
Ordenación diaconal de Pablo Aarón el 13 de mayo de 2025 en la Catedral de Nuevo Casas Grandes. Crédito: Diócesis de Nuevo Casas Grandes.
Para evitar “confusión” entre los fieles, la Diócesis de Nuevo Casas Grandes, ubicada en Chihuahua (México), pidió “acoger las disposiciones oficiales de la Iglesia” ante la iniciativa surgida para promover la canonización del diácono Pablo Aaron Martínez Ontiveros, quien murió en un accidente automovilístico en 2025
En un comunicado difundido el 6 de agosto, la diócesis reconoció la vida y el testimonio del joven diácono, de quien destacó sus “cualidades y virtudes humanas y cristianas puestas al servicio de nuestra Iglesia Particular”.
También resaltó “su inquieta búsqueda de ser un fiel servidor, primero en su formación, en su apostolado, y luego en su corto ministerio diaconal” y dijo que el joven fue “apreciado por su entrega y dedicación”.
Una propuesta para promover su beatificación
La aclaración de la Diócesis de Nuevo Casas Grandes se produce después de que medios locales informaran sobre una iniciativa impulsada por fieles para promover la beatificación de Pablo Aarón.
El joven tenía 29 años y se encontraba en camino al sacerdocio cuando murió, apenas 23 días después de haber recibido la ordenación diaconal.
De acuerdo con información publicada por El Sol de Parral, algunos fieles han expresado su intención de impulsar el reconocimiento de su vida cristiana y promover una eventual causa de beatificación.
Sin embargo, en su comunicado, la Diócesis de Nuevo Casas Grandes recordó que “le corresponde a la Iglesia, en primera instancia promover oportunamente la causa de cualquier persona que haya destacado por sus virtudes entre sus hermanos. Siempre a través de la instancia vaticana”.
También señaló que cualquier escrito o autobiografía relacionada con una eventual causa “requiere de la aprobación de la autoridad competente, una vez que se han verificado su autenticidad y autoría”.
La diócesis advirtió además que, antes de realizar una difusión oficial por cualquier medio, incluidos los digitales, debe contarse con el decreto Nihil obstat (“nada se opone”), una autorización eclesiástica. De otra forma, sería un proceso “inadecuado” e “incluso perjudicial para una posible causa posterior”.
Finalmente, recordó que se “establece un periodo mínimo de cinco años, para una inicial consideración para promover cualquier causa por parte del obispo”.
“Con el fin de prevenir a nuestros fieles ante el riesgo de confusión, pedimos que acoger las disposiciones oficiales de la Iglesia”, dijo la diócesis.
Fuente: www.aciprensa.com






