
Romería del Divino Padre Eterno en Brasil 2026. Crédito: Santuário Basílica do Divino Pai Eterno
Más de 4,2 millones de peregrinos participaron este año en la tradicional Romería del Divino Padre Eterno en la ciudad de Trindade, en el estado brasileño de Goiás, consolidando una vez más esta celebración como una de las mayores manifestaciones de fe de Brasil.
Durante diez días, del 26 de junio al 5 de julio, fieles de todo el país llegaron hasta el Santuario Basílica del Divino Padre Eterno para agradecer las oraciones escuchadas y llevar sus intenciones.
A diferencia de otras peregrinaciones dedicadas a un santo o a una advocación mariana, esta devoción se centra en Dios Padre.
“Vengo por la conciencia de la paternidad del Padre, del amor del Padre por nosotros, por todas estas personas que están aquí sin distinción. Todos somos amados igualmente por este Padre, simplemente porque Él nos creó y no por lo que hacemos. Este es el significado. Esto es lo que siento hoy en mi corazón”, expresó uno de los peregrinos a EWTN Noticias
La romería tiene 186 años de historia. Sus orígenes se remontan a la década de 1840, cuando un matrimonio de campesinos encontró un pequeño medallón con la imagen de la Santísima Trinidad coronando a la Virgen María. Con los años, la devoción se extendió por todo Brasil hasta convertir a Trindade en un destino de peregrinación nacional.
Uno de los momentos más conmovedores de la festividad fue la tradicional Procesión de las Luces. Miles de personas recorrieron las calles con velas encendidas mientras la imagen del Divino Padre Eterno avanzaba sobre un carro adornado con flores rojas. Para muchos participantes, cada vela representaba una gracia recibida, una conversión o un nuevo comienzo.
Entre los testimonios destacó el de una peregrina que regresó a la procesión tras superar un problema de salud.
“Hoy estoy viviendo una gran victoria. Después de seis años, vuelvo a caminar en la fiesta del Divino Padre Eterno. Tenía un problema en la pierna, en el tobillo y no podía participar en la procesión. Hoy estoy cumpliendo ese sueño. ¡Viva el Divino Padre Eterno!”, exclamó.
La romería también mantiene un fuerte vínculo con la identidad rural de la región central de Brasil. Uno de los días está dedicado especialmente a carreteros, agricultores y ganaderos, quienes participan en una tradicional procesión con carretas tiradas por bueyes y presentan sus animales en acción de gracias por los frutos del trabajo.
El lema de la edición de este año fue “¡Clamamos: Abba, Padre!”. En la Misa de clausura, el Arzobispo de Goiânia, Mons. João Justino, recordó que todos “somos hijos amados” de Dios.
“No somos hijos amados porque hemos sido buenos. Estamos llamados a ser buenos porque somos hijos amados. Buscar la bondad y vivir con rectitud debe ser la respuesta al Dios que nos ama», afirmóen su homilía.
Concluidas las celebraciones, millones de peregrinos emprendieron el regreso a sus hogares con el compromiso de vivir esa experiencia de fe en sus familias y comunidades.
Fuente: www.aciprensa.com






