
Champions Clero 2026. / Crédito: Cortesía del P. Carlos López Bonifacio – Diócesis de Huancavelica
El sol comenzaba a ocultarse detrás de los cerros de Huancavelica, en plena cordillera de los Andes peruanos, cuando el arquero local atajó el último penal en la final. Entonces toda la definición quedó en los pies del P. Santiago Salazar, quien días antes había perdido a una de sus hermanas. El sacerdote tomó carrera, esperó el silbatazo y colocó el balón junto al poste. El gol desató la euforia: decenas seminaristas invadieron la cancha mientras sacerdotes de siete diócesis del sur del Perú celebraban el título de Huancavelica en la Champions Clero 2026.

El jueves 2 de julio, más de 150 sacerdotes provenientes de Puno, Cusco, Abancay, Ayacucho, Huancavelica, Huancayo y Tarma participaron en este campeonato de fútbol que, desde hace una década, busca fortalecer la fraternidad sacerdotal, promover las vocaciones y recordar que el deporte también es un camino para evangelizar.
En entrevista con ACI Prensa, el P. José Raúl Ayuque Tornero, sacerdote de la Diócesis de Huancavelica y uno de los organizadores del encuentro, explicó que esta iniciativa nació de la amistad entre sacerdotes que se formaron el Seminario Mayor de Abancay y que, con los años, se ha convertido en una tradición para las diócesis del sur del país.

Una final de infarto que terminó en penales
El sacerdote recuerda con emoción la final, a la que asistieron fieles, familias, sacerdotes y estudiantes del seminario.
“El ambiente fue extraordinario. Nuestros seminaristas menores fueron quienes animaron toda la jornada. Contamos con las bandas de música del Seminario Menor San Juan María Vianney y de la institución educativa Teresa de la Cruz, dirigida por las Madres Canonesas”, dijo a ACI Prensa.
Ellos acompañaban con sus melodías y alentaban por igual tanto a Huancavelica como al Cusco, que disputaban la final.

El partido comenzó alrededor de las 5:00 p.m. y, en Huancavelica, la oscuridad llega muy rápido por la geografía de la zona. Eso hacía todavía más emocionante el encuentro. Todos seguían con mucha atención cada jugada, esperando el gol.
El partido terminó empatado y hubo que definirlo por penales. Cusco comenzó la tanda y todo se decidió en el quinto disparo. El arquero logró atajar el último penal del Cusco y entonces quedó todo en los pies del P. Santiago Salazar.

Él había vivido recientemente el dolor por el fallecimiento de una hermana. Tomó el balón con mucha serenidad y, cuando sonó el silbato, ejecutó un remate muy colocado. No fue un disparo fuerte, sino muy preciso. Marcó el gol y allí comenzó toda la alegría.
Inmediatamente, empezó la celebración en la cancha. Luego, los sacerdotes cantaron el himno de San Juan María Vianney, compuesto por el fallecido Obispo emérito de Huancavelica, Mons. William Molloy.

“En Huancavelica tenemos un clero muy joven, con un promedio de edad cercano a los 35 años, y eso también se refleja en el entusiasmo con el que vivimos estos encuentros”, comentó el P. Ayuque.
Después se realizó la ceremonia de premiación. Se entregó oficialmente la sede de la próxima edición a la Arquidiócesis de Huancayo.
Luego se premió a Abancay con el cuarto lugar, Ayacucho con el tercero, Cusco con el segundo y finalmente Huancavelica recibió la copa. Todo terminó cuando ya había caído la noche.
“Más allá de la competencia, en todos vi alegría y el gozo de compartir la misión que Dios nos da como sacerdotes”, indicó el P. Ayuque.

Por su parte, el árbitro Daniel Jorge Cruz Olarte, comentó que lo más grato de ser parte de esta copa fue “ver cómo se respetan”. “Son personas muy sanas; respetan al árbitro, respetan al compañero y viven el deporte con un espíritu de fraternidad”.
Un campeonato nacido de la amistad
Aunque hoy reúne a sacerdotes de siete jurisdicciones e incluso a los obispos de la región, la Champions Clero comenzó de forma sencilla.
“Nació hace aproximadamente diez años. Al inicio participábamos solamente Abancay, Ayacucho y Huancavelica, las más cercanas. Poco a poco fue tomando consistencia y ahora ya podemos decir que este encuentro se ha institucionalizado en los Andes peruanos”, explicó el P. Ayuque.

Asimismo, informó que en el futuro les gustaría incorporar también a Ica, Arequipa y Tacna, “para que realmente represente a todo el sur peruano”.
El origen, explica el P. Ayuque, está profundamente ligado a “la fraternidad y la amistad entre los sacerdotes”. “Al principio era simplemente un encuentro entre amigos”.

Mucho más que fútbol
Para el sacerdote, la Champions Clero nunca fue sólo un torneo deportivo.
«Estos encuentros fortalecen nuestra propia santificación como sacerdotes. Nos encontramos con sacerdotes mayores, jóvenes y recién ordenados, de distintas procedencias, y vemos cómo el Señor sigue llamando a cada uno en circunstancias diversas”, dijo.
Para el P. Ayuque, el deporte puede convertirse en una herramienta auténtica para despertar vocaciones. “Nos ayuda a aprender a vivir en equipo, a comprender que la vida debe construirse buscando la comunión, sabiendo compartir, solidarizarnos y sentir siempre la presencia del hermano”, aseguró.

El P. Doroteo Borda López, uno de los participantes, destacó a ACI Prensa que la Champions Clero es una experiencia de comunión.
“Es una forma de participar como sacerdotes, como Iglesia particular, de encontrarnos. Reunirse alguna vez en la vida con casi 150 sacerdotes y comprobar que el deporte une, el deporte sana y que también forma parte de la espiritualidad es algo muy valioso”, afirmó.
Para el P. Borda la Champions Clero demuestra a los jóvenes que la Iglesia sigue viva y “que somos personas tan normales como cualquier otra”. “En la cancha nos enfadamos, jugamos, corremos, tenemos nuestras diferencias, pero después seguimos compartiendo la vida”.

El P. Ayuque, por su parte, considera que la mayor enseñanza para los jóvenes es poder “mostrarles que la misión del sacerdote no se limita únicamente a la piedad o a la oración”.
“Todas las realidades de la vida pueden y deben ser ofrecidas a Dios. El sacerdote está llamado a llevar la gracia de Dios a todas las personas y a todas las ocupaciones humanas. Por eso hacen falta más obreros para la mies, más jóvenes que entreguen su vida”, afirmó.
“El deporte es algo totalmente necesario”
El sacerdote también defendió la práctica deportiva como necesaria en la formación integral. “En nuestros seminarios procuramos dedicar al menos una hora diaria a la práctica deportiva, ya que la persona humana es alma y cuerpo”, dijo.
“El deporte disciplina el cuerpo, lo hace más ágil y ayuda a eliminar las toxinas propias del organismo. Cuando nuestra condición física está bien atendida, también resulta más fácil vivir con atención la oración y el encuentro con Dios”, aseguró

“Un cuerpo descuidado termina influyendo también en la vida espiritual… El Papa Francisco hablaba con frecuencia de la acedia, esa especie de pereza espiritual que muchas veces nace de un cuerpo excesivamente cómodo”, agregó.
“El deporte prepara nuestra naturaleza para el encuentro personal con el Señor y nos ayuda a mirar el mundo con más alegría y optimismo en la vida”, concluyó.
Fuente: www.aciprensa.com






