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Los 315 años de la Virgen de Torcoroma transmiten a Colombia la cercanía de Dios, afirma obispo


El Obispo de Ocaña, Mons. Orlando Olave Villanoba, encabeza la procesión por los 315 años de la aparición de la Virgen de Torcoroma (Colombia). | Crédito: Diócesis de Ocaña.

La Diócesis de Ocaña (Colombia) celebró este 16 de agosto los 315 años de la aparición de la Virgen de las Gracias de Torcoroma, una presencia que, en palabras del obispo local, sigue permitiendo sentir la cercanía de Dios.

La diócesis, ubicada en el departamento del Norte de Santander, inició las celebraciones el 7 de agosto con el rezo de la novena que concluyó ayer con la traslación de la imagen desde su santuario en la montaña de Torcoroma hasta la Catedral de Santa Ana, en la que ayer domingo se celebró la Misa central y de donde luego partió la multitudinaria procesión.

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En su homilía, Mons. Orlando Olave Villanoba, animó a los fieles a recurrir a la Virgen como intercesora ante Dios, especialmente en los momentos difíciles, como la violencia que también padece esta parte de Colombia por la presencia de grupos armados.

“Esta mañana veníamos bajando en bicicleta del santuario, y hace unos días tuvimos una situación un poco dolorosa, la muerte de una persona allá cercano al santuario, y estos días un grupo armado colocó unas banderas”, indicó el prelado.

El 11 de agosto, el medio Ocaña Hoy informó que banderas del Ejército de Liberación Nacional (ELN) habían sido colocadas “en vías de acceso a los corregimientos Agua de la Virgen y Pueblo Nuevo, en Ocaña”.

“Y yo decía: es un acto de insensatez, un acto de total insensatez, porque es un lugar sagrado para nosotros, y todos lo sabemos, pero como respuesta de este pueblo santo, se llenó hoy el santuario”, afirmó Mons. Olave.

Sin embargo, aseguró que en los más de tres siglos que tiene esta devoción mariana, «la presencia de María ha estado ahí, incólume, mirándonos desde la montaña santa de Torcoroma, y nosotros mirándola, y esa mirada nos ha permitido sentir esa cercanía de Dios”.

En ese sentido, antes de culminar la homilía, el prelado reiteró su invitación a confiar en el Señor, con la certeza «que Dios siempre nos ha acompañado. Dios siempre ha estado con nosotros. Siempre nos ha mostrado ese signo de amor”.

Historia de la Virgen de Torcoroma

En su sitio web, la Arquidiócesis de Bogotá relata que en el siglo XVIII la montaña de Torcoroma era una zona agraria de gente sencilla, donde la familia Melo Rodríguez tenía su parcela.

La mañana del 15 de agosto de 1711, los hijos Felipe y José fueron enviados a talar un árbol para hacer una «canoa». Al internarse en la montaña, los jóvenes encontraron uno que, a pesar de ser verano, «exhibía unas fragantes y hermosas flores encarnadas. Era tanto su perfume y que desde lejos se podía percibir su presencia”.

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Los hermanos, entusiasmados, comenzaron a talar el árbol, pero “al cortar su base se produjo un derrumbamiento y la parte principal cayó por un barranco”.

Al día siguiente, retornaron con su padre Cristóbal, continuaron buscando otro árbol apropiado, “pero no dando con ninguno que les sirviera, determinaron utilizar el ya talado y se dirigieron al lugar donde había quedado caído”.

Lo hallaron con la misma fragancia y comenzaron a tallar la «canoa», pero después de los primeros hachazos “salió una luz y era la ‘imagen de María Santísima la Virgen de la Concepción’, de medio relieve, juntas y puestas las manos sobre el pecho, con acción del rostro como dirigido al cielo, con su corona imperial, parada sobre su media luna, todo del color del mismo árbol”.

Entonces, el padre detuvo al hijo que cortaba con el hacha y los tres se postraron ante “aquella imagen, de la que se dice despedía de sí no sólo una gran luz, sino el aromático olor de todo el árbol como cuando lo cortaron…».

La noticia se esparció por toda la región “y los primeros milagros comenzaron a suceder”. El vicario autorizó la veneración privada y en 1716 el Obispo Antonio de Monroy Meneses “llegó hasta Ocaña e investigó por sí mismo los prodigiosos sucesos”, aprobando oficialmente la aparición mariana.

Fuente: www.aciprensa.com

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