
Hermanas Dominicas de Hawthorne con una residente del Hogar Rosary Hill en Hawthorne, Nueva York. Crédito: EWTN Pro-Life Weekly/Captura de pantalla.
Una coalición de religiosas del estado de Nueva York (Estados Unidos) obtuvo una importante victoria legal esta semana en un tribunal federal cuando el estado accedió a no obligarlas a participar en el inminente régimen estatal de suicidio asistido.
La demanda fue interpuesta a principios de julio por cuatro comunidades de religiosas del estado. La jueza federal Anne Nardacci emitió el 30 de julio una orden judicial que prohíbe al gobierno exigir a las religiosas que participen en el proceso de suicidio asistido de cualquier forma mientras la demanda siga su curso.
La ley sobre el suicidio asistido entrará en vigor el 5 de agosto.
La decisión fue anunciada por el Fondo Becket para la Libertad Religiosa, que representa a las hermanas en la demanda junto con el Obispo de Rockville Centre, Mons. John Barres.
La madre Mary Rose Heery, OCarm, priora general de las Hermanas Carmelitas para los Ancianos y Enfermos, declaró en el comunicado de prensa del grupo jurídico que las familias “nos confían a sus seres queridos” y que las religiosas estaban “agradecidas de poder seguir honrando esa confianza y permanecer al lado de cada residente hasta el final”.
“La decisión del estado de no aplicar esta ley en nuestra contra significa que podemos continuar nuestro servicio amoroso a los pobres de Cristo”, dijo la Madre Marie Edward, OP, superiora general de las Hermanas Dominicas de Hawthorne, en el comunicado.
Por su parte, Barres calificó la orden de consentimiento como un “primer paso importante hacia la protección de la libertad religiosa” en el estado.
“Nueva York no puede obligar a la Iglesia a responder al sufrimiento con el suicidio ni a abandonar a los enfermos y moribundos cuando más necesitan atención”, dijo el obispo.
“Hasta que se resuelva nuestra batalla legal, este acuerdo provisional permite que nuestros ministerios sigan funcionando con libertad para atender a todos los pacientes según el Evangelio”, dijo.
La ley de suicidio asistido de Nueva York ha suscitado una fuerte oposición por parte de defensores católicos. En diciembre de 2025, los obispos católicos del estado de Nueva York describieron el suicidio asistido como un “grave mal moral” y afirmaron que la ley representa el “abandono de los ciudadanos más vulnerables” por parte del gobierno estatal.
La ley sobre el suicidio les dice “a las personas enfermas o discapacitadas que el suicidio en su caso no solo es aceptable, sino que es alentado por nuestros líderes electos”, argumentaron los obispos.
Además de la demanda interpuesta por la Iglesia Católica, a principios de este año, defensores de los derechos de las personas con discapacidad presentaron una demanda contra la ley de Nueva York, argumentando que amenaza la vida de las personas con discapacidad en ese estado.
La demanda, presentada en junio ante un tribunal federal junto con otra similar contra un nuevo régimen de suicidio asistido en el estado de Illinois, argumentaba que la ley de Nueva York no exige que los profesionales médicos consideren la condición psiquiátrica o psicológica del paciente ni cómo esta puede afectar su riesgo de suicidio cuando solicitan ayuda para morir, lo que podría conducir a la eutanasia de pacientes que no padecen enfermedades terminales. Un juez federal desestimó dicha demanda el 30 de julio.
Cuando Nueva York legalizó el suicidio asistido en febrero, se convirtió en el decimotercer estado de Estados Unidos en permitir que los médicos ayuden a matar a los pacientes.
Más al norte, Canadá cuenta con el suicidio asistido legalizado a nivel nacional desde hace aproximadamente una década, durante la cual unas 100.000 personas se han quitado la vida bajo este programa.
Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa
Fuente: www.aciprensa.com






