
El arzobispo Ronald Hicks durante su Misa de investidura el 6 de febrero de 2026 en la Catedral de San Patricio en Nueva York. | Crédito: Jeffrey Bruno/EWTN News.
El Arzobispo de Nueva York (Estados Unidos), Mons. Ronald Hicks, celebró su primera Misa pública desde que se sometió a una cirugía ocular en julio.
Hicks regresó a la Catedral de San Patricio para oficiar como celebrante principal en la profesión de votos de las Sisters of Life (Hermanas de la Vida) el jueves 6 de agosto, Fiesta de la Transfiguración. Ese día también se cumplieron seis meses de su nombramiento como Arzobispo de Nueva York.
Tras haber podido celebrar Misa únicamente en privado después de la cirugía, “fue una gran alegría volver al altar mayor y compartir esa hermosa ocasión con las Hermanas de la Vida, sus familias y amigos», escribió Hicks en un comunicado.
Tras regresar de una peregrinación a Roma a principios de julio, a Hicks le diagnosticaron un desprendimiento de retina en el ojo izquierdo. Se sometió a una cirugía que consistió en una vitrectomía, dos suturas para volver a unir la retina y la inserción de una burbuja de gas para facilitar el proceso de curación.
La operación fue un éxito, pero el arzobispo ha estado en un periodo de recuperación tranquila desde entonces, según declaró.
“Gracias a Dios, mi ojo y mi visión siguen mejorando tras la cirugía. Estoy profundamente agradecido por la excelente atención médica que he recibido”, dijo Hicks. “Siguiendo las indicaciones de los médicos, me he estado recuperando poco a poco. Como muchos saben, eso no siempre es fácil para mí”.
Mientras mantenga la burbuja de gas, Hicks comentó que no puede viajar en avión, pero que irá incorporando “gradual y cuidadosamente» las Misas públicas y otras responsabilidades a su agenda.
“Espero poder estar con ustedes con más frecuencia en las próximas semanas”, dijo.
“Este periodo de recuperación también ha sido un regalo. Me ha brindado más tiempo del habitual para sentarme en silencio ante el Señor en oración. En la quietud, he recordado una vez más cuánto dependemos todos de la gracia de Dios cada día”, escribió.
“Durante estas semanas, también he estado orando por ustedes y sus intenciones, y seguiré haciéndolo”, resaltó. “Por favor, sigan orando también por mí. Sus oraciones son el mayor regalo que pueden ofrecerme en este momento, y les estoy profundamente agradecido por cada una de ellas”.
“Que el Señor Jesús, que sanó a los enfermos, devolvió la vista a los ciegos y trajo esperanza a los necesitados, los bendiga con luz, paz y amor”, concluyó.
Publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.
Fuente: www.aciprensa.com






