Un pequeño error de cálculo puede ser fatal si se acumula a lo largo de toda una cadena de mando. Una desviación de centímetros puede, por ejemplo, convertirse en una carretera que se desvía varios metros de su destino cuando se han trazado decenas de kilómetros de la misma.
Son cosas que pueden pasar y que pueden tener resultados dramáticos cuando alguien, muy adelantado el proyecto se da cuenta de lo sucedido. Son pequeñas desviaciones, errores muy pequeños de cálculos que diseñadores, delineantes e ingenieros tratan de corregir a lo largo de todo un proyecto.
Al final, la posibilidad de que alguien meta la pata está ahí y es algo que puede pasar. Eso sí, hay casos y casos. Son los llamados «errores invisibles», aquellos que solo aparecen cuando uno ya está metido en la obra o, incluso, la ha terminado.
Pero lo que pasó en la ciudad de Aishbagh, una zona industrial al norte de India, no encaja del todo en la definición de «errores invisibles».
Para muestra, la imagen que encabeza este artículo.
Siete ingenieros suspendidos y 2,3 millones tirados a la basura
«Controvertido». Así definen en NDTV al llamado «Puente de los 90 grados». Una definición que, evidentemente, parece quedarse demasiado corta para quienes decidieron suspender a los siete ingenieros encargados del proyecto (dos de ellos ingenieros jefes) e investigar a las empresas involucradas.
El problema era tan sencillo como explícito es el nombre. El Departamento de Obras Públicas (PWD, por sus siglas en inglés) necesitaba levantar un puente para salvar unas vías del tren. La construcción avanzó y el año pasado llegó el día de la inauguración. Un momento festivo si no fuera porque el puente se convirtió en un meme de forma instantánea.
Y es que a uno de los lados, la curva era poco menos que una esquina. Una doblez que evidentemente impedía que dos coches circularan al mismo tiempo por este espacio y que podía provocar gravísimos accidentes. En Tribune India explican que la cuestión del puente llevó a Mohan Yadav, máximo responsable de Madhya Pradesh, la región en la que se encuentra Aishbagh a dar explicaciones por X.
En ellas señalaba que se comprometían a buscar una solución al asunto del puente y que, evidentemente, este sería intransitable hasta que encontraran la forma de remendar el estropicio. Imprescindible, desde luego, para un espacio que pretendía ser clave para el paso a uno y otro lado de las vías de hasta 300.000 personas, explican en Vice.
Desde entonces, la cuestión del puente ha estado encima de la mesa de las dos principales administraciones involucradas, la responsable del tráfico rodado y de los ferrocarriles. Un problema que ha durado todo un año y que no ha sido hasta hace unas pocas semanas cuando se decidió que la curva se suavizará aprovechando que se va a ensanchar el paso.
Lo más curioso es que, explican nuestros compañeros de Motorpasión México, el puente no tiene un giro de 90º. Esta es la manera coloquial de referirnos al estrambótico diseño. El puente en realidad tiene una doblez de 118º, tal y como se recogía en un informe que también sorprendía en India.
Un año después, las administraciones ya se han puesto de acuerdo y el puente debería estar siendo reformado. No lo harán las empresas encargadas de la construcción y el diseño del mismo que, como explicaba el responsable político Mohan Yadav, han sido incluidas en una lista negra.
Foto | Gemsofbabus en X y Google Maps
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La noticia
Siete ingenieros, dos empresas y 2,3 millones de dólares después, India se ha encontrado con un problema: un puente de 90 grados
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alberto de la Torre
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Fuente: www.xataka.com








