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Un terremoto y una imagen de rostro sereno: esta es la historia del Santo Cristo de La Grita


Santo Cristo de La Grita. | Crédito: Renier Duque @renierduque.

En la ciudad del Espíritu Santo de La Grita, asentada en un hermoso valle de los andes venezolanos, una imagen de Jesús Crucificado ha atraído la devoción sincera de miles de personas a lo largo de lo siglos, pero que resalta especialmente luego de los devastadores terremotos que afectaron el país hace pocas semanas.

Se trata del Santo Cristo de La Grita, conocido también como el Santo Cristo del Rostro Sereno. Cada 6 de agosto, venezolanos de la región y de todo el territorio nacional piden la intercesión del Señor a través de esta sagrada imagen y cumplen piadosamente las promesas que le hicieran en los momentos de mayor dificultad.

Una imagen ante la cual rogar tras el terremoto

Según Institutional Assets and Monuments of Venezuela, tras el terremoto de San Blas, ocurrido en 1610, la población de La Grita quedó reducida a escombros. De hecho, dos años después de la tragedia, el franciscano Pedro Simón recopiló los testimonios de los lugareños permitiendo a la posteridad comprender la magnitud de lo ocurrido.

“Casi ninguna persona pudo dar paso adelante ni atrás del lugar donde se halló, cuando comenzó con tanta fuerza a moverse la tierra en todas partes, que hacía oleaje”, cuenta la narración de Simón, compartida por la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas.

Al menos 60 personas fallecieron víctimas del terremoto. Cuenta la tradición que otro fraile, llamado Francisco, decidió tallar en madera una imagen de Jesús ante la que los lugareños pudieran rezar tras el desastre y a la cual pudiera encomendársele la reconstrucción de la ciudad. Habiéndose trasladado junto a su comunidad a la cercana aldea de Tadea, Fray Francisco inició su labor sobre un gran tronco de cedro.

Sin embargo, con el transcurrir de los días, el franciscano no conseguía darle al rostro de la imagen las facciones características de Cristo moribundo. Esto le llevó a suspender los trabajos para ponerse en oración. Cuenta la tradición popular que le embargó entonces un éxtasis muy profundo, volviendo en sí ya muy entrada la noche.

Al despertar escuchó ruidos de trabajo en su taller. Se acercó al sitio y pudo ver una figura humana envuelta en una luz muy radiante que le encandiló. Ya de mañana, después de la oración matutina, Francisco contó lo ocurrido a sus hermanos y todos se dirigieron hasta el taller, donde encontraron la imagen milagrosamente terminada.

El fraile lloró de alegría al ver en el rostro del crucificado los rasgos que había querido. La imagen se convirtió entonces en un estandarte de la ciudad, de toda la región andina y en una de las devociones más extendidas y queridas de Venezuela.

Celebraciones por los 416 años del Santo Cristo de La Grita

En una rueda de prensa celebrada la semana pasada, el Obispo de San Cristóbal, Mons. Lisandro Rivas, destacó la “relevancia trascendental” que las celebraciones del Santo Cristo del Rostro Sereno tienen este año, tras los terremotos del pasado 24 de junio que dejaron miles de muertos en toda Venezuela.

Mons. Rivas precisó que, debido a la emergencia y al luto que embarga a la nación, las celebraciones de este año serán íntegramente religiosas y litúrgicas, vividas desde la contemplación y la modestia, y orientadas a una renovación de la fe y la esperanza para poder vivir la caridad en tres aspectos fundamentales.

El primero es la reconstrucción de la persona humana “que fue trastocada” por la tragedia. El segundo es “la reconstrucción de nuestra patria” y el tercer aspecto es celebrar “la presencia incondicional” del Santo Cristo de La Grita, que por más de cuatro siglos ha acompañado al pueblo venezolano, “nunca indiferente y nunca alejado y ausente de nuestras vidas”.

El obispo precisó que la imagen no podrá salir en procesión, por lo que deberá ser venerada en la Basílica del Espíritu Santo. Acompañado del párroco rector, fue expuesto el cronograma oficial de las celebraciones.

El martes 4 de agosto, el clero acompañará en procesión a todo el Pueblo de Dios hacia la Basílica del Espíritu Santo. Ese día, se recordará “con especial cariño” el primer aniversario del fallecimiento de Mons. Mario Moronta, Obispo Emérito de San Cristóbal.

El miércoles 5, se tienen previstas diversas actividades para recibir a los peregrinos que llegarán de todas partes de Venezuela. El jueves 6, día central de las celebraciones, tendrá lugar una Misa Solemne Pontifical, a las 10:00 de la mañana en el Santuario Diocesano.

Fuente: www.aciprensa.com

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