
Portada del Manual PLAPA / Crédito: PLAPA
En el marco del Congreso de la Pastoral de Adicciones que se desarrolla en Córdoba (Argentina), este jueves se presentó el Manual de la Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de Adicciones (PLAPA), un documento que “nace del barro” y busca poner a la persona en el centro mediante una pedagogía de la ternura.
La presentación se realizó de manera virtual, con tres expertos que formaron parte de la redacción del manual: desde Roma, Emilce Cuda, doctora en Teología y secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina del Vaticano; desde Colombia, el sacerdote argentino Carlos “Charly” Olivero, de larga trayectoria en los Hogares de Cristo, quien actualmente impulsa la red Plapa en el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM); y el doctor Alex Behn, psicólogo y profesor asociado de la Pontificia Universidad Católica de Chile, director del Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad.
Un manual que «nace del barro»
Al presentar el manual, el P. Charly Olivero expresó: «Este manual nace del barro, no fue escrito en un escritorio. Nace del clamor de nuestras pastorales, de nuestras comunidades que vienen trabajando hace años y acompañando a personas que atraviesan este sufrimiento. […] Recogiendo todo ese saber, lo ordena, lo va a poner en diálogo y lo va a devolver como una herramienta”, explicó.
En ese sentido, precisó que se trata de un manual eclesial, ya que en sus páginas se busca “decir qué le toca a la Iglesia, cuál es la singularidad, lo propio que puede aportar la Iglesia en este tema” en lo vinculado a la capacidad territorial, la comunidad, el aporte de sentido, la presencia en el territorio, y sobre todo una mirada que no reduce a la persona a su consumo.
En segundo lugar, es “un manual que busca construir puentes” entre la ciencia y la fe, ya que “nosotros no aceptamos esa falsa disyuntiva entre una pastoral que reza pero que ignora la evidencia científica, y una clínica que te trata pero no te ama”, aclaró. Se trata de un documento con rigor conceptual pero aterrizado a prácticas muy concretas recogidas de toda la región, conectando a su vez la institucionalidad con las experiencias de las periferias: barrios, cárceles, esquinas.
También es un manual “sinodal”, afirmó, ya que en su realización participaron más de 300 personas organizadas en distintas salas de trabajo desde 18 países de la región.
“No fue un texto escrito por un experto que después se mandó para una revisión, sino que fue un proceso en el que un montón de agentes pastorales, obispos, religiosas, sacerdotes, laicas, laicos, estuvieron trabajando, dialogando, amasando este proceso”, explicó.
“Le pusimos una carne muy latinoamericana y católica”, aseguró el sacerdote, haciendo hincapié en el aporte de los sacramentos, de la palabra de Dios y del camino espiritual en la recuperación o prevención.
Ver, juzgar y actuar: las personas primero
El manual sigue el método latinoamericano de “ver, juzgar y actuar”, empezando por la construcción de un diagnóstico participativo; siguiendo por el “juzgar” como núcleo teórico del manual; y finalmente, por el “actuar”, con propuestas que buscan trabajar en distintos niveles: en la parroquia, en la escuela, en la calle, en la cárcel.
En este manual, aclaró el P. Olivero, “quisimos poner a las personas primero: su historia, su situación, su contexto vital, sin dejar de mirar la cuestión de las sustancias”. Esto, precisó, “se expresa en un modo de hablar: nosotros no hablamos de adictos, de drogadictos, nosotros queremos hablar de personas con problemas y esto es importante porque el lenguaje configura la mirada, y la mirada configura también nuestras respuestas pastorales”, aseguró.
Este manual, señaló también, “es el manual de una comunidad”, por lo tanto “no es un libro terminado, es un proceso vivo” y en actualización permanente. Por eso, convocó a completar, aportar, corregir, opinar; como también a organizar presentaciones para darle visibilidad en las diócesis, instituciones, congregaciones, escuelas.
Recibir la vida como viene
En su intervención, la Dra. Emilce Cuda destacó que el manual es “un proyecto de vida para los que no tienen vida”, y que refleja un compromiso de trabajar por la mayoría de los jóvenes de América Latina.
En esa línea, destacó que “este programa se ocupa de esas personas a las que nuestra sociedad empuja a situaciones terribles y que hoy hace que la región tenga uno de los índices más altos de suicidios de nuestros jóvenes”.
