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La alta velocidad entre Madrid y Zaragoza ya no es tan alta: tras el accidente de Adamuz, cada vez son más los viajeros que huy…

La alta velocidad entre Madrid y Zaragoza ya no es tan alta: tras el accidente de Adamuz, cada vez son más los viajeros que huyen del AVE

El trayecto que unía Zaragoza con Madrid en poco más de una hora en AVE se ha convertido en una línea en la que sus viajeros ya no saben realmente cuándo van a llegar. Y no es la única, pues siete meses después del accidente ferroviario de Adamuz, las restricciones de velocidad siguen ahí en buena parte de los trayectos en la Alta Velocidad. Y claro, algunos pasajeros que antes confiaban en el AVE para ir y volver el mismo día empiezan a buscar alternativas.

Qué ha pasado. El descarrilamiento registrado en enero en Adamuz (Córdoba), que se saldó con 46 víctimas mortales tras la colisión de dos trenes, obligó a Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) a imponer restricciones de velocidad en buena parte de la red de alta velocidad como medida de seguridad, a petición de los sindicatos del sector.

Casi ocho meses después, el corredor Madrid-Zaragoza mantiene 19 tramos limitados, según el mapa interactivo que el organismo actualizó a principios de este mes.

En detalle. La mayoría del trazado circula hoy a un máximo de 230 km/h, muy lejos de los 300 km/h que se alcanzaban antes del siniestro. Pero hay puntos todavía más castigados, pues entre Brihuega y Alcolea del Pinar, en Guadalajara, la velocidad no puede superar los 80 km/h en algunos tramos, y entre Marchamalo y Alcolea del Pinar el límite se sitúa en 160 km/h, según comparten desde El Periódico de Aragón.

De esta forma, un viaje que antes se completaba en unos 80 minutos ahora oscila entre los 105 minutos y las dos horas, según los horarios que ofrecen actualmente Renfe, Ouigo e Iryo.

Ida y vuelta en el día. Aquellos que toman esta línea cada día para trabajar quizás son los más afectados por los cambios. Y claro, cuando la ventaja del tiempo desaparece, el tren deja de tener sentido frente al coche o, simplemente, frente a la opción de posponer el viaje. Y es que si el trayecto en tren tarda lo mismo que por carretera, la alta velocidad pierde su principal argumento de venta.

Desplome. El Instituto Nacional de Estadística confirmó recientemente que el número de viajeros de alta velocidad cayó un 15,5% en el primer semestre del año respecto a 2025, con descensos interanuales todos los meses desde enero: un 32% en febrero, un 18% en marzo, un 15% en abril y todavía un 9,8% en junio.

La CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) había detectado ya una caída del 17% de usuarios en el primer trimestre, y Ouigo llegó a admitir ante El País un gran retroceso en su línea estrella de Madrid-Barcelona.

Lo que dicen los expertos. Salvador Galve, presidente de la Comisión del Ferrocarril del Consejo de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales, contaba al Periódico de Aragón que el problema va más allá de las obras pendientes tras el accidente. «Hemos llegado a un punto en el que no podemos hablar del tren como un medio fiable para llegar a tiempo a tu destino, y como en muchos tramos no podemos hablar de alta velocidad, el tráfico baja, como es evidente», afirmaba. El experto reclama una auditoría integral del sistema ferroviario español, similar a la que se realizó en 2014, y avisa de que no se pueden acometer reformas en una vía si no existe una alternativa paralela del mismo ancho para desviar el tráfico.

¿Y las reclamaciones? Aquí hay un matiz interesante. Y es que la Unión de Consumidores de Aragón (UCA) recibió una avalancha de quejas en los primeros meses tras el accidente, pero esa tendencia se ha moderado en el último trimestre. José Ángel Oliván, de la UCA, explica al medio que “nos están llegando bastantes menos, quizás también porque ni Ouigo ni Iryo tienen compromisos de puntualidad más allá de la norma. Renfe los tenía, pero los quitaron y el Congreso les ha obligado a volver a ponerlos». Es decir, menos reclamaciones no significa menos retrasos, sino menos vías para reclamar por ellos.

El otro efecto: precios más bajos. La caída de la demanda, unida a la campaña estival ha abaratado los billetes. A eso se suma el programa Verano Joven del Ministerio de Transportes, con descuentos para menores de 30 años, que está sirviendo de balón de oxígeno para las operadoras mientras se recupera la demanda habitual.

Y ahora qué. Adif ha anunciado que irá levantando restricciones a medida que concluyan las inspecciones pendientes, aunque sin un calendario cerrado para recuperar los tiempos de viaje previos al accidente. Mientras tanto, el Gobierno de Aragón, presiona al Ministerio de Transportes para acelerar las reparaciones, consciente de que cada mes de retraso adicional erosiona la confianza en el servicio.

Imagen de portada | Herbert Frank

Fuente: www.xataka.com

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