
Agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). Crédito: Lawrey/Shutterstock.
Los obispos estadounidenses Daniel E. García y Brendan J. Cahill lamentaron las muertes de migrantes ocurridas durante los recientes controles migratorios y exigieron “rendición de cuentas” transparentes y justas.
Mons. García, presidente del Subcomité para la Promoción de la Justicia Racial y la Reconciliación de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés), y Mons. Cahill, presidente del Comité de Migración, emitieron una reflexión pastoral a raíz de los “varios incidentes recientes de control migratorio que resultaron en la pérdida de vidas”.
El 7 de julio, en Houston, un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) disparó contra el mexicano Lorenzo Salgado Araújo durante un operativo. El 13 de julio, el colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero murió en el estado de Maine tras recibir disparos de otro agente federal.
En ambos casos, el gobierno estadounidense afirma que los agentes actuaron en defensa propia.
En su reflexión conjunta, ambos prelados lamentaron “profundamente todas las situaciones en las que la vida humana llega a un final antinatural”. “Esta es una enseñanza fundamental de nuestra fe y una que nunca nos cansaremos de proclamar como discípulos de Nuestro Señor Jesucristo”, señalaron.
Los obispos recordaron la declaración emitida por la USCCB en noviembre de 2025, cuando expresaron su preocupación por el “clima de miedo y ansiedad” que ven en la población “en torno a las cuestiones de la discriminación racial y el control migratorio”.
“La discriminación racial, en particular, no solo viola la dignidad que Dios nos ha dado, sino que también inflige un profundo daño a las personas, las familias y las comunidades al fomentar el miedo, erosionar la confianza y aumentar el riesgo de resultados injustos e incluso trágicos. Nuestras preocupaciones pastorales son distintas de lo que la ley civil pueda permitir”, indicaron ambos obispos.
Asimismo, advirtieron que “los actos que menoscaban o ignoran la dignidad de cualquier persona o grupo de personas jamás deben normalizarse en nuestra sociedad”. “La deshumanización de los inmigrantes, independientemente de su estatus legal, es un ejemplo de ello; la difamación de los agentes del orden es otro”, señalaron.
Los obispos recordaron que las autoridades deben “aplicar la ley de manera humana y con respeto a los derechos humanos fundamentales”, ejerciendo el poder estatal “siempre dentro de los límites de la ley moral”.
“Con ese fin, exigimos rendición de cuentas, transparencia y justicia, lo que requiere que se realicen reformas significativas a nuestro sistema migratorio”, indicaron en su reflexión pastoral.
“Nos unimos en oración por las almas de los fallecidos y por sus familias —manifestaron—, por nuestra nación y por todos aquellos a quienes se les confían las responsabilidades del servicio público. Oramos por el fin de la retórica deshumanizadora, el prejuicio racial y la violencia, y por un compromiso renovado para reconocer la dignidad inherente de toda persona como hijo de Dios”.
El 25 de junio, la organización Human Rights Watch publicó un informe de 73 páginas en el que denuncia que, en lo que va del gobierno de Donald Trump, “52 personas han muerto bajo custodia” del ICE. El documento pone entre las causas “las malas condiciones de detención y la falta de atención médica adecuada”.
A estos se les suma la muerte, el 13 de julio, del venezolano Jesús Manuel Arias-Silva de 45 años. Según el comunicado del ICE, el migrante fue detenido el jueves 9 y falleció “mientras era trasladado entre centros de detención en Georgia”.
Fuente: www.aciprensa.com






