La Cuarta Sala Penal del Distrito Nacional interrogó este viernes a dos de los principales peritos de la parte acusatoria y programó para el próximo viernes 11 de septiembre la continuación del juicio de fondo contra los hermanos Antonio y Maribel Espaillat por el desplome del techo de la discoteca Jet Set, luego de una segunda audiencia en la que el Ministerio Público.
Durante la jornada declararon los ingenieros Leonardo Reyes Madera y Máximo José Corominas Quezada, dos de los especialistas que participaron en la investigación de las condiciones de la estructura.
El Ministerio Público concentró sus preguntas en las cargas que soportaba el techo, las modificaciones realizadas a la edificación y la presencia de varias capas de fino, equipos de climatización, tanques de agua y otras estructuras que, según los peritos, añadieron peso al techo. También procuró establecer la calidad del concreto y el acero y las hipótesis que fueron descartadas durante la investigación.
La defensa de Antonio y Maribel Espaillat cuestionó aspectos de la metodología y de las conclusiones del informe. Sus preguntas se centraron, entre otros puntos, en las diferencias entre el modelo estructural elaborado mediante el programa STAAD y el levantamiento físico, el origen de las deformaciones, las filtraciones, la corrosión, la conservación de las muestras utilizadas en laboratorio y los análisis realizados a los elementos postensados.
Los abogados de las víctimas, por su parte, interrogaron a los peritos sobre la incidencia de las sobrecargas, las cuatro capas de fino encontradas sobre el techo, la presencia de equipos y la eliminación de una columna identificada en el informe. También plantearon si una estructura construida con materiales de resistencia apropiada podía colapsar al ser sometida a un peso superior al previsto en su diseño.
Los testimonios
El juicio de fondo continuó este viernes con la declaración del ingeniero Leonardo Reyes Madera, primer testigo presentado por el Ministerio Público.
Reyes Madera explicó ante la Cuarta Sala Penal del Distrito Nacional los resultados de la evaluación realizada por técnicos de la Onesvie luego del desplome.
El ingeniero se refirió a las condiciones de la estructura, las cargas que soportaba y las modificaciones que, según el levantamiento, había experimentado el inmueble con el paso de los años.
Declaró que el techo soportaba una carga considerablemente superior a la contemplada originalmente en su diseño.
Según explicó, el peso propio de la estructura pasó de unas 160 libras por metro cuadrado a más de 650 libras por metro cuadrado.
También detalló que durante el levantamiento fueron identificados diferentes espesores en la capa de fino colocada sobre el techo.
Reyes Madera señaló, además, la presencia de equipos y otras estructuras, entre ellos unidades de aire acondicionado, tanques de agua y casetas, que aumentaban la carga sobre la edificación.
Tras concluir su exposición, la defensa de Maribel y Antonio Espaillat inició el contrainterrogatorio y cuestionó aspectos técnicos utilizados para elaborar el informe.
Uno de los puntos planteados estuvo relacionado con el número de vigas representadas en el modelo elaborado mediante el programa STAAD y las identificadas durante el levantamiento de la estructura.
La defensa insistió en que se trataba de elementos distintos y pidió al perito explicar las diferencias.
Durante ese intercambio, Jorge Luis Polanco, uno de los abogados de los Espaillat, elevó el tono de su intervención.
“¡No quieren la verdad!”, exclamó en varias ocasiones.
El abogado también cuestionó el trabajo del testigo y lo calificó de “pasante e irresponsable”, mientras el tribunal intervenía para mantener el orden.
“¡Ese es su testigo!”, expresó Polanco durante un intercambio con el Ministerio Público.
El juez Franny González pidió a las partes mantener la cordura y el orden para permitir la continuación del interrogatorio.
El testimonio de Corominas Quezada
A preguntas del Ministerio Público, Corominas indicó que las muestras analizadas mostraron resistencias apropiadas en el concreto y pocas porosidades, mientras que el acero se encontraba, en términos generales, en buenas condiciones y sin evidencias importantes de corrosión.
Aclaró, sin embargo, que no podían determinar si los materiales cumplían exactamente con las especificaciones originales de la construcción porque no disponían de esos datos.
El perito explicó que durante la inspección encontraron cuatro capas de fino sobre algunas zonas del techo, con un espesor conjunto de unos 37.5 centímetros. Según declaró, esa acumulación añadió peso a la estructura. También mencionó la presencia de equipos de aire acondicionado, casetas y tinacos.
Al ser preguntado por los factores que contribuyeron al colapso, respondió: “Sobrecargas”. Además, señaló que durante la investigación fueron descartados un sismo, un aguacero intenso y una explosión.
Los abogados de las víctimas preguntaron si existía contradicción entre haber encontrado materiales con resistencia apropiada y determinar que hubo sobrecarga. Corominas explicó que una estructura puede tener materiales adecuados y ser sometida a pesos superiores a aquellos para los cuales fue diseñada.
Ante una pregunta directa sobre si la sobrecarga contribuyó al colapso, respondió: “Definitivamente”.
La defensa de Antonio y Maribel Espaillat centró parte de sus preguntas en las deformaciones, filtraciones, corrosión, conservación de muestras y análisis realizados a los elementos postensados.
Corominas afirmó que las deformaciones podían tener diferentes causas, entre ellas un desencofrado temprano, una debilidad estructural o un exceso de peso. Al preguntársele cuál produjo las encontradas en el Jet Set, respondió: “No lo sabemos”.
También indicó que no fueron encontrados daños estructurales atribuibles a las filtraciones en los elementos examinados y señaló que algunos materiales utilizados para las pruebas permanecieron al aire libre, condición que reconoció como no ideal para su conservación.
La defensa preguntó además si se había realizado un estudio específico para medir una eventual pérdida de sección de los tendones postensados por corrosión. Corominas respondió que no conocía la realización de ese análisis y confirmó que el informe no contenía esa medición.
El perito reiteró durante el interrogatorio que su responsabilidad se limitó al análisis de los materiales y que los cálculos estructurales correspondieron a otros integrantes del equipo.
“Yo no soy estructuralista”, expresó.
Fuente: www.diariolibre.com






