
Mons. James Misko, Obispo de Tucson, Arizona; Mons. John Dolan, Obispo de Phoenix; Mons. John Wester Arzobispo de Santa Fe, New Mexico; y Mons. Mark Seitz, Obispo de El Paso, Texas, presiden la procesión de Estados Unidos a México. / Crédito: Cortesía de Brett Meister / Diocese de Phoenix
Obispos católicos, miembros del clero y cientos de fieles cruzaron en procesión la frontera entre Estados Unidos y México para celebrar la contribución de los inmigrantes a Estados Unidos, de cara al 250 aniversario de la nación.

“Estamos aquí como pastores para caminar con la gente, escucharla y compartir el bienestar con el pueblo de Dios aquí en la frontera”, dijo durante el evento Mons. James Misko, Obispo de Tucson, Arizona.
“Nos hacemos llamar cristianos. Llamarse cristiano significa ser como Cristo: vivir una vida lo más semejante posible a la de Cristo. Y sabemos que la justicia consiste en mantener una relación correcta con Dios y con los demás”, dijo Mons. Misko.
Organizado por las diócesis de Tucson y Phoenix en colaboración con la Kino Border Initiative, el Hope Border Institute y el Center for Migration Studies, el evento del 26 de junio incluyó una conversación sobre inmigración con los obispos católicos de Estados Unidos, una Misa en la parroquia del Sagrado Corazón en Nogales, Arizona, y una procesión del Rosario que cruzó la frontera internacional.
La plática sobre migración y dignidad humana “fue una gran conversación con cinco obispos sobre lo que la Iglesia sostiene como verdadero en lo que respecta a la migración y la dignidad humana”, indicó Mons. Misko.
A Mons. Misko y Mons. John Dolan, Obispo de Phoenix, se unió Mons. John Wester, Arzobispo de Santa Fe, Nuevo México; Mons. Mark Seitz, Obispo de El Paso, Texas; y Mons. Gerald Kicanas, Obispo Emérito de Tucson.

“Al conmemorar el 250 aniversario de la Declaración de Independencia, recordamos que nuestro Creador nos ha dotado de ciertos derechos inalienables. Son otorgados por Dios”, dijo Mons. Seitz durante el evento.
“Esa es una realidad fundamental que nosotros en la Iglesia siempre tenemos presente y que ninguna política, ninguna orden ejecutiva ni ninguna decisión de la Corte Suprema puede arrebatarnos”, señaló Mons. Seitz.
Tras la celebración de la Misa, comenzó una procesión que concluyó en la parroquia de la Purísima Concepción, una iglesia ubicada en la ciudad de Nogales, Sonora (México). El grupo finalizó el evento con una comida junto a migrantes, organizada por la Iniciativa Kino para la Frontera.
En el evento binacional también participaron los obispos mexicanos Mons. José Luis Cerra Luna, de Nogales, y Mons. Enrique Sánchez Martínez, de Mexicali.

Obispos de EE. UU. muestran una “unanimidad casi total” sobre la cuestión migratoria
“Lo que me resulta desalentador es que, como país, aún no hemos logrado abordar el tema de la inmigración”, afirmó Mons. Kicanas. “La conferencia episcopal ha estado clamando, exigiendo, una reforma migratoria integral, y todavía no hemos conseguido llevarla a cabo”.
“Debemos abordar la política migratoria de nuestro país, al igual que la mayoría de los países del mundo hoy en día. Es una preocupación seria. Todos queremos que esta situación mejore”, indicó Mons. Kicanas.

Asimismo, Mons. Wester aseguró que “los obispos han abogado por una reforma migratoria integral desde hace muchísimo tiempo”, y la Misa en la Frontera en este 250 aniversario del país “fue sólo un ejemplo más de ello”.
Este evento se produjo tras otros llamamientos que ha realizado la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos sobre una reforma migratoria, en los que han expresado su oposición a “la deportación masiva e indiscriminada de personas”.
Los obispos aprobaron el mensaje en su Asamblea Plenaria celebrada el 12 de noviembre de 2025 con el respaldo de más del 95 % de los obispos estadounidenses que votaron.
“Uno de los principios fundamentales de la doctrina social católica es la solidaridad: el hecho de que estamos unidos”, Mons. Wester. “Pero diría que esta es una cuestión que goza de una unanimidad casi total en la Conferencia Episcopal”, agregó.
Los obispos están abordando el asunto mientras comunidades de todo el país “buscan una respuesta moral clara ante el costo humano de las detenciones y deportaciones masivas”, declaró a EWTN News Dylan Corbett, director ejecutivo del Hope Border Institute.
“En unión con el Papa León XIV, que pronto visitará Lampedusa (Italia), la Misa celebrada en la frontera de Nogales fue una forma de que la comunidad católica pusiera nombre al sufrimiento, reafirmara la dignidad de los afectados por estas políticas y se comprometiera a trabajar por una reforma”, afirmó Corbett, quien también es miembro del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano.
“En este momento, la claridad moral debe ir acompañada de una acción continua que reconozca las contribuciones de los inmigrantes a nuestro país y la urgente necesidad de trabajar por la justicia”, afirmó.
Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.
Fuente: www.aciprensa.com






