Con al afán normativo de la Unión Europea, estamos asistiendo a una gran cantidad de cambios que no siempre apreciamos en profundidad. Uno de los que están a punto de iniciarse es el relacionado con el reciclaje dentro de Europa: toda empresa que se dedique a enviar productos debe tener un agente en cada país para que se encargue de asegurar el reciclaje de los envoltorios. Es una medida que pone en jaque a los artesanos y pequeños negocios.
La normativa. Se denomina como Reglamento (UE) 2025/40 o PPWR (Reglamento sobre envases y residuos de envases): es la normativa que regula los materiales y diseño de todos los envases dentro de la UE y cómo deben reciclarse para contribuir a la sostenibilidad. Esta normativa entró en vigor el 11 de febrero de 2025 y se aplica desde mañana 12 de agosto. Entre su amplio rango de afectación se encuentra un colectivo que puede ver cómo se encarece radicalmente su negocio: el de los pequeños comerciantes.
Debido a la obligación de mantener un embalaje lo más sostenible posible, y que este pueda ser reciclado en el país de destino de cada envío, todos los negocios que comercien dentro de la Unión Europea deben hacerse responsables de su producto cada vez que entran en un nuevo país (Responsabilidad Ampliada del Productor o RAP/EPR). No en todos, solo en aquellos donde comercien. Y siempre que los negocios envíen al cliente final, no a otro negocio; en cuyo caso será él donde recaiga el RAP.
Un ejemplo: si un dibujante español vende sus originales a Francia y Alemania, debe hacerse responsable del embalaje del producto en cada uno de estos países. Lo habitual es que sea un agente quien se encargue del RAP. Y este va a cobrarle un importe anual por el trabajo, coste que no es precisamente barato (debe multiplicarlo por cada uno de los países de envío). Este extra de regulación desemboca en una problema: el pequeño negocio puede hacerse inviable.

El productor. Esta es la clave. Cualquier pequeño comercio que envíe su producto directamente a un usuario final de otro país de Europa puede convertirse allí en productor a efectos de la RAP. También es el fabricante si es quien diseña y fabrica el embalaje donde va protegido el producto que envía. El caso es que debe hacerse responsable de dicho embalaje y cumplimentar toda una serie de formularios que especifican el tipo de materiales, su reciclabilidad, debe aportar el análisis de las sustancias que componen el embalaje… Es una traba regulatoria tal, que la forma más sencilla de asumirla es contratando los servicios locales de una agencia especializada en el PPWR.
El coste. ¿Y cuánto vale contratar los servicios de un agente que se encargue de la Responsabilidad Ampliada del Productor en cada país de la Unión Europea? Los precios varían dependiendo de la agencia, dejo a Eldris como ejemplo:
- Alemania: 360 euros.
- Francia: 580 euros.
- Grecia: 780 euros.
- Italia: 805 euros.
- Portugal: 1.185 euros.
Todos estos costes son por un año, para un productor y/o fabricante que envíe por primera vez un producto a dichos países y siempre que el destino de los paquetes sea una persona, como ocurre en el ejemplo del dibujante español. A estos costes hay que sumarle los del propio embalaje y lo que valga cada envío, que eso no está incluido en los servicios del agente.
Las quejas. Con la PPWR a punto de aplicarse, son muchos los pequeños negocios y artesanos que se han puesto en pie de guerra. En Change.org hay casi 37.000 firmas en favor de una moratoria de la PPWR. Etsy tiene un completo manual para los pequeños vendedores. En Reddit hay un completo hilo con opiniones y quejas de primera mano.
Europa tiene planteado enmendar el problema. Pero aún no se ha puesto en serio a solucionarlo, ni siquiera a aplazarlo para que los pequeños negocios y artesanos puedan seguir enviando su producto sin asumir los ingentes costes de la PPWR. Así se encuentra el panorama:
- En diciembre de 2025, la Comisión Europea propuso posponer la aplicación del artículo 45 a 2035.
- En junio de 2026, el Consejo de la Unión Europea interrumpió las negociaciones anteriores ante las reservas de una amplia mayoría de países. Además, remitió el asunto a la futura Ley de Economía Circular, que se negocia en otoño.
- En el Parlamento Europeo la propuesta de suspensión del artículo 45 sigue en marcha, aunque recortada: planea votarla en comisión hacia el 1 de octubre, ya con el PPWR aplicado.
Una buena idea con una mala aplicación. El PPWR busca que fabricantes, importadores y productores aseguren la sostenibilidad de sus productos dentro de Europa y que no puedan aprovecharse de la situación legal de la Unión para ahorrar el máximo de costes en los envíos por volumen. Dado que una normativa genérica tiende a afectar sectores que no merecen una aplicación tan rigurosa, los pequeños negocios, artesanos, artistas y todo aquel que solo busque sacarle partido a lo que hace, también se ve metido en el saco. Que Europa aún no haya encontrado la forma de aplicar el PPWR con sentido común es señal de la enorme bola de burocracia que afecta a la Unión.
La obligación que ahoga a un artesano español es la misma que impide que un vendedor de China envíe 10.000 paquetes al año y no pague por ellos, ni en costes económicos ni medioambientales. Europa propuso liberar a uno sin dejar de apretar al otro, pero fueron los propios Estados los que dijeron que no. Y el 12 de agosto puede marcar el inicio de la desaparición de muchos negocios.
Imagen de portada | Montaje con fotos de Pixabay y Wikimedia
Fuente: www.xataka.com






