
La Sierva de Dios María Esperanza de Bianchini. | Crédito: Movimiento de Espiritualidad Betania.
Este 7 de agosto, se cumplieron 22 años del fallecimiento de la Sierva de Dios María Esperanza de Bianchini, vidente de las presuntas apariciones de la Virgen María en la Finca Betania, un santuario ubicado cerca de Caracas, ocurridas entre 1976 y 1984.
Aunque las apariciones en Betania fueron oficialmente aprobadas en 1987 por Mons. Pío Bello Ricardo, entonces Obispo de Los Teques, cabe recordar que el Vaticano —en 2024— publicó nuevas normas para el estudio de apariciones en la Iglesia Católica, determinando que la declaración de sobrenaturalidad de estos eventos será excepcional y quedará reservada únicamente al Papa.
En Venezuela, el Santuario de Betania se ha convertido en un muy importante lugar de peregrinación, siendo visitado anualmente por miles de personas —incluidos sacerdotes, obispos y cardenales— llegando a ser conocido como “El Lourdes de América”.
En este lugar, el 8 de diciembre de 1991 ocurrió también un milagro eucarístico que le cambió la vida a un sacerdote que atravesaba una crisis de fe y a una bióloga molecular que, a través de su experiencia con Jesús Sacramentado, logró darle sentido a su sufrimiento y a las adversidades.
Con motivo del aniversario de la Sierva de Dios, el Movimiento de Espiritualidad Betania organizó un rosario en el Cementerio del Este, en Caracas, donde reposan los restos de María Esperanza, y una Misa celebrada en la parroquia de La Transfiguración del Señor.
Breve biografía de María Esperanza de Bianchini
Nacida el 22 de noviembre de 1928 a bordo de una barca en el río Orinoco, María Esperanza Medrano de Bianchini tuvo una infancia marcada por constantes sanaciones milagrosas y vivencias espirituales.
Desde muy pequeña experimentó encuentros místicos y comprendió que su vida estaría consagrada al servicio divino. Aunque inicialmente buscó la vida monástica, revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús le indicaron que su verdadera misión era santificarse en el mundo como esposa y madre.
En 1955, en Roma, conoció a su esposo, Geo Bianchini, cumpliéndose así una profecía que había recibido de San Juan Bosco, y se casaron en 1956 con la bendición del Papa Pío XII. Juntos formaron un hogar guiado por la fe junto a sus siete hijos.
Años más tarde, la familia se estableció en la Finca Betania, lugar donde entre 1976 y 1984 la Virgen María se manifestó visiblemente ante más de cientos de personas, siendo ella la vidente principal de las apariciones. La Iglesia, a partir de estos hechos, emprendió un riguroso proceso de investigación.
Desde aquel momento, viajó por el mundo promoviendo la paz, el amor fraternal y la oración, respaldada por numerosos carismas místicos como la estigmatización y la curación de enfermos.
En sus últimos años afrontó con resignación cristiana una dura enfermedad neurológica, hasta su fallecimiento el 7 de agosto de 2004 en Nueva Jersey, a los 77 años, dejando un profundo legado de fe y servicio.
Declarada Sierva de Dios
El 31 de enero de 2010 se llevó a cabo la solemne apertura de la causa de beatificación y canonización de María Esperanza en la Catedral de San Francisco de Asís de Metuchen, Nueva Jersey.
La ceremonia congregó a más de 1.400 personas —rebasando la capacidad del recinto—, entre las que se encontraban dos obispos, 43 sacerdotes, fieles de diversos países y la Coral Betania de Venezuela, integrada por los propios hijos, nietos e hijos espirituales de la Sierva de Dios.
El Obispo de Metuchen, Mons. Paul Bootkoski, dio inicio al proceso tras un estricto análisis de su vida, destacando: “A lo largo de su vida, María Esperanza fue un ejemplo extraordinario de humildad, esperanza y amor incondicional”.
En su intervención, el prelado enfatizó el valor de este hito para los creyentes: “Hoy comenzamos la causa de María Esperanza, una mujer de fe; y nosotros rogamos desde esta comunidad que Dios la reconozca a través de su Iglesia como una de sus santas”.
Fuente: www.aciprensa.com






