas a llegar a edades avanzadas sin necesidad de cirugía de columna.
“Si las personas hacen esas dos cosas de manera constante, tienen muchas posibilidades de llegar a los 80 o 90 años con una espalda saludable”, concluyó.
Fuente: www.diariolibre.com






