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Skynomad es mucho más que la segunda marca de Xiaomi. Es la confirmación de que nos estamos perdiendo una revolución

Skynomad es mucho más que la segunda marca de Xiaomi. Es la confirmación de que nos estamos perdiendo una revolución

En 1996 Francis Ford Coppola estrenaba Jack. Robbie Williams daba vida a un niño que crece cuatro veces más rápido de lo normal. Cuando se presenta en la escuela con diez años, Jack Powell tiene el aspecto de un adulto divorciado que ha perdido toda noción de dónde se encuentra.

Pero su vitalidad es la de un niño pequeño. Su ingenio y sus intereses son los de un niño de 10 años. La ilusión con la que resuelve los problemas a los que se enfrenta todo adolescente es la de un crío. El resultado es que mantiene una enorme capacidad para divertirse y pensar soluciones ingeniosas a los retos que la vida le va planteando. 

Me pregunto si la industria del automóvil chino no es ese Jack. Han abrazado una nueva tecnología que cambia por completo la forma de pensar el automóvil y lejos de quedarse en lo simple, en ponerle cuatro ruedas a una batería y cambiar la energía que mueve el vehículo, han revolucionado el concepto de coche. 

El mejor ejemplo de todo esto lo tenemos en los enormes SUV de rango extendido que se han puesto de moda y a los que Xiaomi ha respondido con Skynomad, su segunda marca de automóviles pensada para aglutinar las propuestas con motores de combustión. 

Y nos estamos perdiendo esa fiesta. 

Una propuesta rompedora que no está…

¿Ni se la espera? No lo tengo claro. 

Soy el primer defensor del coche puro y pasional que sirve para pasárselo bien al volante, jugando con el cambio de marchas y disfrutando del ronroneo de un buen motor de combustión. 

Pero soy plenamente consciente que los coches son cada vez más similares, que cada vez se parecen más entre sí y que las bondades del coche eléctrico son muchas y, la mayoría de las veces, superan al coche de combustión. Porque un coche eléctrico es más agradable de utilizar en ciudad y en trayectos largos con su par motor instantáneo y una reducción significativa del ruido. Vamos que, a menos que la capacidad de la batería sea una tortura, el coche eléctrico me parece más interesante para la inmensa mayoría de los desplazamientos.

Eso si nos quedamos, sencillamente, con lo que ofrece un coche eléctrico pensado como uno de combustión. Hemos visto añadidos interesantes como activar la climatización a distancia o la calefacción de los asientos. También la posibilidad de ver una película en la pantalla del coche mientras cargamos. Añadidos sin sentido pensará el que nunca lo ha probado. 

Yo también lo pensaba. 

Lo bueno de un coche eléctrico es que puede pensarse de una manera completamente diferente. Hay desventajas como el tamaño de la batería y la obligación, al menos hasta que la densidad energética mejore, de elevar el suelo. Pero hay ventajas evidentes como lo compacto de sus motores. Eso multiplica las posibilidades en su habitáculo. 

Y eso es lo que están aprovechando en China y aquí nos estamos perdiendo. Hemos asumido que los coches son, sí o sí, espacios para movernos de un sitio a otro y que sólo los vehículos de extralujo añaden una verdadera capa de confort o tecnología al interior. Sin embargo, en el país asiático están convirtiendo en realidad esos conceptos que siempre se nos vendieron de interiores diáfanos y multitareas. 

Skynomad, de Xiaomi, es la última en llegar a una fiesta en la que se está repensando el interior de los coches. Aprovechando los suelos planos y el mayor espacio interior, compañías como BYD (y Denza o Yangwang, sus marcas de lujo) el Grupo Geely, Li Auto o los Aito que cuentan con tecnología de Huawei han conseguido reverdecer el concepto de coche como punto de encuentro. 

Todas ellas ofrecen enormes SUV o furgonetas con enormes butacones en el interior y una flexibilidad enorme en la distribución interior. Hay pantallas que bajan del techo, butacones que se giran para entablar conversaciones y asientos que se reclinan hasta hacerse cama. Todo ello amenizado por un software con «modo descanso» o «modo camper» que explotan al máximo estas virtudes. 

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Toda las posibles configuraciones del interior de los Skynomad N90 Max

Interiores configurables los hemos visto antes en Europa pero justo ahora que la tecnología ofrece muchísimas más opciones es una pena que hayamos perdido este tipo de propuestas justo cuando más partido se les puede sacar. 

Es posible que nos estemos perdiendo la fiesta, sencillamente, porque no tenemos los mismos gustos ni las mismas costumbres que quienes están en la otra punta del mundo. Pero quiero pensar que hay una rendija para que las marcas chinas lleguen a Europa con este tipo de propuestas y calen. Que observemos que el coche puede ser mucho más que un espacio con cuatro ruedas y cuatro ventanillas en el que desplazarnos de un lado a otro. 

En China, como Jack en la película de Coppola, están construyendo coches que por fuera parecen un adulto hecho y derecho pero que en su interior guardan la inocencia, la ilusión y las salidas inesperadas de un niño. Y mola. 

No, no me imagino a un grupo de españoles cantando un karaoke en el interior de un coche. Pero sí hemos visto multitud de opciones para el interior que maximizan los viajes, que amplían la experiencia de viajar. 

Sumarnos o no a la fiesta es algo que acabaremos decidiendo nosotros mismos. 

Fuente: www.xataka.com

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