InicioNoticiasPolíticaOmar Fernández, un político con temor a Dios

Omar Fernández, un político con temor a Dios

El mayor orgullo de un padre es que su hijo lo supere en cada uno de los elementos de su vida. A partir de esa premisa, el mayor sueño de Leonel Fernández debe ser que su hijo, Omar, se coloque la banda presidencial y jure como mandatario de la República Dominicana.

La cuestión es que ese sueño ya no pertenece solo al terreno íntimo de una familia. Empieza a entrar en el cálculo político de la oposición dominicana.

La entrevista o conversación entre Omar Fernández y su madre, Rocío Domínguez, elaborada por el equipo político del senador dejó una señal que a oídos de quien escribe, no pasó desapercibido. Omar se presentó como un hombre creyente, formado bajo la idea del temor a Dios, agradecido de su madre, respetuoso de su padre y cuidadoso con el poder.

En una época política marcada por el desencanto, la desconfianza y el cansancio frente al discurso tradicional, esa imagen tiene valor electoral.

  • La conversación no mostró a un dirigente acelerado por la candidatura presidencial, sino a alguien que intenta proyectar templanza. Como siempre se ha visto a Omar: sonriente, cercano, cariñoso y sobre todo cuidadoso.

Cuando le preguntan si quiere ser presidente, no responde con una ambición frontal. Dice que hará lo que Dios quiera, en el tiempo que Dios determine.

Afirma que no llegó a la política detrás de un cargo, sino movido por una causa. Se mostró disponible, pero no desesperado; visible, y, ante todo, sin romper la disciplina interna de Fuerza del Pueblo.

Rememoró la vieja frase atribuida a Juan Bosch y repetida por Leonel Fernández y otros políticos dominicanos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) incluido Margarita Cedeño: la mayor aspiración de un político debe ser que lo aspiren.

Pero lo más interesante de la entrevista no está solo en la prudencia cuando habla sobre sus intenciones políticas. Está en la identidad moral que Omar decidió colocar en primer plano.

En otro momento político, subrayar tanto la fe, la obediencia a Dios y la formación familiar pudo haber sido ridiculizado o señal de falta recursos políticos; en esta época, no obstante, en la que una embajadora cita la biblia: “Porque eres tibio, y no eres ni frío ni caliente, te voy a vomitar de mi boca” y en el que la sociedad se separa en extremos, Fernández se acerca al conservadurismo

El mundo político está viviendo una reacción conservadora frente a tendencias liberales que durante años avanzaron con fuerza: matrimonio igualitario, aborto, agenda LGBTI, identidad de género, nuevas formas de familia y políticas públicas asociadas a esos movimientos que hoy pierden fuerza tras alcanzar extremos ilógicos.

Esa reacción no ocurre igual en todas partes ni con la misma intensidad. Pero existe. Se ve en Estados Unidos, en Europa, en América Latina y en distintos movimientos políticos que han entendido que la defensa de la familia tradicional, la religión, la autoridad y el orden cultural debe ser protegido y moviliza votos

República Dominicana no está fuera de ese clima. Es una sociedad donde el discurso religioso conserva peso, donde las iglesias siguen influyendo en debates públicos y donde temas como las tres causales, el matrimonio igualitario o la educación sexual generan resistencias fuertes.

En ese contexto, un dirigente joven que no se presenta como liberal de laboratorio, sino como creyente, familiar y disciplinado, puede conectar con sectores que quieren renovación política sin ruptura cultural.

Por tanto, no aparece como un político joven antisistema, ni como un radical, ni como una figura que llega a sustituir todos los códigos conocidos. Más bien intenta ocupar un espacio distinto: renovación sin amenaza y un relevo de la mano con la tradición.

Rentabiliza

Del lado opositor, la figura que más consistentemente aparece creciendo es Omar Fernández. Gallup le otorgaba 54.2 % de imagen favorable, colocándolo entre los dirigentes mejor valorados del país. ACD Media detecta un fenómeno parecido entre la población general, donde supera ampliamente a su padre, Leonel Fernández, como preferido dentro de Fuerza del Pueblo.

Dentro de la estructura partidaria, el liderazgo real sigue siendo de Leonel. Omar puede marcar mejor en sectores de opinión pública, pero Leonel conserva la maquinaria, la experiencia, los mandos internos, la memoria de gobierno y la autoridad sobre la organización.

Esa dualidad define el dilema de Fuerza del Pueblo: el partido tiene un líder histórico con control orgánico y un relevo con mayor frescura electoral.

Para Leonel, la situación tiene una complejidad particular. Como padre, el crecimiento de Omar debe ser una satisfacción. Como político, lo obliga a evaluar si el proyecto presidencial del partido debe seguir girando alrededor de su retorno o empezar a ordenarse alrededor de una transición.

No es una decisión sencilla. Leonel es tres veces presidente, fundador de la Fuerza del Pueblo y figura central de la oposición. Para muchos de sus seguidores, sigue siendo el candidato natural. Pero la política no siempre premia la trayectoria; muchas veces premia el momento.

Y el momento, a estas alturas, parece favorecer a Omar.

Fuente: www.diariolibre.com

RELATED ARTICLES
- Advertisment -
Google search engine
Google search engine
Google search engine

Most Popular