El lunes 1 de junio recorrí 207 kilómetros desde Santo Domingo hasta Puerto Plata.
Reencuentro familiar y recorrido por Puerto Plata
El motivo valía cada kilómetro: reencontrarme con familiares muy queridos que llegaron desde Estados Unidos a bordo de un crucero que atracó en el puerto turístico Taino Bay.
Habían elegido ese viaje para volver a abrazar a los suyos después de mucho tiempo.
Al bajar del barco nos encontramos entre sonrisas, abrazos y emociones acumuladas durante meses de distancia.
Junto a mis padres y hermanos recorrimos el centro histórico de Puerto Plata, compramos helados, jugos, agua, bebidas alcohólicas, medicamentos, souvenirs y ropa de playa. Incluso pagamos por fotografías para conservar aquel día especial.
La jornada culminó con un almuerzo familiar en un restaurante del Malecón.
Conversamos, reímos y aprovechamos cada minuto de un encuentro que sabíamos sería breve.
Pero cuando llegó el momento de despedirnos, una experiencia desagradable empañó lo que hasta entonces había sido un día perfecto.
Mis familiares debían regresar al crucero, así que solicité un vehículo a través de la plataforma Uber.
La aplicación indicaba que el recorrido hasta Taino Bay era de apenas un kilómetro y que tomaría tres minutos.
El conductor asignado se identificaba como Juan, quien conducía un Hyundai Sonata, placa A752201.
Según la aplicación, se encontraba a solo cuatro minutos de distancia.
Intento de cobro irregular y respuesta del conductor de Uber
Sin embargo, apenas un minuto después de solicitar el servicio recibí una llamada.
—Es el Uber. ¿Para dónde usted va? —preguntó el hombre al otro lado de la línea.
—Para Taino Bay —respondí de inmediato.
Su respuesta me tomó por sorpresa.
—Tiene que darme cinco dólares en efectivo para hacer ese viaje.
Mi rostro cambió de inmediato. Sentí indignación.
Le respondí que no tenía ninguna obligación de pagar dinero adicional y que únicamente abonaría el monto establecido por la aplicación.
Sin decir más, colgó.
Pasaron diez minutos y el vehículo seguía sin moverse del lugar que mostraba el mapa. Mientras tanto, mis familiares comenzaban a preocuparse porque debían regresar al crucero a tiempo.
Decidí llamarlo nuevamente.
Le pregunté cuánto tiempo faltaba para llegar. Guardó silencio por unos segundos. Entonces le dije que, si no pensaba realizar el viaje porque yo me negaba a entregarle dinero extra, debía cancelarlo.
Su respuesta fue directa:
—Cancélalo tú. No voy para allá.
Le advertí que lo reportaría a la plataforma por intentar cobrar un monto adicional fuera de la aplicación y que estaba grabando la conversación.
Entonces cambió su versión.
—Estoy en un tapón —dijo, antes de insistir nuevamente en que fuera yo quien cancelara el servicio.
Impacto del incidente en la confianza de los usuarios y recomendaciones
Entendí lo que estaba ocurriendo. Si yo cancelaba, podía verme afectada con un cargo o una penalización, mientras él evitaba cualquier consecuencia dentro de la plataforma.
A pesar de la advertencia, nunca canceló el viaje.
Finalmente tuve que utilizar la opción de solicitar otro conductor sin costo adicional.
El siguiente conductor aceptó el servicio y realizó el recorrido sin exigir dinero extra, demostrando que todavía hay personas que entienden el valor de brindar un servicio honesto.
Lo ocurrido me dejó una sensación de impotencia. No solo por el intento de cobro irregular, sino porque situaciones como esta afectan la confianza de los usuarios y perjudican la imagen de un destino turístico que recibe miles de visitantes cada año.
- Puerto Plata es una de las principales puertas de entrada del turismo de cruceros en República Dominicana. Muchos de esos visitantes utilizan aplicaciones de transporte para desplazarse por la ciudad. Por eso resulta preocupante que algunos conductores intenten aprovecharse de quienes necesitan un servicio rápido o desconocen las reglas de la plataforma.
Considero que Uber y otras empresas similares deberían implementar mecanismos más eficaces para supervisar las comunicaciones entre conductores y pasajeros, incluyendo sistemas de grabación o verificación de llamadas que permitan investigar este tipo de denuncias.
Ningún visitante debería enfrentar intentos de cobros irregulares para recorrer una distancia de apenas un kilómetro. Y ningún conductor debería utilizar la plataforma para presionar a los usuarios a pagar más de lo establecido, por lo que esta experiencia merece ser contada para que no se repita.
Fuente: www.diariolibre.com






