
Imagen de la Virgen del Carmen. Crédito: Santuario de Nuestra Señora del Carmen, San Ángel
La devoción a la Virgen del Carmen tiene desde este año un nuevo hogar en la Ciudad de México. El pasado 15 de julio, la antigua Rectoría de Nuestra Señora del Carmen fue erigida como Santuario Arquidiocesano, dando inicio a una nueva etapa en este histórico templo.
Durante estos días, el templo ubicado en el tradicional barrio de San Ángel, al sur de la ciudad, ha comenzado a recibir más visitantes de lo habitual. Como ocurre cada año, la fiesta de la Virgen del Carmen, celebrada el 16 de julio, atrae a cientos de peregrinos.

Sin embargo, el ambiente ha cobrado un nuevo impulso desde que el Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, anunció en mayo de este año que la antigua rectoría sería elevada a santuario.
Entre quienes llegaron movidos por la curiosidad se encontraba Mariana Ledesma. Aunque reconoce que apenas comienza a conocer esta advocación, quiso ser parte de un momento que considera histórico.
“El santuario está precioso, lleno de simbolismos y ver la devoción que tiene toda su comunidad es algo muy hermoso poder compartir esa fe. El santuario justamente es para eso, no para dar a conocer a otras personas también”, comentó en declaraciones a ACI Prensa.
Una historia que comenzó hace más de cuatro siglos
La relación entre la Ciudad de México y la Virgen del Carmen se remonta a 1585, cuando los primeros misioneros de la Orden de los Carmelitas Descalzos llegaron a la Nueva España para colaborar en la evangelización.
A comienzos del siglo XVII establecieron en San Ángel uno de sus conventos más importantes, desde donde promovieron la vida contemplativa, la formación espiritual y la devoción a la Virgen del Carmen, que con el paso del tiempo echó profundas raíces entre los habitantes de la capital.

Durante siglos, el templo y el convento fueron un importante centro religioso y cultural. Sin embargo, a partir de las Leyes de Reforma de 1876, el antiguo convento fue nacionalizado y pasó a manos del Estado.
Actualmente, el Templo de Nuestra Señora del Carmen continúa destinado al culto católico, mientras que el antiguo convento, tras diversos usos a lo largo de los años, alberga el Museo de El Carmen.
La historia dio un nuevo giro este año. Después de más de 400 años de custodiar el templo, los Carmelitas Descalzos entregaron su administración a la Arquidiócesis Primada de México debido a la disminución de vocaciones dentro de la orden.
María, “fortalece mi corazón”
Durante la Misa de erección canónica, Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, Obispo Auxiliar de México, explicó que la decisión de elevar el templo a santuario responde a que los fieles, desde hace tiempo, ya peregrinan a “buscar su consuelo, vienen a buscar el alimento de los sacramentos, la misericordia de la confesión”.

“Esperemos que este [acto] sea un aliento para que muchas más personas regresen aquí a renovar este consuelo que les ofrece la Virgen del Carmen y su amor a Jesucristo” afirmó.
Asimismo, invitó a los fieles a acercarse a María en los momentos de dificultad. Señaló que, cuando la fe o la esperanza “se comienza a apagar” es necesario voltear la mirada a ella y decir: “Madre Santísima, tú que pudiste permanecer fiel aún frente a la cruz de tu Hijo fortalece mi corazón”.

Peticiones a la Virgen del Carmen
Los pasillos del santuario se llenaron de personas que sostenían escapularios, flores o fotografías de sus familiares. Algunos acudían para agradecer favores recibidos; otros buscaban poner en manos de María las preocupaciones que llevan consigo.
Entre ellos estaba Claudio de la Paz, un devoto que viajó desde el estado de Campeche para participar en la celebración. Además de invitar a los fieles a acercarse a la Virgen del Carmen, pidió encomendar de manera especial a los jóvenes, debido a que en la actualidad cruzan “unos tiempos de mucha vulnerabilidad”.

Para Rafael Estrada, la devoción a la Virgen del Carmen “representa una búsqueda de paz, de serenidad, de armonía”. En medio de las tribulaciones que vive México, Estrada instó a los católicos a pedirle por su protección en este sentido.
Por su parte, la Hermana Nina Ramos, religiosa de las Franciscanas de la Inmaculada Concepción, invitó a los fieles a visitar el nuevo santuario y recordó que quienes cumplan las condiciones establecidas por la Iglesia podrán obtener la indulgencia plenaria.
Fuente: www.aciprensa.com