Ante el drama de las adicciones, y desde su función de conectar a las Iglesias particulares con el Santo Padre, hicieron llegar este proyecto a la Pontificia Academia para la Vida, ya que “muchos de nuestros jóvenes llegan apresuradamente a ese momento de la muerte porque en el medio no tienen vida”, lamentó.
El gran desafío, reconoció, es “recibir la vida como viene y tratar de colaborar para que esa vida sea mejor”, tarea que “requiere de muchas instituciones”.
En ese sentido, anunció que el próximo 27 de agosto serán recibidos por el Papa León XIV para darle visibilidad al proyecto, “que todos sepan que este proyecto existe, que tiene la bendición del Santo Padre y que tiene el acompañamiento de dos instituciones de la Santa Sede, como son la Pontificia Comisión para América Latina y la Academia para la Vida”, anticipó.
Finalmente, destacó que “esto es un ejemplo de solidaridad”, porque une la reflexión con la acción, ya que “la fe no es solamente rezar, la fe también es acción”, y añadió: “El manual es un acto solidario desde el momento en que toma la decisión de compartir un método que está probado, que funciona, y compartirlo con el mundo”.
Por eso, “apoyarlo, compartirlo, es un ejemplo de solidaridad. Es un ejemplo de qué es la solidaridad adulta, qué es la solidaridad católica”, aseguró.
Una ciencia conectada y comprometida
Finalmente, el Dr. Alex Behn consideró que, para quienes hacen ciencia, sistematizar tantas voces “desde el barro” es muy importante “para tener una ciencia conectada y comprometida, no una ciencia abstracta”.
Este manual, aseguró, “nos recuerda a los que hacemos investigación para generar tratamientos y alivios, que la base de todo tratamiento en salud mental y también todo tratamiento médico, siempre parte por la humanidad y por la vocación de acercarse a alguien que sufre”.
El experto en salud mental continuó su exposición con la noticia de que en 2026 se iniciaron los estudios en humanos para desarrollar una vacuna contra el fentanilo. Con esta vacuna, “la persona consume y el fentanilo ya es reconocido por moléculas de nuestro sistema inmunológico que no permiten que el fentanilo atraviese la barrera hematoencefálica y llegue a nuestro cerebro”, previniendo los efectos negativos.
Esta droga, cuyo consumo es la principal causa de muerte de personas entre 18 y 44 años en Estados Unidos, “está llegando como una tormenta a México, Puerto Rico, Brasil, Argentina, Chile y otros países de la región”, alertó.
Al respecto, detalló que la vacuna se presenta como una gran herramienta, pero no como la solución a todos los problemas, ya que “el criterio primero del acompañamiento no es el resultado clínico […] sino la dignidad de la persona. Y eso me parece que nos abre el camino hacia una respuesta más completa”, afirmó.
«No tiene mucho sentido invertir en una escala microscópica, molecular, si es que la escala territorial sigue vacía o se vacía de apoyos, de sentidos, de compañerismo, de ternura”, apuntó.
El Dr. Behn mencionó asimismo que “la mayoría de las enfermedades mentales se producen, se intensifican, se mantienen por determinantes sociales como inequidad, pobreza, violencia barrial, falta de oportunidades, planificación urbana, sistemas de transporte, cambio climático. Entonces conviene mucho invertir en esos determinantes sociales para enfrentar cualquier problema”, opinó.
En ese sentido, planteó: “¿Qué pasa si vacunamos pero seguimos dejando solas a las personas? Una vacuna contra el fentanilo se puede obviar simplemente con una dosis más alta de la que la vacuna permite neutralizar, y eso va a pasar si seguimos dejando solas a las personas, o si desinvertimos en los barrios, en el acompañamiento”, sentenció.
“Seguramente la vacuna contra el fentanilo va a salvar vidas. La pregunta que yo dejo, y que creo que el manual recupera, es si seremos capaces de sostener al mismo tiempo el avance de la ciencia con tecnologías como esta vacuna, y la reconstrucción del tejido humano que ninguna molécula nunca jamás va a poder reemplazar”.
El manual de la Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de las Adicciones (PLAPA) se puede descargar de manera gratuita en www.plapa.org.
Fuente: www.aciprensa.com






