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Las gafas inteligentes tienen una luz que avisa de que están grabando. Para la Agencia de Protección de Datos eso no basta

Las gafas inteligentes tienen una luz que avisa de que están grabando. Para la Agencia de Protección de Datos eso no basta

Si un cacharro tiene una cámara seguro que tarde o temprano se usa. Es probable que no de la mejor manera, tampoco sin que se garantice por completo la privacidad. Es lo que ocurre con las gafas inteligentes, un dispositivo que Meta ha terminado popularizando y que no tardará en extenderse a la mayoría de marcas de móviles. Con sus ventajas y con sus problemas, algunos de los cuales ya pasaron hasta por los juzgados.

El problema. Las gafas con cámara y micrófono no hacen mucho más que un smartphone corriente. Lo que cambia es la comodidad de grabación, la sencillez a la hora de tomar vídeo o fotos y, sobre todo, que unas gafas son más fáciles de ocultar. Tienen un LED que avisa, sí, pero es diminuto, hay que estar mirando para verlo y durante un tiempo bastó con taparlo.

He probado varias gafas inteligentes, incluso analicé unas hace poco. Comprobé que facilitan la toma de vídeos en primera persona con respecto al smartphone. Y también aprecié las reticencias de la gente al verme con ellas puestas, incluso sin encender: la sensación de vulnerar la privacidad está muy presente. Usarlas no es en sí ilegal, como la Agencia Española de Protección de Datos ha corroborado. Lo que sí destaca es de qué lado recae la responsabilidad.

Meta Ray-Ban

Meta Ray-Ban. Imagen de Javier Lacort

El responsable es quien graba. Las gafas son un dispositivo legal que, como cualquier otro que pueda registrar contenido público, no tiene un cheque en blanco sobre lo que puede o no hacer. No entraña problemas si las grabaciones se hacen en un entorno privado, con la aceptación de todos los que salen en pantalla. En un lugar público se pueden usar siempre que quien graba no se centre en las personas que no han autorizado la grabación. Y el audio tiene su propia línea roja: grabar conversaciones ajenas en las que no participas es delito, estés donde estés.

Los fabricantes se refugian en el LED. Han conseguido una cámara que puede camuflarse y que pasa desapercibida con facilidad. Esto podría derivar en claros problemas legales para ellos, por eso se escondieron tras un chivato: la bombillita de aviso. Cuando las gafas inteligentes graban, o hacen una foto, se enciende una luz para avisar a quien está delante de la cámara. Por eso Meta lo tuvo claro: el LED es el eje de sus normas de uso responsable. Toda la responsabilidad recae en el dueño de las gafas.

Y lo han blindado. El problema es que el chivato se podía tapar, y hasta hay quien pagaba por inutilizarlo. Meta lleva tiempo cerrando esa puerta: taparlo con cinta ya desactivaba la cámara desde la segunda generación de gafas, pero apareció quien iba más allá y la manipulaba físicamente (o directamente la destruía). Desde julio de 2026 las Ray-Ban Meta también detectan esa manipulación y apagan la cámara: sin LED brillando no hay foto.

La compañía presume de que el LED de captura no tiene interruptor de apagado, de que retira los anuncios de servicios de manipulación y emprende acciones legales contra quienes los venden. Me parece una buena medida, pero no reduce la desconfianza ante quien ve a alguien con las gafas puestas.

Para la AEPD, la luz no basta. La Agencia Española de Protección de Datos publicó sus buenas prácticas para gafas inteligentes el 13 de julio de 2026, seis días después de que Meta recalcase el buen uso del LED. Aun así, la segunda recomendación de la agencia pide avisar de viva voz cuando vayas a grabar, aunque el dispositivo lo indique con una luz.

La tercera recomendación de la AEPD advierte del micrófono: las voces también son datos personales, grabar conversaciones ajenas sin que lo sepan vulnera la normativa de privacidad. Y la séptima recomendación recuerda que hay sitios donde directamente no se graba: baños, vestuarios, edificios públicos, domicilios…

Un LED de dos milímetros, en el que hay que fijarse bien cuando hay mucha luz en el ambiente, es el aviso de privacidad más débil que se le ha ocurrido a la industria

Cuidado con compartir. El chivato no traslada la responsabilidad a ninguna parte, solo la deja donde siempre estuvo. Mientras grabas para ti, para enseñárselo a tu familia, estás fuera del RGPD por la excepción doméstica. En cuanto lo publicas sales de esa excepción y pasas a responder tú de lo que hay en el vídeo. No responde Meta, ni Rokid, ni lo hará Samsung cuando tenga sus gafas o Google. Los fabricantes se refugian en el LED porque les funciona, pero a ti no te va a cubrir.

Imagen de portada | Iván Linares

Fuente: www.xataka.com

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